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¿Qué son los Encuentros Millerianos?
Folleto informativo encuentros Millerianos Hora Argentina: Hora española: Primer y segundo Encuentros:
jueves, 23 de noviembre de 2023
Apertura del Quinto Encuentro Milleriano por Laia Gil
Buenos días a todos.
Hoy retomamos los Encuentros Millerianos, un espacio creado ahora casi hace un año, para la conversación alrededor de la enseñanza de Jacques Alain Miller, como propia. En los Encuentros buscamos conversar siempre en posición de analizante, dando prioridad al debate, al interrogante, dejando para los viejos tiempos el saber expuesto y la infatuación de los enseñantes.
Así, iniciaremos la primera parte de Sutilezas analíticas en la Que Miller propone un retorno a Lacan, con tal de reemplazar el sgte cura por el de experiencia psicoanalítica. Será un retorno a Lacan dice JAM, que revisa los términos de la última con tal de actualizarlos, tratarlos en clave de ultimísima.
En estos primeros capítulos, desde el primero hasta el décimo, se alega otra clínica, más allá de la borromea y sobrepasando la estructural, relativizando, sino destronando el efecto terapéutico. Tras el Curso todo el mundo es loco, JAM convierte esta frase del título, en un principio, un principio que plantea como radical la inadecuación entre lo real y lo mental. En esta inadecuación, el sinthome aparece como el nombre de lo incurable, lo que no puede desaparecer y es constante.
Bien podríamos situar a esta versión del sinthome, como el precursor de la iteración.
En este Curso JAM, introducirá lo Real como lo que es, un sin ley. Que no es que sea transgresor, pues ni se la salta, ni la tiene en cuenta. Y es que la ley es inoperante con respecto al goce. Le da igual. No existe pas. Agua y aceite. No se puede decir nada de la ley respecto del goce, y es desde ahí que podemos pensar que tampoco tiene agujero, ni vacío, ni nada. No es con ni contra la ley, es sin.
Entonces, lo desordenado, el que se agujerea, el que implica vacíos, siempre es el Simbolico. Y JAM, con este curso dedicado, diría yo, a mascar la ultima, e introducir la ultimísima para los del goce del enredo, insisto dedica todo un año para aclarar, o al menos afianzar, que lo singular es de lo real, y no de lo simbólico. Ojo, no estoy hablando de lo real como imposible. Eso sí, sutilmente, finamente, y como puede, para que no se le escarote el público, ni la Escuela.
En mi opinión, y para mi pesar, la mayoría de los analistas, no llega a la ultimísima, se queda en la última enseñanza, en la que aun Lacan sustituye términos prínceps por otros a los que agarrarse como amos, estructuras con los que operar como cualquier psicología, y pretender curar, o “acondiciona”, educar lo que a uno lo hace singular, su goce único. La ultimísima, sin embargo, es otro cantar, pues la ruptura que implica la TDE plantea el desafío de la vida.
Las mujeres hemos vivido tanto tiempo sin alma, y seguimos así, que nos da igual que lo llamen sustancia, espíritu o como quieran.
¡¡Ah!! ¡Pero el siglo XXI trae más cosas de las que parecen! Por mucha escandalera que se oiga, por mucho ruido que hagan los últimos coletazos del Nombre del padre agonizante. Se oyen, si se presta atención cuestiones preciosas, y mucho más ligeras de captar que el espíritu Santo. Hablo del nuevo reto que es la AI.
Bien. Lo que viene a transmitir este curso, son las verdaderas piruetas de JAM, para pasar de lo trinitario al unarismo, algo que toda mujer sabe desde un pricipio. Ahora, eso si, hay cosas que no se aprenden. Y que le vamos a hacer.
Queda la esperanza, en esta revisión de Sutilezas analíticas que vamos a trata en los EM, que quede clara la caída en picado del fantasma, del objeto a, de la transgresión, la estructura, el sujeto, la transferencia la interpretación etc etc. Todo el andamiaje simbólico que convertía al psicoanálisis en una pedagogía para el goce.
Les dejamos pues con este programa:
Inciara la presentación de los Capitulos 1, 2 y 3. Daniela Gonzalez, Clases 4 y 5 Ricardo Rubio.
A continuación tendremos media hora de descanso y a las 16:30 hora española, 13:30 hora argentina, retomaremos la conversacion con los capítulos 6, 7 y 8 Con Carlos Alberto Jurado y las clases 9 y 10 a cargo de Jose Gregorio Dominguez.
Maria Paz Escrig Coordinará los tiempos y turnos en los debates. ¡Sin más, comencemos la jornada!
Encuentros Millerianos "Sutilezas analíticas" clases 9 y 10 por Jose G. Dominguez
¿QUÉ NOS REÚNE AQUÍ?
Por: José Gregorio Domínguez
¿Qué nos reúne aquí? Acaso esta pregunta pase por distinguir, con Miller, la enseñanza de la repetición. En su sencillez, se oculta quizás también la diferencia entre el Instituto y la Escuela. Creo poder decir que los Encuentros Millerianos no se presentan como un espacio de enseñanza. Aunque quizás una transmisión sea posible.
Dicho esto, puntuaré algunos aspectos de los capítulos 9 y 10 del Curso “Sutilezas analíticas”, intentando caer lo menos posible en la repetición, dando un acceso a lo nuevo. Haciendo del psicoanálisis una investigación permanente.
Les recuerdo que el capítulo 9 se llama “La verdad mentirosa” y el 10 “La prisión del parletre”.
El psicoanálisis no puede confundirse con el discurso universitario. Por ello el comentario de JAM sobre el Departamento de Psicoanálisis. Yo añadiría, que tampoco puede confundirse con el discurso del amo.
La diferencia entre verdad y mentira, vela la alianza constitutiva de la verdad mentirosa. La verdad, reducida a mero efecto de la articulación significante, ¿acaso constituye un vestigio del discurso del amo? Subyace la creencia en una superposición entre simbólico y real; lo real tomado desde lo simbólico apunta a un no cesa, un imposible, un programa, un axioma, una escritura. Pero, dice Miller “lo real es más contingente que imposible” (p. 142), próximo a lo inconsciente y su modo de sorpresa. Entonces, no basta tomar lo real desde lo simbólico, “sería necesario que el psicoanálisis fuera una práctica sin valor, donde no se trate del valor real, sino de lo real como tal”, para que surja algo nuevo.
Lo que llamamos, con Lacan, verdad mentirosa, no sería sino la transformación de lo contingente en necesidad, una racionalización; mientras que el objeto a, sería lo contingente captado a partir de su ordenamiento (recuerden que el orden, es de lo simbólico; mientras que en lo real se trataría de elementos dispersos, caóticos). El objeto a sería la localización del goce articulado a un dispositivo significante; el goce domesticado por el significante.
A este propósito Miller distingue un analista que quiere sentido, y otro que quiere algo distinto.
Y nos confronta con el pase, anhelo de Lacan por inscribir en lo real. El pase permitiría creer en un sujeto capaz de una verdad fuera del goce del fantasma (p. 145), creer en una palabra limpia de goce. Como institución, como sacramento, deviene un performativo, un montaje I-S que tendría efectos reales, y también una demostración del fin lógico de un análisis. Pero dice Miller “¡Qué lo lindo sería que el pase no fuera un sacramento!”. Es el sueño del pase Sputnik, próximo a la ciencia.
De los límites de lo simbólico y del desciframiento dio cuenta ya el propio Freud. Y
Lacan, en su elaboración, inventó el objeto a como acceso a Das Ding. Pero, será el propio Lacan quien llamará sinthome a La Cosa, intentando ir más allá del ello como figura, más allá del fantasma como morada de Das Ding. Allí donde el fantasma es molecular, separable, vendrá el sinthome como nudo.Si me apoyo en Freud, creo que tres son las relaciones posibles entre significante y goce:
1.- El goce y el significante se oponen mutuamente (exclusión)
2.- El goce es anterior y el significante posterior (sucesión)
3.- El significante es la continuación del goce (aseguramiento)
Las primeras dos tesis, euclidianas, suponen una separación posible entre goce y significante; pero la tercera proposición, nodal, es solidaria del lenguaje como aparato de goce. Dice JAM con Lacan, “no hay otro aparato de goce más que el lenguaje”, “el ser habla su goce”. ¿Qué consecuencias tiene esta perspectiva?. Acaso es lo que se explora en la ultimísima enseñanza de Lacan, a distinguir radicalmente de las anteriores.
Dice Miller, “nos queda por trazar una vía que tome en cuenta los poderes del significante y la contingencia de lo real”. El pase sigue siendo la apuesta, pero sin confundirlo con el atravesamiento del fantasma; más bien tomado a partir de la elucidación de la propia relación con el goce, alejando al psicoanálisis de la ficción de un inconsciente sin real, de un inconsciente completamente simbólico.
Comencé mi intervención destacando la pregunta ¿Qué nos reúne aquí? ¿Acaso algún afán de enseñanza?. Parece que Lacan se mantuvo a distancia de ello, a pesar de imputar su esfuerzo de enseñanza a su superyó. También Miller nos indica algo cuando dice que su audiencia es su partener. ¿Cuál es la relación de cada uno con el sentido? Claro que se puede responder que un analista quiere sentido, incluso Miller se interroga ¿Puede un analista no querer sentido? (p. 143), eso que Miller llama el quiero del analista. Pero también está lo que a cada quien le fuerza a pensar. Y siendo que el goce está en todas partes, que nada es sin goce, ¿qué del goce del analista?
Encuentros Millerianos "Sutilezas analíticas" clases 6, 7 y 8 por Carlos A. Jurado
Breve elaboración sobre los capítulos 6, 7 y 8 de Sutilezas Analíticas.
Singularidad.
Miller empieza en esta clase a resolver una cuestión que le dio mucho trabajo anteriormente, la singularidad. Intento buscar la singularidad del lado del deseo, pero no quedo convencido de ello, tanto es así que aquí afirma que la singularidad es la del sinthome y el goce que este conlleva, es decir lo que no cambia que también lleva el nombre de lo incurable. Busca el “buen uso del sinthome, lo que hay de singular en cada individuo” lo primero que afirma es que lo singular es lo que no se parece a nada, y que el lenguaje solo dice lo que es común. Como cernirlo entonces.
Retoma el problema de las categorías, Sócrates en tanto que mortal y hombre, no es singular, si tomamos lo singular como tal es un problema. La tautología Sócrates es Sócrates no nos dice nada de Sócrates, “es el grado 0 del saber” dice Miller, es lo que cada uno tiene de incomparable. Esto es, como todo en un análisis, lo que está por obtenerse, como si no se hubiese establecido. Miller recuerda que el analista no es una memoria, no compara, recibe la emergencia de lo singular. eso si debe poder reconocerlo como tal, sancionarlo, hacerlo escuchar por parte de analizante, recordemos que Lacan dijo en el seminario 24 que el parlêtre dice siempre las mismas cosas, salvo que se dirija a un analista. Tambien está el registro de la memoria, la repetición de los significantes, etc, pero ese es el desvío del camino hacia lo singular.
Quisiera rescatar una idea de lo singular de la página 100, donde dice que lo singular no tiene extensión, es en todo caso el punto, ”lo que se llama sinthome es por excelencia el concepto de singular, al captarlo no pueden compararlo con nada.” Lo que se puede extraer es que al punto no le falta nada, no tiene extensión, pero tiene existencia sin agujero, es la idea que Miller intenta transmitir con il y a d´uny el goce, que se complementa con otro campo que el la falta de goce y el agujero.
Cuando se trata de lo singular el matema falla, no se puede proceder por una sucesión de razones, en términos de Pascal seria ver súbitamente la cosa. Lo singular requiere del instante de ver. Miller hace aquí una invitación a los psicoanalistas. a mantenerse en ese instante. Todo se reduce a esto en un análisis, el resto son preparativos necesarios. Lacan escribió del grupo analítico la SAMCDA (Sociedad de asistencia mutua contra el discurso analítico) y Miller lo transforma en CAMCDA (Conceptos de asistencia mutua contra el discurso analítico)
Tres modalidades del análisis.
En la clase Tres modalidades del análisis Miller nos dice que el análisis comienza, dura y se termina o se interrumpe, este momento del análisis lo va a dejar de lado porque es el tema central de la clase siguiente que lleva como título El pase del parlêtre, lo primero que llamo mi atención es que respecto de la Proposición del 9 de octubre para el analista de la Escuela, texto en el cual Lacan da el algoritmo de la entrada en análisis, y también formaliza el final, hay una diferencia sustancial, es el concepto de lo amorfo. s
Repaso rápidamente el algoritmo de Lacan para la entrada en análisis, ubica un significante que llama St, significante enigmático al cual el sujeto no le encuentra resolución, digamos por ahora que es el significante del síntoma que se le presenta en su opacidad alguien, ese significante llama a otro significante, que Lacan llama significante cualquiera, es cualquiera porque es uno entre otros “lo vine a ver a usted pero pensé en ir a verlo a Fulano y también a Mengano, pero vine con usted”, este significante articulado al s1 produce la significación, está escrita debajo de la barra que no alcanza al Sq, y da lugar a los significantes inconscientes. Esto es equivalente al agalma que es el costado libidinal del análisis y es lo que se revela al final. Este algalma, esa nada, es lo que el analista debe retener para que se produzcan las significaciones.
Hasta aquí se puede ver como la entrada en análisis se ordena en un discurso, S1-S2, objeto y un sujeto divido, esto mismo es lo que dice Miller en la página 111 “Un análisis comienza con el modo de formalización, y es que lo amorfo posee una morfología. No es simplemente que lo implícito pasa a lo explícito, sino que tiene lugar una transformación radical, puesto que pasa de la ausencia de forma a una forma.” Me quiero detener en esto que es lo amorfo porque también Miller lo trae como “acontecimientos” algo que muta por efecto de la transferencia. “Un análisis que comienza se desarrolla en una atmosfera de revelación. No empieza entonces necesariamente cuando se emprende un proceso de encuentros regulares, sino a partir del momento en que el sujeto hace el esfuerzo de trasladar el acontecimiento de pensamiento a la palabra.” Pienso un ejemplo, Lacan en el seminario 9 cuando está construyendo el rasgo unario inventa un neologismo, pansetre para darnos una idea de algo que no está en el significante, no es el s1, es anterior, creo que podemos localizar allí un acontecimiento que en la maquinaria del S.S.S va a quedar ocluido, recordemos que en el mismo momento que Lacan devela el sujeto supuesto saber dice, “tenemos que prescindir de él todo el tiempo”, quizás esta posición de Lacan empalme con el segundo momento el otro análisis, el que dura, salir de las ficciones que llevan a los semblantes porque lo ficticio se opone a lo real. Señalemos que todo cambia a partir del seminario 20 cuando Lacan da cuenta que el saber es elucubración sobre lalangue y por lo tanto el saber es ficcional, es decir simbólico. La ultima enseñanza encontramos un goce que no tiene estructura de ficción, es el goce del cuerpo, il ya d´un, goce de la iteración que no tiene estructura de ficción y no será alcanzado por el s.s.s sino más bien por su destitución.
El pase del parlêtre.
Jacques-Alain Miller hace aparecer en esta clase una doctrina totalmente original del pase, ya no es el pase de la Proposición, sino que se apoya en el…, en esas tres paginas que Miller tomo muy en serio le permite transformar el final de análisis en término de Satisfacción. Se ve como esta clase es una continuidad de la anterior en la cual avanza sobre el final del análisis pero a su vez retoma los inicios, lo que le permite redefinir la transferencia. Afirma de manera categórica que los análisis no se inician por la transferencia sino por la urgencia, sostiene algo mas, que los pacientes vuelven una y otra vez por esa urgencia, que es lo que aloja el goce y que el sujeto supuesto al saber no es ni más ni menos que un obstáculo a esa urgencia de goce, el saber supuesto desvía esa satisfacción haciéndola entrar en un discurso que indefectiblemente entra en régimen de la perdida de goce, se busca en el objeto a ese goce irremediablemente perdido. Con la alianza del discurso capitalista y la tecno ciencia cada vez más el empuje es buscar la satisfacción en los objetos y el único discurso capaz de proponer otra salida es el analítico, a condición de conmover las ficciones y los semblantes.
“La palabra satisfacción es visiblemente clave para Lacan, ya que se pone de manifiesto que el análisis como tal es una cuestión de satisfacción.” Lacan escribe “la urgencia de dar satisfacción es lo que preside los análisis” Es Miller quien nos hace entender que hay una sustitución de la palabra transferencia que ya no aparece en el texto de Lacan, por Satisfacción. La urgencia que preside el análisis es lo que empuja, apura. Es decir, el goce, no olvidemos que Lacan dijo que es más adecuado hablar de DERIBA que hablar de pulsión en lo que al goce respecta. Si bien Lacan extrae la urgencia del comienzo del análisis lo extiende a todo el proceso para decir que en el análisis siempre hay urgencia. “La urgencia permite disipar el espejismo de la transferencia, opera en un nivel más profundo, lo que llamo satisfacción.” En la medida que es la urgencia y el análisis el medio de esa satisfacción.
Un punto mas, corremos detrás de la verdad, y esto se relaciona con la urgencia. La cuestión es que la atención instaura u desajuste. “No hay verdad que al pasar por la atención no mienta” empieza aquí a cuestionar la operación analítica en tanto la asociación libre en si misma parte de un significante al cual se le presta atención, un lapsus, un sueño, etc, en efecto porque se supone que allí hay una verdad, un saber ignorado por el sujeto. En su última enseñanza apunta a negar eso, a transformarlo. A partir de ese momento las formaciones del inconsciente ya son de segundo grado y lo que las antecede lo nombra como emergencia, es otra manera de volver a traer lo que proponía la clase anterior como acontecimientos o lo amorfo.
“Un psicoanálisis es sin duda una experiencia que consiste en construir una ficción
(y ya puede encontrar su sentido la introducción del sujeto supuesto saber) pero al mismo tiempo, o a continuación, es una experiencia que consiste en deshacer esta ficción. De modo que el psicoanálisis no es el triunfo de la ficción, la cual es mas bien puesta a prueba en relación con su impotencia para resolver lo opacidad de lo real.” y concluye la clase clase con contundencia Milleriana, el pase del parlêtre no es el testimonio de un éxito, sino de cierto modo del fracaso.Encuentros Millerianos "Sutilezas analíticas" clases 5 y 6 por Ricardo Rubio
CLASES DE SUTILEZAS IV y V
Había que elegir y sabéis que la elección siempre es forzada, hay una doble perdida, tanto en lo que se deja de lado como en lo propiamente elegido; es el secreto de la alienación separación lacaniana.
He optado por dos significantes, INCONSISTENCIA , SINGULARIDAD. Inconsistencia del Otro, singularidad del Uno.
Si pasamos a la singularidad, o sea, al modo de gozar, Miller nos dice que a ese nivel, “todo el mundo es loco”, lo que significa que lo real miente a todo el mundo, que la verdad es mentirosa para todo el mundo. Me pregunto en este punto si nos podemos plantear como orientación que la única verdad del ser hablante es su goce, ya que el sentido, el fantasma y lo real mienten.
Esto me abre preguntas:
¿El real del psicoanálisis está hecho de piezas sueltas, por eso Lacan dice que se accede solo a un trozo de real?. ¿Son los significantes del enjambre de “lalangue” tomados como letras?.
Cuando J.A. Miller dice al final de la clase IV: “…el factor tiempo es una cantidad imposible de cuantificar, en el sentido de incalculable con antelación y en particular porque está en contacto directo con el goce…”. ¿Se refiere al acontecimiento de cuerpo que puede ser producido por una interpretación del analista?. ¿Es ese el decir que se espera de un analista en la época del sinthome?. Esto me lleva a pensar en la clínica de la época actual, donde los sujetos llegan con un “soy lo que digo ser”, como desabonados del inconsciente. Nos queda pues trabajar en el otro tapón de la falla. Deshinchar en lo posible el fantasma para que se reedite la falla y con ello el acceso al inconsciente. Creo que es el aporte epistemológico que Lacan nos aportó hace más de 50 años en su ultimísima enseñanza, el sinthome como una orientación para pensar la clínica actual. Es así como me resuena lo que Miller dice en la clase IV de sutilezas: “El sinthome en su última acepción designa lo que hay de común entre síntoma y fantasma, es decir el modo de gozar de un sujeto, captado en su funcionamiento positivo”
En cuanto a la INCONSISTENCIA, recogeré algunas frases de Miller en esta clase IV: “Es imposible analizar e interpretar sin tener relación con la inconsistencia”. “Un sistema lógico puede perfectamente subsistir en su inconsistencia el tiempo necesario para ser percibido. Habituarse a la disciplina de la inconsistencia es ciertamente una de las llaves de lo que llamamos la formación del analista”
¿Hasta dónde hay que dejarse llevar por la perspectiva del sinthome?, así comienza Miller la clase V de Sutilezas, para decir poco después que la clínica no es el psicoanálisis, que la perspectiva del sinthome está orientada a despegarnos de la clínica. Esto me hace pregunta: ¿Porque entonces denomina esta clase V como “Clínica del sinthome”?
Avanza en el concepto de estructuras clínicas para preguntarse finalmente si estas estructuras clínicas son del orden del saber inscrito en lo real. Escande el tiempo en los registros de: lo que ocurrió, lo que ocurre y lo que puede ocurrir, situando en lo que ocurre la existencia y la contingencia, para concluir que: “por el hecho de hablar, se instituye una trama entre los hechos contingentes del azar” “es el momento en que la contingencia toma forma de articulación”. Esto le permite llegar a una definición de lo que es el parletre, diciendo que es: “el sujeto, la articulación y el producto de esta articulación”, lo podéis leer muy bien en los esquemas que presenta. Pone su atención en los elementos de azar previos a la articulación, creo que se refiere al enjambre de S1 inarticulados de lalangue, para decir que esto es lo que inagura la última enseñanza de Lacan, orientada por dirigir al sujeto a estos elementos azarosos y contingentes, donde la interpretación es una opción de desarticulación; proceso de desarticulación que llevaría al sujeto a un cierto desabono del inconsciente y Miller se pregunta si esto implicaría una enseñanza para los sujetos abonados al inconsciente.
Esta creo que es la pregunta: ¿Nos sirve de enseñanza?
Miller concluye en este momento que Lacan inventó el concepto de Sinthome para designar lo singular fuera de la clínica, lo singular en su carácter absoluto.
Esto me hace volver a la pregunta: ¿hay clínica del sinthome?. O el concepto de sinthome es una idea limite que nos sirve para captar el acto analítico en su potencia de llevar a un sujeto a su singularidad absoluta, a lo que llamamos la letra de goce que permite dibujar el yato entre síntoma y fantasma como un saber de borde?
Ricardo Rubio 8-10-2023
Encuentros Millerianos "Sutilezas analíticas" clases 1, 2 y 3 por Daniela Gonzalez
Encuentros millerianos: Curso: “Sutilezas Analíticas”
Desde el inicio de éste curso, que lleva por nombre “Sutilezas Analíticas”, se puede leer cierta intranquilidad de Miller al advertir hacia donde se dirige el psicoanálisis. Desde las primeras páginas, dice que nos alejamos de la orientación de la práctica analítica cuando nos aturdimos con los efectos curativos, entonces es de vital importancia un retorno a Lacan. Para así evitar que el psicoanálisis se vea arrasado por el movimiento del mundo. Movimiento que en definitiva demanda al psicoanálisis que se convierta en un fenómeno de civilización.
Hay un gran esfuerzo por mostrar los peligros que corre la práctica del psicoanálisis cuando se la reduce al ejercicio profesional de psicoanalistas preocupados por la salud mental. Miller pone aquí una y otra vez al analista en el banquillo.
No podemos perder de vista que la última enseñanza de Lacan -nos dice Miller- invalida y ridiculiza, mucho mas aún que la enseñanza clásica, la idea de cura y los efectos terapéuticos. Estar en la perspectiva del Sinthome es captar lo incurable, lo que no cambiará, lo constante!
Me pregunté ¿Por qué Miller se explaya tanto con respecto al título de éste curso? y ¿de qué se sirve para decir “Sutilezas Analíticas”?
Sutilezas es la palabra que emplea Freud en su texto: “La sutileza de un acto fallido”. Sin embargo, Miller aclara que no dijo “la sutileza” sino “cosas de sutilezas o de finura” pensando en Pascal y la oposición entre Espíritu de geometría y Espíritu de sutileza.
No voy a leer todo el párrafo que Miller extrae de Pascal por una cuestión de tiempos, pero sí quiero rescatar lo siguiente:“lo que hace que los geómetras no sean finos es que no ven lo que tienen delante (...) es preciso ver súbitamente la cosa de un solo golpe de vista, y no con un razonamiento progresivo, por lo menos en una cierta medida.”
Miller toma la mano de Pascal para mostrar que la ultimísima enseñanza de Lacan es una tentativa de flexibilizar el matema para volverlo capaz de capturar sutilezas analíticas. Tentativa desesperada, nos dice Miller, porque en definitiva las sutilezas no se dejan matemizar. El pensamiento de Pascal habla de un desfallecimiento del matema y Miller lo rescata para decir que lo real pasa a primer plano en la última enseñanza de Lacan y a su vez éste no puede ser relevado por lo simbólico.
Igualmente, trabaja “La sutileza de un acto fallido” que es un escrito donde Freud deshace un fallido propio que consiste en un lapsus calami y que nombra sutileza.
Freud preparaba un regalo para una amiga. Una gema para un anillo. Y en unas palabras enviadas a un joyero para su confección, utiliza la palabra “para” dos veces de manera casi consecutiva. Considera que tiene que corregir ésto, y en lugar del “para” escribe la palabra “bis”.
Palabra que finalmente termina tachando por resultarle igual de inadecuada.
Dice: “me veo obligado a tachar “bis” y es así como en cierto modo llego a eliminar la repetición que me molestaba”
Esto lleva a una serie de interpretaciones:
La primera proviene del mismo Freud cuando advierte que poner “bis” en lugar de “para” trataba de evitar una torpeza estilística que debe ser tachada.
La segunda interpretación proviene de su hija quien le dice: “ya regalaste antes a
esa persona una gema semejante para un anillo. Probablemente sea esa la repetición que quieres evitar”. Esta interpretación le muestra a Freud un desplazamiento: no se trata de evitar la misma palabra, sino el mismo regalo. Se pasa de la palabra al regalo, es decir, del significante a la causa del deseo.Luego una tercera interpretación: “busco un motivo para no regalar esa piedra, es que a mi mismo me gusta demasiado”. Arrojando así la siguiente verdad: no se ofrece sino la falta que uno sabe que padecerá.
Podemos decir que hasta acá tenemos un esquema del discurso del inconsciente. Están los dos “para”, que son S1 y S2, tenemos la tachadura que es aquí de la palabra “bis”, $, y luego el secreto del asunto, que es de hecho el objeto a.
Miller aclara que éste texto le gusta mucho y que lo guió, antes de Pascal, para elegir la palabra sutileza, pero que no cree en la reflexión conciliadora que aporta finalmente. Y que se contenta con señalar el sentido sexual del asunto: en esta Sutileza se trata de la relación sexual con una mujer. Y ¿Porqué se hacen regalos a una mujer?. Al hacer un regalo a una mujer se apunta a ella como carente de lo que se le va a dar, se apunta a ella como castrada. No hay relación sexual se trata de una verdadera forclusión del significante “la mujer”.
Ademas extrae de éste breve trabajo lo que llama un recordatorio útil y una lección de humildad en tanto Freud no tenia ningún problema en mostrar con el análisis de su propio acto fallido que un analista sigue aprendiendo de su inconsciente. Y que en definitiva un analista sigue siendo un analizante ya que nunca se está en regla con el propio inconsciente. Señalando que Freud estaba en una constante relación con su yo no quiero saber nada de eso, y que Lacan también lo estaba.
Es posible advertir el deslizamiento que va haciendo Miller en el transcurso de éstos capítulos cuando va desde el concepto de deseo hacia el concepto de goce. Plantea que el deseo, el aparato del deseo, es singular para cada uno y opone el deseo a la idea de salud mental. El deseo esta en el polo opuesto de cualquier norma. Se trata de que el sujeto en la experiencia de un análisis explicite su deseo en su singularidad. Y unos pocos párrafos después nos dice lo siguiente: “el deseo implica esencialmente en el ser que habla y que es hablado, en el parletre, un no como todo el mundo, un aparte, una desviación fundamental (…) y es propiedad fundamental del parletre que la causa de su deseo es siempre contingente, que depende siempre de un encuentro. Nada hay programado en el goce para el ser que habla. Es una experiencia que da lugar al goce como singular”
A mi gusto, se puede leer un desplazamiento que va del sujeto y el deseo al parletre y el goce.
La pregunta interesante que surge entonces es: ¿ a dónde se dirige el deseo del analista?
En éste punto también sorprende la variedad de definiciones que Miller da sobre el deseo del analista. Por un lado, dice que el deseo del analista es obtener la diferencia absoluta que nunca es pura porque esta enganchada al “objeto a”. Señalando que el “objeto a” en la práctica es una Sutileza y en tanto matema es un asunto de geometría. Otra definición de deseo del analista que presenta es: “dar lugar a lo singular del Uno (con mayúscula). Y al finalizar el capítulo también introduce una pregunta por el goce, dice: “¿debe plantearse la cuestión del goce del analista?”
Esta última pregunta resulta inquietante, ya que sabemos que el goce del analista es eso que debe quedar por fuera del encuentro con el analizante. El analista no goza de su analizante y eso esta claro. Sin embargo, arriesgo a decir, que creo que ésta pregunta tiene otro trasfondo y que introduce la perspectiva de cuestionar, de repensar, de preguntarse por el pase tal como lo conocemos. La pregunta por el goce del analista introduce a mi gusto la posibilidad de un pase que no sea del éxito del saber del sujeto, sino mas bien del goce que no cambia, del goce que itera siempre igual y que requiere saber hacer con eso y ademas mostrarlo. Lo que mas adelante, en éste mismo curso, Miller nombrará como el pase del parletre.
Para ir finalizando, Miller no solo se pregunta por el deseo del analista, también en estas páginas se pregunta: ¿Cual es el afecto que favorece al analista? El entusiasmo no conviene al analista porque en definitiva es el olvido del inconsciente, el entusiasmo es un comprendemos y ya!
No es la apatía, tampoco el hastío, ni el hartazgo. Mas bien la distancia del “me gustas”. Y dice que en todo caso prefiere para el analista el modesto “desapego”.
Y nos recuerda el famoso Guerrero aplicado que no es entusiasta sino que solo hace lo que hay que hacer, trata de hacerlo bien, pero alejado de las pasiones.
El desapego es la posición que conviene al analista en la medida en que su acto consiste en despegar el significado del significante, es decir, reconducir el significante a su desnudez, a donde no se sabe lo que algo quiere decir para el otro.
De alguna forma Miller extrae el concepto de desapego para decir que no es tanto un afecto sino el acto que introduce el analista entre significante y significado. Dice: “en la interpretación no se trata solo de sustituir un sentido por otro (…) sino de apuntar desde algún ángulo a hacer resonar, hacer vibrar el goce que mantiene encerrado, si me permiten, el yo no quiero saber nada de eso del sujeto, de modo que ceda un poquito de este”.
sábado, 6 de mayo de 2023
Encuentros Millerianos “Todo el mundo es loco” Clases 7, 8 y 9. por María Paz Escrig
Encuentros Millerianos “Todo el mundo es loco” Clases 7, 8 y 9.
por María Paz Escrig
Valencia, 10 de abril del 2023
Hola, buenas tardes.
He estado pensando, quizás excesivamente, que lo que recorre las clases de las que me ocupo, que anda por debajo, entre líneas, oculto, podría ser: “¿la gente se queja de la no existencia de la relación sexual?”, siendo esta fórmula, de padecimiento, la que, si bien ha habitado siempre en el psicoanálisis, ahora está muy poco velada en lo social.
Ignorar este disfuncionamiento, ha tomado diversos nombres. El último de ellos, el que comenta JAM en las clases siete, ocho y nueve, es: el cognitivismo, que no es ajeno a nuestro psicoanálisis y al otro.
El título “Entonces la cifra”, inaugura la reflexión. La ausencia de relación sexual produce una herida muy profunda en el ser: no hay garantía. En los tiempos que corren “el ser que siempre necesitó una garantía”, encuentra en la cifra ese papel. Hoy la cifra es lo que diferencia la apariencia, los semblantes, de lo real. Subrayo este “real”, porque tendrá unas características en las que el psicoanálisis, si bien cayó, fue rescatado por la TDE. ¿De qué real se trata?
“El ciframiento está llamado de manera segura y necesaria a recubrir todos los aspectos de la existencia”, lo cual dirá JAM, “no es una profecía sino una constatación que se verifica sin cesar y en relación con la cuál, tenemos que acomodar el psicoanálisis en su lugar”. Es por ello, que se puede entender que colegas practicantes, hayan sido llevados a introducir la cifra en el psicoanálisis, algunos bajo las formas de lo que llamamos cognitivismo, es decir con el prefijo neuro, que es la modalidad que toma la cifra cuando se apodera de lo psíquico… o incluso más descaradamente.
Entonces la cifra, una llamada hace un par de semanas me hizo percatar que su introducción en el psicoanálisis ya era una evidencia. Rin, ring ¿edad? ¿años de análisis?, ¿perdona quién eres? Llamo en nombre de la ELP, (pero si no soy miembro), ¿es un cuestionario? espero que la siguiente no sea ¿sexo?, la ELP está enferma, no estadísticamente vieja.
El cognitivismo tiene como única bandera la estadística, punto de vista radicalmente opuesto a considerar a los sujetos uno por uno singulares. Y esta bandera estadística, ¿absorbe nuestra Escuela, como se puede observar en este reciente suceso evocado? ¿Cuántos años tenía Lacan? ¿Y cuantos tiene JAM?
Estamos pues ante la dominación del número sobre los espíritus, que es el viejo problema de la relación del pensamiento con el ser, renovado por la perspectiva cognitivista. Esto es grave, muy grave, ya que anuncia el último hombre del que habló Nietzsche, en su “desierto crece”. Último hombre que tiene dos axiomas, lo psíquico es cerebral y todo es cantidad.
¿Cómo hemos llegado aquí? se pregunta Miller en el texto. ¿Es el discurso de la ciencia responsable de este porvenir? Preguntas que redoblan su importancia, por los coqueteos, más que intensos que el psicoanálisis, freudiano y lacaniano ha tenido y tiene aún con la Ciencia.
¿Es lo mismo la ciencia en la Antigüedad o en la Edad media que lo que emerge como discurso de la ciencia en el siglo XVII? La diferencia no atañe a la observación o a la experimentación o a la medida, ni siquiera a la medida cifrada, pues esto está presente en el saber antiguo y medieval. La diferencia reside en otra actitud respecto del saber (página 152) lo que configura un “real” diferente al del psicoanálisis, un real científico fuera de la no relación sexual.
El término contingencia, preside la segunda clase de la que me ocupo, y diré que comienza por una pregunta importantísima de JAM “¿Qué recursos encontramos en la enseñanza de Lacan para poder situar lo que nuestra época llama el cognitivismo? Sras y sres, se contesta: “esa palabra no se encuentra nunca, ni en el texto que subsiste de los Seminarios, ni tampoco en sus Escritos”, pese a que el cognitivismo campaba a sus anchas por el mundo. Sin embargo, Miller va a utilizar lo que nombrará como “nuestro momento cognitivista”, para volver sobre la enseñanza de Lacan y sobre lo que determina nuestra posición en la práctica y la teoría.
Si bien Lacan se apartó del cognitivismo en su oposición a lo neuro y al déficit, presente en su crítica temprana a la neuropsiquiatría, (aunque cabría la objeción a la semántica) se acerca peligrosamente a las premisas cognitivas, con el postulado científico estructuralista del lacanismo, que sigue con la matematización.
¿De qué nos deleitábamos en la época?
Considerábamos un progreso del pensamiento, de la elucidación, poder trascribir fórmulas de Freud, con apariencia matemática, al tiempo que se pensaba haber encontrado un real, a la manera de Heidegger, como comenta Lacan en el “Atolondradicho”, el matema profiere el único real reconocido primero por el lenguaje: el número”.
Veamos el recorrido de Lacan. Es del lado de las psicosis que Lacan comienza su desarrollo. En sus primeras formulaciones, en “Acerca de la causalidad psíquica”, opone a la actividad psíquica ideal, el registro del sentido. “La locura es vivída integra en el registro del sentido (página 170), de tal manera que a las teorías del déficit reacciona con las de la falla significante, falla entre el yo y el ser del sujeto”.
Esto lo aparta de la dirección cognitivista, en la medida en que considera el objeto de la psicología, la Imago, totalmente incuantificable. La identificación que acude a la falla del sujeto será para Lacan el vector decisivo.
Seguidamente Lacan se embarca en la tarea de reducir el exceso de sentido con los matemas, sin conseguirlo al usar los elementos estructuralistas de la retórica, la metáfora y metonimia. El simbolismo de estas actuaciones le hace caer en el real científico, al punto de que, de su algoritmo prínceps, destaca JAM (página 164): “de alguna manera, el fantasma viene como de sobra” … “pudiendo dejarse como no confesado en un análisis, es decir como una significación aparte, un guion significativo fuera del todo”.
Y esto puede ocurrir pues el fantasma no roza el goce del que se trata, el goce como disfuncionamiento absoluto.
Si comenzó por las psicosis, es la sexualidad la que le va marcando los impases del camino, concretamente la sexualidad femenina, en la que el partenaire ni siquiera es el falo, demostrando la inexistencia de la RS.
Lacan encuentra, ahí, en el campo de la sexualidad, lo real propio del inconsciente. ¿De qué real da testimonio el inconsciente? Lacan lo sitúa en el campo de la sexualidad que resiste a la presión del discurso de la ciencia.
La no Relación sexual es lo real del inconsciente.
Esto ayuda, dirá JAM (página 166) a elucidar por qué caminos, como dirá Lacan, “lo inaccesible de la RS explicaría el acceso al número”, pues se sitúa supliendo la misma, lo que, en nuestra época, mucho más cercana a lo real que las anteriores, desplaza al objeto “a” como partenaire y coloca en el cénit a estos significantes: la medida, la cantidad y el número.
Partenaires actuales del humano, y garantes de su ser, como antes lo fue el objeto a.
El Curso continua, con JAM empecinado en separar el psicoanálisis del cognitivismo y en transmitirnos las cuestiones anteriores y así en el capítulo “De la neurona al nudo”, revisa la intención materialista, del primerísimo Freud al ultimísimo Lacan.
En “Proyecto de psicología”, antes de descubrir el inconsciente, Freud localiza, sin nombrarla, la energía nerviosa que pasa a través de las neuronas, desde el punto de vista económico, e introduce la pulsión como límite entre los psíquico y lo físico. Lacan reemplaza esta referencia biológica de Freud por una base lingüística, es decir por el significante. Y es que en Lacan la palabra, figura como base material del inconsciente.
Pues bien, con la técnica de la imaginería cerebral, se pueden percibir y localizar las bases neuronales del psiquismo. Hasta ahí, de acuerdo. Pero luego se enmaraña al igualar que, lo que vale para la actividad cerebral, vale para el psiquismo, saltando de las bases neuronales del psiquismo a los fundamentos neuronales del pensamiento.
Desde este punto, comienzan las hipótesis, casi poéticas, dirá JAM, al funcionar de esta manera: acentúan un rasgo del pensamiento, comportamiento o creación, y después se inventan una hipótesis de que “debe haber” un lugar para ello en el cerebro que, seguro que localizarán con la tecnología, con las imágenes del cerebro.
Desde luego la fenomenología del estadio del espejo es mucho más rica frente a toda esta fantasmagoría.
Y cabe destacar que, para el Lacan más clásico, la base material era la estructura del lenguaje, intentando seducir el discurso científico, algo que luego disolvió en la ultimísima enseñanza con la frase: “Lo ideal en suma sería acabar con lo simbólico”.
Y es que Lacan a lo largo de su enseñanza adoptó con un valor de provocación hacia el discurso científico el lenguaje causalista, determinista, hasta que pudo encontrar una fisura: no hay causalidad sexual. Sustituyendo causal por relación, para decir que no hay causalidad y no hay leyes de la relación entre sexos.
El no hay relación sexual vehiculiza la ausencia de la ley, la relación sexual no se puede escribir, de ahí que Lacan haga de la relación sexual un real sin matema.
Y el inconsciente atestigua de este real sin saber, pues el inconsciente está a nivel del sin ley, ya no imaginario, ni simbólico, ni nodal.
Encuentros Millerianos Cinco y Seis (12 de diciembre 2007, 16 de enero 2008) Todo el mundo es loco por Gabriel Roel
Encuentros Millerianos Cinco y Seis (12 de diciembre 2007,
16 de enero 2008) Todo el mundo es loco
por Gabriel Roel
Coyoacán, Ciudad de México, lunes 17 de abril de 2023
En la demostración de una geometría, mediada y establecida por una estrategia bifronte de un tratado teológico-político y una gramática del hebreo, Spinoza inscribió una ética como legado metafísico póstumo que lo reseña como precursor pre-estructuralista de un pragmatismo inédito. La intuición operativa que desautoriza todo apriorismo y metalenguaje, Jacques Lacan la escudriñará mediante tres registros de una experiencia en la práctica creada por Freud y de la que se servirá para la transmisión de una enseñanza e invención.
Desde el peso y la marca de la TDE de Lacan tanto su moterialidad como su realismo serán ahondados por Jacques-Alain Miller cerniendo el presente de su actualidad en el espacio de una mutación ontológica. Mutación donde los rudimentos de su abordaje o avance serán aquellos que agujerean las trampas inerciales de una pasión por la discordia al servicio de la polémica -debilidad o espíritu de indignación basada en un prejuicio, creencia, insignia u Otro de la garantía siempre resguardado de una cita, autoridad o jerarquía-. Sutileza de un acto bisagra de un trimestre a otro, que JAM ubicará como escansión necesaria, denominándolo momento spinozista.
Quince años después del transcurso de estas lecciones y en plena época del nominalismo a ultranza aliado a la militancia de la despatologización institucionalizadas, no cesan de erigirse sus comités de Otro de la vigilancia, Jacques-Alain Miller nos pone al trabajo -camino del próximo congreso 2024- entorno de la cifra garante del ser, y sus consecuencias con el saber expuesto de nuestra experiencia del sujeto de la Escuela. Así pregunto y me pregunto por sus incidencias y consideraciones para la transmisión del discurso analítico en la TDE y me lleva a reparar en su estatuto y sus registros de experiencia. Saber-expuesto en cuanto trabajo decidido de cada uno enmarcado en el más acá de la práctica sin valor que estas clases ponen, valga su redundancia, nuevamente en causa.
Lectura y Comentario de los capítulos 3 y 4 del texto de J A Miller, Todo el Mundo es Loco por Olga G de Molina
Lectura y Comentario de los capítulos 3 y 4 del texto de J A Miller, Todo el Mundo es Loco
por Olga G de Molina
22 de abril 2022
Se inicia el capítulo tres del que hablaremos hoy con una referencia al grado más alto de libertad posible en el desarrollo de la escritura de un texto en tanto uno de los factores que influyen en su presentación es el de haber abordado en los escritos anteriores lo que pospuso mucho tiempo, y fue el referirse a la última enseñanza de Lacan. Y eso agrega, aligera la cosa en tanto nos devuelve la experiencia misma del psicoanálisis, la desnuda, porque al abordarla la aligera de estar vestida sólo con la reiteración de la estructura simbólica que conforman los dichos de Freud y Lacan. Se propone entonces modular la diferencia entre el psicoanálisis como relato y el psicoanálisis abierto a la conversación, en tanto está basado en la experiencia concreta del uso de la lengua.
La primera libertad que asume haber ganado es importante porque la refiere a la libertad de asociación y espera lograr adaptarse al imaginario que surge en el de dictar clase con la formalidad de un profesor. En tanto se plantea ese punto hace referencia a un libro escrito por Bernard Henry Levy que se refiere al psicoanálisis en relación a la lengua y refiere que parte de una libertad que logró, es la libertad de asociación, y al enterarse que su clase podía ser abierta al mundo, comprendió que ese curso podría ser un espectáculo vivo, se pregunta si será una comedia y utiliza ese significante hablando de sí. Nace entonces su pregunta: De donde viene eso?, acude a sus apuntes y descubre que sembró en la clase alusiones que esperarían un desarrollo y pone como ejemplo la referencia a la Criptografía, es decir cómo con el método Cesar de sustituir un significante por otro, es decir con una sustitución monoalfabética se puede encriptar un mensaje.
La pregunta generada lo conduce a pensar que siempre hay algo a descubrir en un mensaje encriptado y sugiere no usar ese código que cierra. Y reconoce en su práctica haber empujado al pase y acepta que fue reprochado por haber dado un estilo espectacular, casi una escena teatral cuando intentaba mostrar, dar a ver, el resultado de la ex por haber dado un estilo espectacular, casi una escena teatral cuando intentaba mostrar, dar a ver, el resultado de la experiencia analítica con el pase.
Nos informa que dictó tres conferencias relativas al pase: ^Por el pase^` se llamaron y confiesa que desde muy temprano se comprometió con el pase y asumiendo su responsabilidad por haberlo promovido.
El resultado a su pregunta ¨De dónde viene eso?¨en ese momento, fue que el pase proviene de una respuesta, la propia a esa pregunta, entonces: Su propio caso clínico . Una Lógica, la suya, lo condujo hasta ahí.
Un subtítulo dentro de este capítulo lo orienta a ubicar una posición. Comedia sobre Ideas.
La resonancia de ese nombre “Comedia” vuelve a conducirlo a su pregunta, es la pregunta que no puede dejar de hacerse.
El titulo de este Capítulo: “Experiencia del bien decir” da paso a una elaboración a su pregunta pero de una manera más espontánea: Lo digo como me sale, haciendo alusión a la espontaneidad con la que puede dar su clase. -Digo Comedia hablando de mí. No me faltaban cosas para decirles, en el transcurso de la clase sembré una cantidad notable de alusiones que quedan esperando un desarrollo.
Mas que la experiencia con la criptografía comienza a interesarle Julio Verne y su viaje al centro de la tierra, que comienza con el profesor Lidenbrock, geólogo que compra una obra de un autor islandés del siglo XII. Se la muestra a su sobrino y descubren un pergamino con signos místicos del idioma islandés
lo descifran y descubren un mapa que indica cómo llegar al centro de la tierra. Miller aclara que de todo ese misterioso camino le quedó que hay un mensaje secreto importante y no es por nada, entonces la pregunta “De dónde viene eso?”, la comedia, eso de dar comedia sobre las ideas?Eso lo distrajo de acudir a Nietzsche, Heidegger, Baudelaire y además de la alusiones a las que se refirió la última vez, para detenerse, aclara; surgió en mí en el camino de la confidencia, seguir por ese camino.
Desde una posición analizante J A Miller aborda las posibilidades de respuesta a su pregunta, a la vez que aclara que no es operativo encriptar para responder a su pregunta sino que un analista se la responde desde su propia posición analizante. En tanto esta consideración se conecta con el enfoque teórico que le sirve de marco, se torna más sensible la idea de una posición analizante de la propia experiencia en relación al pase. Una experiencia personal respecto de una iniciativa que lideró en la propuesta del pase en Argentina, le da pie para reevaluar su posición en una experiencia que resultó problemática en su momento cuando el entusiasmo en presentar el pase en BsAs, culminó en una posición conflictiva que los que estábamos allí en ese momento recordamos como el aspecto enojozo que significó su reto a los que no prestaban la atención necesaria a la presentación de un tema central para el psicoanálisis como es el pase y que en este libro Miller presenta en acto asumiendo la responsabilidad de su propia experiencia presente. En su relato asume su propia actitud enojoza enmarcándola esta vez en una escena que se produjo en Buenos Aires en la que estaba exponiendo German García y tres señoras hablaban interrumpiendo la exposición. Se acerco a decirles, ya enojado que se callaran la boca. Dicen que cuando estoy así doy miedo.
Siempre estuve enojado, antes más que ahora. Hoy con la edad, la experiencia, la tolerancia que tengo a los que no piensan igual, ya no me enojo tan seguido. En la singularidad de este proceso de Pase aparece un niño enojado en especial con el padre y con las conversaciones entre el padre, el hermano y él que terminaban con dejar la mesa e irse su cuarto., sintiendo rabia y humillación. –“El enojo era para mi un efecto del significante del Otro.”
Pienso que en este texto está presente ese momento crucial para la práctica del psicoanalista aprehender desde su propia experiencia como pasante una posición analizante desde la que es posible la trasmisión del psicoanálisis. El pase dejaría así de ser una experiencia “encriptada” que encierra en su mensaje cerrado un misterio a descubrir, para ser el relato de una experiencia analizante.
Jacques Alain Miller desde su propia experiencia analizante lo presenta desde la pregunta que se formula, desde dónde, se dice…… Que significa pensar? Y su relato, el relato sobre sí que nos entrega en un apartado de “Mensaje secreto para entendidos”, y un subtitulo “Viaje al centro del cerebro”, muchos títulos para un solo párrafo, le sirve al relato para establecer algo de la historia de su formación, entretejido de una época en la que era difícil sostener las diferencias.
En este cuarto capítulo sitúa la expectativa que generó en el capítulo anterior,. Respecto de ser escuchado en el ejercicio de situarse como analizante de su propia experiencia en el decir. Esperaba, asegún aclara, un cortejo de injurias relativo a su palabra o a su accionar en el campo analítico institucional. Se pregunta: dónde están dado que lo acompañan habitualmente, a pesar de ello se ubica con un alma adorable, pero aclara que sólo piensa el alma desde Aristóteles y Lacan, en tanto ese concepto designa la unidad del cuerpo, su imagen en el cuerpo es la más cercana analogía de la unidad del cuerpo, pero no cree en el alma y se describe como no adorable con una imagen siempre igual, no obstante cree ser adorable, es su manera de decirlo y le puso nombre a ese fundamento, lo llamó erotomanía, en relación al amor.
Pero en lo intelectual se orienta a Lacan y su práctica analítica. Dice no haber seguido el ejemplo de Lacan en lo institucional quien manejaba su escuela con los puños apretados, en cambio Miller elige la conversación, apostando a la dialéctica de las opiniones, buscando un punto de equilibrio. Como resultado de esa política fundó instituciones muy sólidas, mundialmente hablando, generando confianza en su orientación.
El establecimiento de los seminarios de Lacan se lo debemos a Miller quien
defendió esa posibilidad para el campo freudiano en audiencia pública la que muchos de nosotros hemos asistido. La brevedad solicitada para estas contribuciones no deja espacio para recuerdos institucionales que podrían enriquecer la transmisión.El relato de su historia personal deja ver en este capítulo los problemas derivados de un padre radiólogo todopoderoso quien ocupaba el lugar de “El año cero soy yo”, quien lo había dejado “pasmado”, mostrándole el interior de su cuerpo siendo niño.
La llegada de Melman, su analista, tuvo el lugar de constituir la consistencia en oposición al sometimiento. Se gestó así la idea de tener peso, dejar una marca y lo traduce en su deseo de sostener desde el pensamiento de Lacan, un saber que haga escuela.
Este capítulo 4 desarrolla toda la pasión, la lucha por sostener un lugar para el psicoanálisis lacaniano desde la enmienda con la movida Acoayer, de la cual se realizó un texto “Las reglas del juego”, con un título que pone en órden el lugar del psicoanálisis en la universidad. Es un replanteo de Lacan en Vincennes.
En la Contratapa Miller escribe: Desde hace dos años el psicoanálisis ha sido, en nuestro país objeto de asaltos sucesivos .Primero el asalto político, realizado en nombre dela seguridad pública en la enmienda Acoayer, votada en un momento de distracción por la asamblea nacional unánime: nosotros hemos sido algunos psicoanalistas, intelectuales, artistas, nos movilizamos a alertar la opinión, y este primer asalto fue detenido y su asunto borrado.
Fue enseguida el asalto en el nombre de la ciencia, tratando de demostrar la ineficacia del psicoanálisis. Es ahora el asalto mediático con un libro negro que expresa en sus 800 páginas alrededor de Freud y su descubrimiento, etc
El relato de un puñetazo sobre la mesa como señal de protesta, que fue en realidad un pedido de silencio .
El capítulo cuatro de todo el mundo es loco comienza con el desarrollo de la posición social y política de la enseñanza del psicoanálisis en la sociedad y plantea como logró el campo freudiano detener el avance de las neurociencias en contra del psicoanálisis.
Un nuevo avance del Otro de la vigilancia, pero esta vez Miller ya no estaba “pasmado” como en el recuerdo infantil frente al Otro de la inquisición.
Encuentros Millerianos: “Todo el mundo es loco” Capítulos 1 y 2 por Laia Gil
Encuentros Millerianos: “Todo el mundo es loco” Capítulos 1 y 2
por Laia Gil
Valencia, 22 de abril 2023
Bienvenidos a la acción lacaniana.
¿Y eso qué es? (página 44) dirá JAM es hacer que la enseñanza de Lacan importe, que tenga peso en la realidad efectiva. Y me tomo la libertad de resaltar: incluida la ultimísima.
Los encuentros Millerianos han permitido un acceso a esta, más allá de los slogans huecos, del SsS, a cerrar el sentido, y sobre todo a como empieza JAM este curso: soplar aire fresco para expulsar las miasmas.
¿Por qué ha elegido este Curso y no otro para el próximo congreso? ¿Por qué ahora? ¿Cuáles son nuestras miasmas?
Cito el último párrafo del Curso anterior, La TDE: “Lacan exige ser exfoliado. ¿no sabemos que el análisis no será nunca más lo que fue? Tenemos de ello la experiencia todos los días y esto le deja todo el espacio necesario para la invención”.
Y vuelvo al aire fresco: ¿qué es soplar aire fresco? Pues voy a decir lo que es para mí: abrir los interrogantes. ¿Que sería el psicoanálisis sin la pregunta? ¿Sin tomar la posición de analizante como base?
¿Puede el psicoanálisis estar siendo atrapado en las redes de la cifra solo por reputación y por eso hay analistas que no abandonan el saber expuesto, sin tener en cuenta cómo enseñar lo que no se enseña? ¿Es esto una miasma?
Otras miasmas: El falo, el nombre del padre, la consistencia del simbólico, el objeto a, etc.
JAM escribe a lo Agatha Christie, no porque le tenga afición a los asuntos de familia, sino porque va dejando huellas, pistas del crimen que va a cometer, y al final del Curso “piñau!”, se ha cargado al NP; o al objeto a, muerto; o el saber, muerto matao; el sentido, caput… habrá quien, estos asesinatos, les parezca un parricidio, a mí, personalmente, me parecen justamente aire fresco. Librarse de conceptos universales, e universalizadores… es aire fresco.
Un ejemplo es la famosa frase: “No creer en el Nombre del Padre a condición de servirse de él”. En realidad, es una mala traducción de lo que dijo JAM en este curso, y es lo siguiente: Servirse del nombre del padre para ir más allá del padre, es una quimera, es de vendedores de humo”.
Otro ejemplo, sobre la producción de los objetos, dirá JAM en este primer capítulo: podemos pensarla como el centro del lazo social, donde había una diferencia entre el objeto de necesidad y objeto de deseo, pero hoy, cuando la tecnología ya no está subordinada a la ciencia, y representa una dimensión y dinámica propias, surge la idea de la conexión de este objeto con el goce. Comienzan a florecer las preguntas.
Cito a Miller en la página 22: “Hoy en día, ni siquiera nos parece que la producción se basa en el deseo si no que está conectada con el goce, es decir en la producción acelerada del objeto a, (el cuánto, es decir la cifra) no tanto en causa de deseo sino en tanto tapón, son dos estatutos distintos”.
Parto de la idea de que cualquier goce que la persona traiga, tiene algo de satisfactorio para el parlêtre, y parto de la idea también de que el deseo, es deseo de desear, del lado del fantasma.
De este objeto tapón, ligado al goce, dirá en la pagina 23: “el objeto a tapón es aquel del que no podemos impedir que siga tratando de tapar un agujero que es imposible de tapar y que nombra como castración”.
Y aquí la pregunta: ¿cómo ligamos el goce al objeto, si justamente el objeto es un semblante? Se intuye la respuesta en la pagina 26, en el segundo párrafo. Cito: “estamos frente a una producción basada en el goce, caracterizada por la indiferenciación del objeto, lo importante y lo que está en el cenit es su cuantificación y por lo tanto estamos frente a una manera de gozar que toma la forma de adicción”.
Entonces, no se trata del objeto a, sino de “Cuántos”.
(Página 28) Ya no estamos en la época de Agatha Christie, aunque comparto gusto
con JAM, ahora es más de serial killers, o la indiferencia con el objeto, donde lo que importa es la serie, porque es aditivo, repito lo importante es la cifra, la cuantificación. Y me pregunto si, de la misma manera que JAM plantea los serials lovers, los amantes en serie, podríamos pensar los serial psy. Pues las personas hacen un gran recorrido de terapias, desde las hierbas medicinales, a la acupuntura, pasando por la psicología e incluso el yoga. Es algo que tendríamos que pensar: de no dejar jamás poner al psicoanálisis en serie, defendiendo su singularidad. Es incuantificable.Continúo con la pregunta de Miller (Página 31) ¿Se puede combatir contra un fenómeno de civilización? JAM transmite como la época de Freud era la del diagnóstico: “Hay malestar en la cultura”. La de Lacan fue la de los impases en la civilización, es decir, lo que en tiempos de Freud aún estaba difuso, fue mostrando sus líneas maestras en la época de Lacan.
Y en este Curso, se puso en marcha la acción lacaniana, la aportación de Miller, en un momento en que el discurso de la cuantificación buscaba explícitamente apoderarse de las emociones.
¿Cómo evitar que se regimente el psicoanálisis según el progreso de las ciencias y las falsas ciencias? ¿No nos ha alertado JAM sobre el dominio que se ejerce desde esos discursos?. Hace pocos días se emitió un comunicado de la AMP, sobre la falta de jóvenes: percentiles, estudios demográficos, y la “tutoría” de dos años prorrogables a miembros temporales menores de 35 años. ¿Se cuela en el psicoanálisis, el discurso cuantitativo? ¿El psicoanálisis toma la forma enferma del discurso de la civilización? ¿O este uso de la cifra es una forma de enmascarar un problema de entradas en el campo Freudiano?. Debemos estar prevenidos contra la desertificación de la cifra que puede entrar por las vías del manejo de transferencia y el manejo de burocratización; es decir, del puro dominio.
Y se ve bien como hay una guerra civil entre maneras de gozar, siguiendo con la clase. Jolín, que pereza armarse hasta los dientes. Que fastidio pelear, batallar, odiar…
No, no es eso. No es ocupar el lugar de la inquisición y decir: nooooo, lo estás haciendo maaaal. ¡Eres un infiel del sinthome! ¡Hereje del lalangue!! Lo genial es que ya lo estamos haciendo. Este espacio es una forma de. Es darle lugar al psicoanálisis del siglo XXI, y la unidad de acción es el hombre contra las cifras, dirá JAM en la página 38. Y es que, lo importante es que este psicoanálisis esté presente. Da igual si no se entiende de qué hablamos, da igual si se capta al revés, lo importante es estar en contacto con aquello mismo de lo que se trata. (página 6 uno solo).
Interrogarse sobre qué significa pensar, es de gran eco sobre la clínica (por la regla de la asociación libre: diga usted lo que le pasa por la cabeza). En este punto del capítulo 2, pagina 40, 41 y 42, varias preguntas asaltan.
Sobre el pensamiento, plantea dos imágenes: una serena y otra del forzamiento. La serena que está hecha de encadenamientos, se articula, que sería del orden en los pensamientos y dialéctico.
La otra imagen, es del orden de la paradoja, cuando el tropiezo fuerza a pensar y JAM lo nombra como siempre ligado a un desgarro de la imagen contemplativa y serena.
¿Qué es pensar en psicoanálisis? ¿Podemos decir que son fonemas y que al hablar se ordenan, (la imagen serena del pensamiento) y luego, ¡plas! aparece un acto fallido, o un lapsus etc, que sería la del tropiezo? De alguna manera un acto fallido acaba con lo contemplativo, por ejemplo, en una sesión.
Dejo la pregunta para la conversación, pues quisiera seguir avanzando en el “Mensaje secreto para entendidos”.
La psicología, disciplina despreciada al separarse de la filosofía, se ha refugiado, mediante la seducción en los poderes públicos. Esta doctrina de impostura en realidad es una captura por lo imaginario. Obtienen imágenes, pero podemos pensar que es en el registro imaginario donde “actúan”.
Lo gracioso es que lo que se les escapa es lo sexual. Justamente por que tiene un pie en lo simbólico, al conectar con el pensamiento y también con lo real, por la relación sexual no existe.
Me detengo ahora en la palabra cifra y su ambigüedad.
Por un lado la cifra de la cuantificación, por otro el desciframiento, donde se necesita la clave para descubrir el mensaje. Es la idea de inconsciente como máquina de descifrar, paraíso de la neurosis obsesiva, al dar primacía al desciframiento de lo Simbólico, aunque JAM destaca, es la manera en la que se atrapa un significante cuando se es analista.
¿Podemos pensar en usar lo descifrable para pescar el significante, pero luego tratar a este de una manera más allá del desciframiento? Es decir, ¿tratarlo como Uno solo? ¿Podemos tratar cualquier significante de esta manera como aislado de sentido, de simbólico?
¡Estamos en mensaje secretos para entendidos, no lo olviden!
Y quisiera terminar con una viñeta clínica: Era una sesión densa, en que la persona en su blablablá, se nombrada atrapado en sus s2, marcado por un apellido que lleva el NO. “Porque no puedo y debería poder, quisiera curarme del no…blablablá hasta que emerge un acto fallido: Es que quiero hacerme difícil lo fácil.
Estos encuentros me han permitido pescar, aquello que ya hacíamos en consulta, no voy a decir teóricamente, pero sí llamar las cosas por su nombre: goce, goce y luego goce.
¿Me pregunto si la época anterior no demandaba significación, y ya no la demanda más? ¿O más bien el psicoanálisis se las ha tenido que ver con una época de gran sentido y significación, en el que nuestro discurso ha introducido el sinsentido y el sin ley, que ya estaban, pero velados por el Nombre del padre, brújula que ya no orienta más?

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