Breve comentario
de los capítulos 19 y 20 del Curso Sutilezas analíticas.
Por Carlos Jurado. La Plata 14 de noviembre 2023
Capítulo 19
“Nada es sin goce”
En esta clase, la anteúltima del curso, del 3 de junio de 2009, Miller va
trazando un camino en el cual consigue llevarnos a la idea de que nada es sin
goce. Para ello el primer paso que da es el siguiente, “el goce no es
transgresión”. Consigue demostrar siguiendo a Lacan que este no fue un punto de
partida, sino que exigió en Lacan mismo una serie de torsiones ya que en su
primera idea el goce fue una copia exacta del modelo del deseo, el cual sí es
transgresión, ya que su condición misma es la prohibición. Lacan es múltiple
según Miller y para orientarnos hacemos cortes, interrogamos momentos de su
pensamiento, lo comparamos con otros momentos ulteriores, etc., en ese trabajo se elucida por fragmentos. Si ponemos
la lupa en el Seminario 7 vemos que lo que le sirve de referencia para pensar
el goce es el deseo, citando la epístola de San Pablo marca la dependencia de
lo deseable respecto de lo prohibido, deseo-ley. El deseo es el efecto de la
ley, marcando la reversibilidad de ley y deseo.
Al deseo se lo puede repartir entre lo prohibido, anulado, inhibido y el deseo que se realiza, pero respecto del goce esto no es así. Si nada es sin goce me interesa entonces la pregunta de qué goce se trata. Si apartamos la doctrina de la transgresión Miller se pregunta si se eliminó el significante, argumento que desemboca o empalma con una noción que toma de Husserl y dice que el goce no es antepredicativo. El goce no está antes que el significante, este punto se aclara mucho con la noción de acontecimiento, a partir de la cual podemos decir que cuerpo y significante surgen en el mismo instante, instante del acontecimiento que es también el origen de la iteración, como la actualización constante de ese goce idéntico. El cuerpo no es una realidad anterior al significante, por eso el parlêtre no es un cuerpo, sino que tiene uno.
En este mismo punto hace caer con Lacan la idea de la subjetividad, no se tratará
del goce del Otro ni del sujeto, su articulación al objeto, sino en cómo se
articulan lalangue y el cuerpo para
hacer gozar. Aquí encontramos la noción de sinthome, y dice sinthome porque no
hay abordaje directo del goce. Me interesa la distinción que tan detalladamente
hace Miller para demostrar que el goce del sinthome no es sexual, el goce del
cuerpo es autoerótico y no tiene en eso ningún
alcance el goce fálico. Hace un recorrido por Freud, en particular por las
pulsiones y concluye que hace existir la relación sexual, para Freud la
relación sexual existe ya que las pulsiones parciales las organiza bajo la
pulsión genital que no es ni más ni menos que el significante fálico. Arma la
sexualidad bajo un programa biológico que debe cumplirse.
Lacan con su no relación sexual produce una subversión al interior del
psicoanálisis. Con las formulas de la sexuacion pudo aislar un goce que no es
fálico, el goce femenino. Es claro que las teorías freudianas de las pulsiones
obedecen a la sexuacion masculina, para todo x, aludiendo al elemento único
fuera del conjunto que le da consistencia, el falo. Freud hablo “de la subordinación de todas las pulsiones
parciales bajo el primado del órgano” Miller contrapone la teoría lacaniana del
goce como no toda, no hay primado del falo a falta de ese elemento que haga
excepción para constituir un conjunto.
A partir de esa idea, la del goce
femenino, comienza un nuevo camino para Lacan ya que este es el antecedente
directo del sinthome, el goce no sexual, aunque Miller dice que el goce fálico
toma el camino del goce del pensamiento, lo que se puede verificar en nuestras
consultas.
Capítulo 20. El
reverso de la enseñanza de Lacan.
Lacan puso una sola condición cuando se realizó el índice razonado de los
escritos –nos enteramos por Miller- debía comenzar con la palabra abyecto,
también revela Miller que para Lacan es eso era lo que esperaba para su
enseñanza. Sabemos que la abyección es esta articulada a la posición del
analista como semblante de objeto, y genera un par antinómico con la dignidad,
el honor…, etc que hunden sus raíces en el ideal, a diferencia de la abyección
que las hunde en el goce.
Es en esta línea que encontramos al objeto a como el desecho, asco, lo
repulsivo, que al mismo tiempo constituye el plus de gozar. No olvidemos que en
el inicio de la repetición está el objeto a marcado por el rasgo unario lo que
constituye la búsqueda de un goce en el lenguaje que por definición no se podrá
recuperar, por lo que la repetición es la conmemoración del goce que falta.
En un estudio comparativo entre “El guerrero aplicado” de Paulhman y otro
escritor francés Marcel Jouhandeau, del cual lee un fragmento de su novela en
la clase que estamos trabajando, hace surgir la diferencia entre aquel que hace
lo que debe hacer, el guerrero, y el otro que, al borde de la desesperación de
sus inclinaciones monstruosas, escribe lo que surge de una voluptuosidad infame.
Este goce dice Miller, es de otro registro distinto a lo abyecto, ya que no se
articula al ningún objeto, sino que empalma con el sinthome, “a nivel de lo que
es su vida entera” “lo que nosotros llamamos sinthome puede ser la unidad de
una vida, no concentrada en este elemento equivoco que denominamos fantasma.”
Si Paulhman lo trabajo Lacan para mostrar el atravesamiento del fantasma Miller
trae a Jouhandeau para pensar el pase a nivel del sinthome, tengo que recordar
en este punto que hay una reformulación del pase en este curso, el pase
Milleriano podría decir, es lo que permitiría verificar una satisfacción.
“La palabra satisfacción es visiblemente clave para Lacan, ya que se pone de
manifiesto que el análisis como tal es una cuestión de satisfacción.” Lacan escribe “la urgencia de dar satisfacción es lo que preside los análisis” Es Miller quien nos hace entender que hay una sustitución de la palabra transferencia que ya no aparece en el texto de Lacan, por Satisfacción. La urgencia que preside el análisis es lo que empuja, apura. Es decir, el goce, no olvidemos que Lacan dijo que es más adecuado hablar de DERIBA que hablar de pulsión en lo que al goce respecta. Si bien Lacan extrae la urgencia del comienzo del análisis lo extiende a todo el proceso para decir que en el análisis siempre hay urgencia. “La urgencia permite disipar el espejismo de la transferencia, opera en un nivel más profundo, lo que llamo satisfacción.” En la medida que es la urgencia y el análisis el medio de esa satisfacción.La propuesta de Miller como el reverso de la enseñanza de Lacan, juega su
partida con el sinthome, y lo lleva –entre otras cosas- como se los decía
recién a redefinir el pase, no es la revelación de una verdad, es más bien la
revelación de la verdad mentirosa “Este pase del sinthome es también querer el
eterno retorno de su singularidad en el goce. Como el guerrero aplicado, se
trata de un parlêtre que ya no estaría atormentado por la verdad. Ese final sin
duda es el mismo contingente. Quizás el final del análisis tenga la estructura
del encuentro.”

.jpeg)
0 comments:
Publicar un comentario