Breve elaboración sobre los capítulos 6, 7 y 8 de Sutilezas Analíticas.
Singularidad.
Miller empieza en esta clase a resolver una cuestión que le dio mucho trabajo anteriormente, la singularidad. Intento buscar la singularidad del lado del deseo, pero no quedo convencido de ello, tanto es así que aquí afirma que la singularidad es la del sinthome y el goce que este conlleva, es decir lo que no cambia que también lleva el nombre de lo incurable. Busca el “buen uso del sinthome, lo que hay de singular en cada individuo” lo primero que afirma es que lo singular es lo que no se parece a nada, y que el lenguaje solo dice lo que es común. Como cernirlo entonces.
Retoma el problema de las categorías, Sócrates en tanto que mortal y hombre, no es singular, si tomamos lo singular como tal es un problema. La tautología Sócrates es Sócrates no nos dice nada de Sócrates, “es el grado 0 del saber” dice Miller, es lo que cada uno tiene de incomparable. Esto es, como todo en un análisis, lo que está por obtenerse, como si no se hubiese establecido. Miller recuerda que el analista no es una memoria, no compara, recibe la emergencia de lo singular. eso si debe poder reconocerlo como tal, sancionarlo, hacerlo escuchar por parte de analizante, recordemos que Lacan dijo en el seminario 24 que el parlêtre dice siempre las mismas cosas, salvo que se dirija a un analista. Tambien está el registro de la memoria, la repetición de los significantes, etc, pero ese es el desvío del camino hacia lo singular.
Quisiera rescatar una idea de lo singular de la página 100, donde dice que lo singular no tiene extensión, es en todo caso el punto, ”lo que se llama sinthome es por excelencia el concepto de singular, al captarlo no pueden compararlo con nada.” Lo que se puede extraer es que al punto no le falta nada, no tiene extensión, pero tiene existencia sin agujero, es la idea que Miller intenta transmitir con il y a d´uny el goce, que se complementa con otro campo que el la falta de goce y el agujero.
Cuando se trata de lo singular el matema falla, no se puede proceder por una sucesión de razones, en términos de Pascal seria ver súbitamente la cosa. Lo singular requiere del instante de ver. Miller hace aquí una invitación a los psicoanalistas. a mantenerse en ese instante. Todo se reduce a esto en un análisis, el resto son preparativos necesarios. Lacan escribió del grupo analítico la SAMCDA (Sociedad de asistencia mutua contra el discurso analítico) y Miller lo transforma en CAMCDA (Conceptos de asistencia mutua contra el discurso analítico)
Tres modalidades del análisis.
En la clase Tres modalidades del análisis Miller nos dice que el análisis comienza, dura y se termina o se interrumpe, este momento del análisis lo va a dejar de lado porque es el tema central de la clase siguiente que lleva como título El pase del parlêtre, lo primero que llamo mi atención es que respecto de la Proposición del 9 de octubre para el analista de la Escuela, texto en el cual Lacan da el algoritmo de la entrada en análisis, y también formaliza el final, hay una diferencia sustancial, es el concepto de lo amorfo. s
Repaso rápidamente el algoritmo de Lacan para la entrada en análisis, ubica un significante que llama St, significante enigmático al cual el sujeto no le encuentra resolución, digamos por ahora que es el significante del síntoma que se le presenta en su opacidad alguien, ese significante llama a otro significante, que Lacan llama significante cualquiera, es cualquiera porque es uno entre otros “lo vine a ver a usted pero pensé en ir a verlo a Fulano y también a Mengano, pero vine con usted”, este significante articulado al s1 produce la significación, está escrita debajo de la barra que no alcanza al Sq, y da lugar a los significantes inconscientes. Esto es equivalente al agalma que es el costado libidinal del análisis y es lo que se revela al final. Este algalma, esa nada, es lo que el analista debe retener para que se produzcan las significaciones.
Hasta aquí se puede ver como la entrada en análisis se ordena en un discurso, S1-S2, objeto y un sujeto divido, esto mismo es lo que dice Miller en la página 111 “Un análisis comienza con el modo de formalización, y es que lo amorfo posee una morfología. No es simplemente que lo implícito pasa a lo explícito, sino que tiene lugar una transformación radical, puesto que pasa de la ausencia de forma a una forma.” Me quiero detener en esto que es lo amorfo porque también Miller lo trae como “acontecimientos” algo que muta por efecto de la transferencia. “Un análisis que comienza se desarrolla en una atmosfera de revelación. No empieza entonces necesariamente cuando se emprende un proceso de encuentros regulares, sino a partir del momento en que el sujeto hace el esfuerzo de trasladar el acontecimiento de pensamiento a la palabra.” Pienso un ejemplo, Lacan en el seminario 9 cuando está construyendo el rasgo unario inventa un neologismo, pansetre para darnos una idea de algo que no está en el significante, no es el s1, es anterior, creo que podemos localizar allí un acontecimiento que en la maquinaria del S.S.S va a quedar ocluido, recordemos que en el mismo momento que Lacan devela el sujeto supuesto saber dice, “tenemos que prescindir de él todo el tiempo”, quizás esta posición de Lacan empalme con el segundo momento el otro análisis, el que dura, salir de las ficciones que llevan a los semblantes porque lo ficticio se opone a lo real. Señalemos que todo cambia a partir del seminario 20 cuando Lacan da cuenta que el saber es elucubración sobre lalangue y por lo tanto el saber es ficcional, es decir simbólico. La ultima enseñanza encontramos un goce que no tiene estructura de ficción, es el goce del cuerpo, il ya d´un, goce de la iteración que no tiene estructura de ficción y no será alcanzado por el s.s.s sino más bien por su destitución.
El pase del parlêtre.
Jacques-Alain Miller hace aparecer en esta clase una doctrina totalmente original del pase, ya no es el pase de la Proposición, sino que se apoya en el…, en esas tres paginas que Miller tomo muy en serio le permite transformar el final de análisis en término de Satisfacción. Se ve como esta clase es una continuidad de la anterior en la cual avanza sobre el final del análisis pero a su vez retoma los inicios, lo que le permite redefinir la transferencia. Afirma de manera categórica que los análisis no se inician por la transferencia sino por la urgencia, sostiene algo mas, que los pacientes vuelven una y otra vez por esa urgencia, que es lo que aloja el goce y que el sujeto supuesto al saber no es ni más ni menos que un obstáculo a esa urgencia de goce, el saber supuesto desvía esa satisfacción haciéndola entrar en un discurso que indefectiblemente entra en régimen de la perdida de goce, se busca en el objeto a ese goce irremediablemente perdido. Con la alianza del discurso capitalista y la tecno ciencia cada vez más el empuje es buscar la satisfacción en los objetos y el único discurso capaz de proponer otra salida es el analítico, a condición de conmover las ficciones y los semblantes.
“La palabra satisfacción es visiblemente clave para Lacan, ya que se pone de manifiesto que el análisis como tal es una cuestión de satisfacción.” Lacan escribe “la urgencia de dar satisfacción es lo que preside los análisis” Es Miller quien nos hace entender que hay una sustitución de la palabra transferencia que ya no aparece en el texto de Lacan, por Satisfacción. La urgencia que preside el análisis es lo que empuja, apura. Es decir, el goce, no olvidemos que Lacan dijo que es más adecuado hablar de DERIBA que hablar de pulsión en lo que al goce respecta. Si bien Lacan extrae la urgencia del comienzo del análisis lo extiende a todo el proceso para decir que en el análisis siempre hay urgencia. “La urgencia permite disipar el espejismo de la transferencia, opera en un nivel más profundo, lo que llamo satisfacción.” En la medida que es la urgencia y el análisis el medio de esa satisfacción.
Un punto mas, corremos detrás de la verdad, y esto se relaciona con la urgencia. La cuestión es que la atención instaura u desajuste. “No hay verdad que al pasar por la atención no mienta” empieza aquí a cuestionar la operación analítica en tanto la asociación libre en si misma parte de un significante al cual se le presta atención, un lapsus, un sueño, etc, en efecto porque se supone que allí hay una verdad, un saber ignorado por el sujeto. En su última enseñanza apunta a negar eso, a transformarlo. A partir de ese momento las formaciones del inconsciente ya son de segundo grado y lo que las antecede lo nombra como emergencia, es otra manera de volver a traer lo que proponía la clase anterior como acontecimientos o lo amorfo.
“Un psicoanálisis es sin duda una experiencia que consiste en construir una ficción
(y ya puede encontrar su sentido la introducción del sujeto supuesto saber) pero al mismo tiempo, o a continuación, es una experiencia que consiste en deshacer esta ficción. De modo que el psicoanálisis no es el triunfo de la ficción, la cual es mas bien puesta a prueba en relación con su impotencia para resolver lo opacidad de lo real.” y concluye la clase clase con contundencia Milleriana, el pase del parlêtre no es el testimonio de un éxito, sino de cierto modo del fracaso.


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