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sábado, 6 de mayo de 2023

Encuentros Millerianos: “Todo el mundo es loco” Capítulos 1 y 2 por Laia Gil

Encuentros Millerianos: “Todo el mundo es loco” Capítulos 1 y 2

por Laia Gil 

Valencia, 22 de abril 2023


Bienvenidos a la acción lacaniana.

¿Y eso qué es? (página 44) dirá JAM es hacer que la enseñanza de Lacan importe, que tenga peso en la realidad efectiva. Y me tomo la libertad de resaltar: incluida la ultimísima.

Los encuentros Millerianos han permitido un acceso a esta, más allá de los slogans huecos, del SsS, a cerrar el sentido, y sobre todo a como empieza JAM este curso: soplar aire fresco para expulsar las miasmas.


¿Por qué ha elegido este Curso y no otro para el próximo congreso? ¿Por qué ahora? ¿Cuáles son nuestras miasmas?

Cito el último párrafo del Curso anterior, La TDE: “Lacan exige ser exfoliado. ¿no sabemos que el análisis no será nunca más lo que fue? Tenemos de ello la experiencia todos los días y esto le deja todo el espacio necesario para la invención”.

Y vuelvo al aire fresco: ¿qué es soplar aire fresco? Pues voy a decir lo que es para mí: abrir los interrogantes. ¿Que sería el psicoanálisis sin la pregunta? ¿Sin tomar la posición de analizante como base?

¿Puede el psicoanálisis estar siendo atrapado en las redes de la cifra solo por reputación y por eso hay analistas que no abandonan el saber expuesto, sin tener en cuenta cómo enseñar lo que no se enseña? ¿Es esto una miasma?

Otras miasmas: El falo, el nombre del padre, la consistencia del simbólico, el objeto a, etc.

JAM escribe a lo Agatha Christie, no porque le tenga afición a los asuntos de familia, sino porque va dejando huellas, pistas del crimen que va a cometer, y al final del Curso “piñau!”, se ha cargado al NP; o al objeto a, muerto; o el saber, muerto matao; el sentido, caput…  habrá quien, estos asesinatos, les parezca un parricidio, a mí, personalmente, me parecen justamente aire fresco. Librarse de conceptos universales, e universalizadores… es aire fresco.

Un ejemplo es la famosa frase: “No creer en el Nombre del Padre a condición de servirse de él”. En realidad, es una mala traducción de lo que dijo JAM en este curso, y es lo siguiente: Servirse del nombre del padre para ir más allá del padre, es una quimera, es de vendedores de humo”. 

Otro ejemplo, sobre la producción de los objetos, dirá JAM en este primer capítulo: podemos pensarla como el centro del lazo social, donde había una diferencia entre el objeto de necesidad y objeto de deseo, pero hoy, cuando la tecnología ya no está subordinada a la ciencia, y representa una dimensión y dinámica propias, surge la idea de la conexión de este objeto con el goce. Comienzan a florecer las preguntas.

Cito a Miller en la página 22: “Hoy en día, ni siquiera nos parece que la producción se basa en el deseo si no que está conectada con el goce, es decir en la producción acelerada del objeto a, (el cuánto, es decir la cifra) no tanto en causa de deseo sino en tanto tapón, son dos estatutos distintos”.

Parto de la idea de que cualquier goce que la persona traiga, tiene algo de satisfactorio para el parlêtre, y parto de la idea también de que el deseo, es deseo de desear, del lado del fantasma. 

De este objeto tapón, ligado al goce, dirá en la pagina 23: “el objeto a tapón es aquel del que no podemos impedir que siga tratando de tapar un agujero que es imposible de tapar y que nombra como castración”.

Y aquí la pregunta: ¿cómo ligamos el goce al objeto, si justamente el objeto es un semblante? Se intuye la respuesta en la pagina 26, en el segundo párrafo. Cito: “estamos frente a una producción basada en el goce, caracterizada por la indiferenciación del objeto, lo importante y lo que está en el cenit es su cuantificación y por lo tanto estamos frente a una manera de gozar que toma la forma de adicción”. 

Entonces, no se trata del objeto a, sino de “Cuántos”.

(Página 28) Ya no estamos en la época de Agatha Christie, aunque comparto gusto

con JAM, ahora es más de serial killers, o la indiferencia con el objeto, donde lo que importa es la serie, porque es aditivo, repito lo importante es la cifra, la cuantificación. Y me pregunto si, de la misma manera que JAM plantea los serials lovers, los amantes en serie, podríamos pensar los serial psy. Pues las personas hacen un gran recorrido de terapias, desde las hierbas medicinales, a la acupuntura, pasando por la psicología e incluso el yoga. Es algo que tendríamos que pensar: de no dejar jamás poner al psicoanálisis en serie, defendiendo su singularidad. Es incuantificable.

Continúo con la pregunta de Miller (Página 31) ¿Se puede combatir contra un fenómeno de civilización? JAM transmite como la época de Freud era la del diagnóstico: “Hay malestar en la cultura”. La de Lacan fue la de los impases en la civilización, es decir, lo que en tiempos de Freud aún estaba difuso, fue mostrando sus líneas maestras en la época de Lacan.

Y en este Curso, se puso en marcha la acción lacaniana, la aportación de Miller, en un momento en que el discurso de la cuantificación buscaba explícitamente apoderarse de las emociones.

¿Cómo evitar que se regimente el psicoanálisis según el progreso de las ciencias y las falsas ciencias? ¿No nos ha alertado JAM sobre el dominio que se ejerce desde esos discursos?. Hace pocos días se emitió un comunicado de la AMP, sobre la falta de jóvenes: percentiles, estudios demográficos, y la “tutoría” de dos años prorrogables a miembros temporales menores de 35 años. ¿Se cuela en el psicoanálisis, el discurso cuantitativo? ¿El psicoanálisis toma la forma enferma del discurso de la civilización? ¿O este uso de la cifra es una forma de enmascarar un problema de entradas en el campo Freudiano?. Debemos estar prevenidos contra la desertificación de la cifra que puede entrar por las vías del manejo de transferencia y el manejo de burocratización; es decir, del puro dominio.

Y se ve bien como hay una guerra civil entre maneras de gozar, siguiendo con la clase. Jolín, que pereza armarse hasta los dientes. Que fastidio pelear, batallar, odiar… 

No, no es eso. No es ocupar el lugar de la inquisición y decir: nooooo, lo estás haciendo maaaal. ¡Eres un infiel del sinthome! ¡Hereje del lalangue!! Lo genial es que ya lo estamos haciendo. Este espacio es una forma de. Es darle lugar al psicoanálisis del siglo XXI, y la unidad de acción es el hombre contra las cifras, dirá JAM en la página 38. Y es que, lo importante es que este psicoanálisis esté presente. Da igual si no se entiende de qué hablamos, da igual si se capta al revés, lo importante es estar en contacto con aquello mismo de lo que se trata. (página 6 uno solo).

Interrogarse sobre qué significa pensar, es de gran eco sobre la clínica (por la regla de la asociación libre: diga usted lo que le pasa por la cabeza). En este punto del capítulo 2, pagina 40, 41 y 42, varias preguntas asaltan.

Sobre el pensamiento, plantea dos imágenes: una serena y otra del forzamiento. La serena que está hecha de encadenamientos, se articula, que sería del orden en los pensamientos y dialéctico. 

La otra imagen, es del orden de la paradoja, cuando el tropiezo fuerza a pensar y JAM lo nombra como siempre ligado a un desgarro de la imagen contemplativa y serena.

¿Qué es pensar en psicoanálisis? ¿Podemos decir que son fonemas y que al hablar se ordenan, (la imagen serena del pensamiento) y luego, ¡plas! aparece un acto fallido, o un lapsus etc, que sería la del tropiezo? De alguna manera un acto fallido acaba con lo contemplativo, por ejemplo, en una sesión. 

Dejo la pregunta para la conversación, pues quisiera seguir avanzando en el “Mensaje secreto para entendidos”. 

La psicología, disciplina despreciada al separarse de la filosofía, se ha refugiado, mediante la seducción en los poderes públicos. Esta doctrina de impostura en realidad es una captura por lo imaginario. Obtienen imágenes, pero podemos pensar que es en el registro imaginario donde “actúan”.

Lo gracioso es que lo que se les escapa es lo sexual. Justamente por que tiene un pie en lo simbólico, al conectar con el pensamiento y también con lo real, por la relación sexual no existe.

Me detengo ahora en la palabra cifra y su ambigüedad.

Por un lado la cifra de la cuantificación, por otro el desciframiento, donde se necesita la clave para descubrir el mensaje. Es la idea de inconsciente como máquina de descifrar, paraíso de la neurosis obsesiva, al dar primacía al desciframiento de lo Simbólico, aunque JAM destaca, es la manera en la que se atrapa un significante cuando se es analista.

¿Podemos pensar en usar lo descifrable para pescar el significante, pero luego tratar a este de una manera más allá del desciframiento? Es decir, ¿tratarlo como Uno solo? ¿Podemos tratar cualquier significante de esta manera como aislado de sentido, de simbólico? 

¡Estamos en mensaje secretos para entendidos, no lo olviden!

Y quisiera terminar con una viñeta clínica: Era una sesión densa, en que la persona en su blablablá, se nombrada atrapado en sus s2, marcado por un apellido que lleva el NO. “Porque no puedo y debería poder, quisiera curarme del no…blablablá hasta que emerge un acto fallido: Es que quiero hacerme difícil lo fácil.

Estos encuentros me han permitido pescar, aquello que ya hacíamos en consulta, no voy a decir teóricamente, pero sí llamar las cosas por su nombre: goce, goce y luego goce.

¿Me pregunto si la época anterior no demandaba significación, y ya no la demanda más? ¿O más bien el psicoanálisis se las ha tenido que ver con una época de gran sentido y significación, en el que nuestro discurso ha introducido el sinsentido y el sin ley, que ya estaban, pero velados por el Nombre del padre, brújula que ya no orienta más?


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