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jueves, 23 de noviembre de 2023

Encuentros Millerianos "Sutilezas analíticas" clases 19 y 20 por Carlos A. Jurado

 

Breve comentario de los capítulos 19 y 20 del Curso Sutilezas analíticas. 

                                                                                                                              Por Carlos Jurado. La Plata 14 de noviembre 2023

Capítulo 19 “Nada es sin goce”

En esta clase, la anteúltima del curso, del 3 de junio de 2009, Miller va trazando un camino en el cual consigue llevarnos a la idea de que nada es sin goce. Para ello el primer paso que da es el siguiente, “el goce no es transgresión”. Consigue demostrar siguiendo a Lacan que este no fue un punto de partida, sino que exigió en Lacan mismo una serie de torsiones ya que en su primera idea el goce fue una copia exacta del modelo del deseo, el cual sí es transgresión, ya que su condición misma es la prohibición. Lacan es múltiple según Miller y para orientarnos hacemos cortes, interrogamos momentos de su pensamiento, lo comparamos con otros momentos ulteriores, etc., en ese trabajo se elucida por fragmentos. Si ponemos la lupa en el Seminario 7 vemos que lo que le sirve de referencia para pensar el goce es el deseo, citando la epístola de San Pablo marca la dependencia de lo deseable respecto de lo prohibido, deseo-ley. El deseo es el efecto de la ley, marcando la reversibilidad de ley y deseo.

Al deseo se lo puede repartir entre lo prohibido, anulado, inhibido y el deseo que se realiza, pero respecto del goce esto no es así. Si nada es sin goce me interesa entonces la pregunta de qué goce se trata. Si apartamos la doctrina de la transgresión Miller se pregunta si se eliminó el significante, argumento que desemboca o empalma con una noción que toma de Husserl y dice que el goce no es antepredicativo. El goce no está antes que el significante, este punto se aclara mucho con la noción de acontecimiento, a partir de la cual podemos decir que cuerpo y significante surgen en el mismo instante, instante del acontecimiento que es también el origen de la iteración, como la actualización constante de ese goce idéntico. El cuerpo no es una realidad anterior al significante, por eso el parlêtre no es un cuerpo, sino que tiene uno.

En este mismo punto hace caer con Lacan la idea de la subjetividad, no se tratará del goce del Otro ni del sujeto, su articulación al objeto, sino en cómo se articulan lalangue y el cuerpo para hacer gozar. Aquí encontramos la noción de sinthome, y dice sinthome porque no hay abordaje directo del goce. Me interesa la distinción que tan detalladamente hace Miller para demostrar que el goce del sinthome no es sexual, el goce del cuerpo es autoerótico y no tiene en eso ningún alcance el goce fálico. Hace un recorrido por Freud, en particular por las pulsiones y concluye que hace existir la relación sexual, para Freud la relación sexual existe ya que las pulsiones parciales las organiza bajo la pulsión genital que no es ni más ni menos que el significante fálico. Arma la sexualidad bajo un programa biológico que debe cumplirse.

Lacan con su no relación sexual produce una subversión al interior del psicoanálisis. Con las formulas de la sexuacion pudo aislar un goce que no es fálico, el goce femenino. Es claro que las teorías freudianas de las pulsiones obedecen a la sexuacion masculina, para todo x, aludiendo al elemento único fuera del conjunto que le da consistencia, el falo. Freud hablo “de la subordinación de todas las pulsiones parciales bajo el primado del órgano” Miller contrapone la teoría lacaniana del goce como no toda, no hay primado del falo a falta de ese elemento que haga excepción para constituir un conjunto.

 A partir de esa idea, la del goce femenino, comienza un nuevo camino para Lacan ya que este es el antecedente directo del sinthome, el goce no sexual, aunque Miller dice que el goce fálico toma el camino del goce del pensamiento, lo que se puede verificar en nuestras consultas.

Capítulo 20. El reverso de la enseñanza de Lacan.

Lacan puso una sola condición cuando se realizó el índice razonado de los escritos –nos enteramos por Miller- debía comenzar con la palabra abyecto, también revela Miller que para Lacan es eso era lo que esperaba para su enseñanza. Sabemos que la abyección es esta articulada a la posición del analista como semblante de objeto, y genera un par antinómico con la dignidad, el honor…, etc que hunden sus raíces en el ideal, a diferencia de la abyección que las hunde en el goce.

Es en esta línea que encontramos al objeto a como el desecho, asco, lo repulsivo, que al mismo tiempo constituye el plus de gozar. No olvidemos que en el inicio de la repetición está el objeto a marcado por el rasgo unario lo que constituye la búsqueda de un goce en el lenguaje que por definición no se podrá recuperar, por lo que la repetición es la conmemoración del goce que falta.

En un estudio comparativo entre “El guerrero aplicado” de Paulhman y otro escritor francés Marcel Jouhandeau, del cual lee un fragmento de su novela en la clase que estamos trabajando, hace surgir la diferencia entre aquel que hace lo que debe hacer, el guerrero, y el otro que, al borde de la desesperación de sus inclinaciones monstruosas, escribe lo que surge de una voluptuosidad infame. Este goce dice Miller, es de otro registro distinto a lo abyecto, ya que no se articula al ningún objeto, sino que empalma con el sinthome, “a nivel de lo que es su vida entera” “lo que nosotros llamamos sinthome puede ser la unidad de una vida, no concentrada en este elemento equivoco que denominamos fantasma.”

Si Paulhman lo trabajo Lacan para mostrar el atravesamiento del fantasma Miller trae a Jouhandeau para pensar el pase a nivel del sinthome, tengo que recordar en este punto que hay una reformulación del pase en este curso, el pase Milleriano podría decir, es lo que permitiría verificar una satisfacción.

“La palabra satisfacción es visiblemente clave para Lacan, ya que se pone de

manifiesto que el análisis como tal es una cuestión de satisfacción.” Lacan escribe “la urgencia de dar satisfacción es lo que preside los análisis” Es Miller quien nos hace entender que hay una sustitución de la palabra transferencia que ya no aparece en el texto de Lacan, por Satisfacción. La urgencia que preside el análisis es lo que empuja, apura. Es decir, el goce, no olvidemos que Lacan dijo que es más adecuado hablar de DERIBA que hablar de pulsión en lo que al goce respecta. Si bien Lacan extrae la urgencia del comienzo del análisis lo extiende a todo el proceso para decir que en el análisis siempre hay urgencia. “La urgencia permite disipar el espejismo de la transferencia, opera en un nivel más profundo, lo que llamo satisfacción.” En la medida que es la urgencia y el análisis el medio de esa satisfacción.

La propuesta de Miller como el reverso de la enseñanza de Lacan, juega su partida con el sinthome, y lo lleva –entre otras cosas- como se los decía recién a redefinir el pase, no es la revelación de una verdad, es más bien la revelación de la verdad mentirosa “Este pase del sinthome es también querer el eterno retorno de su singularidad en el goce. Como el guerrero aplicado, se trata de un parlêtre que ya no estaría atormentado por la verdad. Ese final sin duda es el mismo contingente. Quizás el final del análisis tenga la estructura del encuentro.”

 

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