Entrada destacada

¿Qué son los Encuentros Millerianos?

Folleto informativo encuentros Millerianos Hora Argentina: Hora española: Primer y segundo Encuentros: 

martes, 29 de noviembre de 2022

Comentario de los capítulos 7 y 8 del curso de Jaques Alain Miller “El ultimísimo Lacan”, por Valeria Martínez.

 Comentario de los capítulos 7 y 8 del curso de Jaques Alain Miller “El ultimísimo Lacan”,

por Valeria Martínez.

26 de noviembre del 2022


El capítulo 7 lleva por título “Un-cuerpo” y el capítulo 8 se titula “Varidad”.

Jaques Alain Miller inicia el séptimo capítulo de este curso situando que cuando se está en el pasaje hacia el reverso de la enseñanza de Lacan “algunos fundamentos tiemblan”, ya no hay alcance de sentido y solo quedan trozos de real.

Los conceptos fundamentales, aquellos cuatro que Lacan trabaja en su Seminario 11, inconciente, transferencia, repetición y pulsión, son los que en este paso hacia el revés vacilan.

En este capítulo Miller postula un cambio de paradigma al ubicar lo que denomina el Un-cuerpo por encima del Otro. Queda destituida la primacía del Otro, piedra angular del psicoanálisis que podemos nombrar “clásico”, aquel psicoanálisis pensado a partir de lo simbólico, y Un-cuerpo pasa a ocupar el lugar predominante como dato primero.

¿Cuáles son las consecuencias que se desprenden de este cambio de paradigma que resulta de situar el Un-cuerpo como prioritario respecto al Otro? ¿Cómo pensar inconciente, repetición, pulsión, transferencia a partir de aquí?

Como primera aproximación esquemática, si trazamos línea divisoria, podemos ubicar de un lado el psicoanálisis pensado a partir de lo simbólico donde encontramos, la ´primacía del Otro, el inconciente transferencial (estructurado como un lenguaje), el sujeto y sus modos de identificación, la transferencia y el sujeto supuesto saber como su pivote, el análisis como una construcción de sentido. Del otro lado, en el reverso de esta enseñanza nos queda el Otro destituido y en su lugar el Un-cuerpo como única consistencia, el inconciente real, la urgencia, el parêltre, el sentido como opuesto a lo real, y como sinónimo de lo verdadero no siendo más que semblante al encontrarse entre lo imaginario y lo simbólico quedando entonces lo real excluido del sentido.

¿Qué le permite a Miller articular la hipótesis de Un-cuerpo como dato primero anterior a la aparición del Otro?

En el Seminario 20 Lacan elabora el concepto de lalengua la cual es definida como diferente y primera respecto del lenguaje que es precisado desde ahora como una elucubración de saber sobre lalengua no siendo ya originario sino secundario respecto de esta. Lalengua es la palabra antes de su ordenamiento gramatical y lexicográfico. Antes de la relación significante y la articulación que introduce el lenguaje, está lalengua, formada por S1 sueltos que no tienen relación entre sí. Los S1 de lalengua son significantes que no están articulados, no arman cadena, no hay en lalengua articulación entre S1-S2. Se trata significantes solos que no representan nada y que afectan al cuerpo. A diferencia del lenguaje que afecta al cuerpo vía el discurso, mortificándolo, lalengua afecta al cuerpo vía el S1 solo. Lo afecta bajo la forma de fenómenos de resonancia y eco. Los efectos de lalengua son del orden del afecto, precisa Lacan en el Seminario 20. Afectos que se sienten en el cuerpo.

Así, la introducción de lalengua cambia la idea de cuerpo.

Si nos situamos a partir de la primacía del Otro y su estructura de lenguaje, encontramos al sujeto y la identificación. Miller describe en el texto los tres modos de identificación elaborados por Freud, que son tres modos de alteridad.

Si partimos de Un-cuerpo como única consistencia, el principio de identidad es el cuerpo propio, como pertenencia, propiedad, algo que se tiene. Lacan en la página 122 del Seminario 23 dice: “Uno solamente se reconoce en lo que tiene. Uno nunca se reconoce en lo que es (…) El primer paso del psicoanálisis supone que uno no se reconoce nunca en lo que es…” No se trata del sujeto y sus identificaciones, sino del parlêtre que adora su cuerpo. De esta relación con el cuerpo propio hay una idea de sí mismo que trae Lacan con el concepto de ego. A diferencia de la identificación que es un significante del Otro, el ego como sí mismo no se constituye en el campo del Otro.

El cuerpo es para Lacan la única consistencia del parlêtre, consistencia imaginaria que en tanto tal no requiere del Otro para constituirse. Consistencia quiere decir “lo que mantiene junto”. Y solo tenemos idea de consistencia, esta es mental (y no física, aclara Miller). Por tanto el lazo más estrecho con este cuerpo es imaginario y no simbólico. Es un cuerpo que se tiene, que se cree tener. La única relación que el parlêtre tiene con su cuerpo es la adoración. Y esto es lo que Miller postula que viene al lugar de los 3 modos de identificación, no se trata de modos de alteridad sino de una única consistencia.

Retomo del inicio el concepto de trozos de real que Miller extrae de Lacan

menciona como aquello que queda del pasaje al reverso de la enseñanza de Lacan una vez vaciado el sentido. ¿Qué son los trozos de real? En la clase 8 del Seminario 23 Lacan dice que no hay un real sino que hay trozos de real, cito: “…solo podemos alcanzar fragmentos de real. Lo real es siempre un fragmento (…) Ciertamente es un cogollo en torno del cual el pensamiento teje historias, pero el estigma de este real como tal es no enlazarse con nada. Por lo menos así es como concibo lo real.” 1Tronchos de real, lo que nos queda cuando nos comimos toda la manzana, refiere Miller en el capítulo 4 su curso “El-Uno-todo-solo”. Esto que queda cuando no hay más alcance de sentido.

Si releemos la frase del Seminario 23 citada hace un instante, encontramos allí que lo real como tal no se enlaza con nada. El real sin ley es un real desunido de lo simbólico. Hay una imposibilidad de acceder a él vía lo simbólico.

En un principio de la enseñanza, la naturaleza era el nombre de lo real, y lo real era para Lacan aquello que volvía siempre al mismo lugar, lo real era la manifestación de un orden. Cuando Lacan definía la inconciente estructurado como un lenguaje -con las leyes de la palabra y del significante, la metáfora, la metonimia, la relación causa efecto entre el significante y el significado- enseñaba el inconciente como un saber en lo real.

Lo real definido como “real sin ley” da testimonio de una ruptura entre la naturaleza y lo real. El saber ya no está incluido en lo real. El saber es una elucubración sobre un real que está despojado de todo saber supuesto.

El concepto de lalengua abre a otra dimensión. Que lo real esté desprovisto de sentido equivale a que lo real no responde a ningún querer decir. Cuando se llega al fuera de sentido se ha salido de las ficciones producidas por un “querer decir”.

Entendido así lo real es un trozo separado del saber ficcional que se produce a partir del encuentro con la lalengua y sus efectos de goce en el cuerpo. La simbolización de lo real es una construcción secundaria producida luego del choque inicial del cuerpo con lalengua, encuentro contingente y que no responde a ninguna ley previa.

Todo lo que es relato, todo lo que es simbólico, surge a partir de lo real, en un intento de significar. Esta articulación de sentido es una estructura que se monta sobre elementos previos. Por el solo hecho de hablar se instituye una trama. Se trasforma la contingencia en articulación. Pero dar sentido a lo real es imposible y por eso la tarea del psicoanálisis es ir en contra de esa trama de sentido para que aparezcan los trozos de real.

Los trozos de real, real sin ley, también nos lleva a considerar que no se trata de un real universal, el mismo para todos como el real de la naturaleza, el real de la ciencia, sino que lo real es singular, uno por uno, existiendo distintos modos de goce de cada quien.

Lo real excluye el sentido, y Miller marca que la oposición binaria real – sentido domina esta ultimísima enseñanza de Lacan. Lo real ya no es lo verdadero. El sentido y lo verdadero son usados como sinónimos por Lacan.

En la primera enseñanza lo real puede llegar a tocarse con la verdad. En el reverso de la enseñanza lo real es la exclusión de todo sentido y no toca lo verdadero, sino que se encuentra en los embrollos de lo verdadero.

La verdad para Lacan es semblante. Acuña el neologismo “varidad” para hacer aparecer la dimensión de la verdad variable.

El inconciente real, exterior a la maquinaria significante productora de sentido, se opone a la verdad. En la clase del 11/1/77 del Seminario 24 Lacan define al inconciente de la siguiente manera: “El inconciente es que en suma uno habla –si es que hay hablaser (parlêtre)- solo. Uno habla solo porque no uno dice jamás sino una sola y misma cosa –salvo si uno se abre a dialogar con un psicoanalista.” El inconciente se reduce al hecho de hablar solo y a que se vuelve a decir siempre una y la misma cosa. Aquí la definición de inconciente se anuncia mediante el autismo de la palabra: cada cual habla solo.

Lo que permite forzar ese autismo es que lalengua es un asunto común, así nos recuerda Miller que lo afirma Lacan en su Seminario 24. Lalengua es la palabra en su aspecto fonemático, contraria a la gramática, y que abre a todos los equívocos.

Hay que entenderla en relación con el Un-cuerpo, cuerpo en el que ocurre lo que Lacan llama acontecimiento: un cuerpo marcado por un S1, que constituye el parlêtre. El sinsentido de lalengua hace resonar en el cuerpo un decir. Cuerpo que habla. Cuerpo que goza. Hay un cuerpo que goza en la resonancia del significante, y ese goce es un goce autista que comporta una satisfacción sin Otro.

De esta manera de definir el inconciente, Miller hace notar la consistencia del inconciente, que dice siempre una y la misma cosa. Tenemos Un-cuerpo y su consistencia como esencial en el ser humano, y la consistencia del inconciente. Y es desde aquí, nos dice Miller, que se establece una relación entre el Un-cuerpo y el inconciente. Relación que ya se encontraba desarrollada por Lacan en sus inicios en la articulación de la pulsión y el inconciente, articulación que denotaba la armonía del sistema de Lacan, resalta Miller. La ultimísima enseñanza cuestiona esta armonía entre el significante y el cuerpo.

Es la acción del significante sobre el cuerpo lo que se reevalúa en la ultimísima enseñanza, realzando el aspecto parasitario del significante.


1 Lacan J., El Seminario, libro XXIII, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2013, pág. 121.



0 comments:

Publicar un comentario