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martes, 29 de noviembre de 2022

Comentario de los capítulos 7 y 8 del curso de Jaques Alain Miller “El ultimísimo Lacan”, por Valeria Martínez.

 Comentario de los capítulos 7 y 8 del curso de Jaques Alain Miller “El ultimísimo Lacan”,

por Valeria Martínez.

26 de noviembre del 2022


El capítulo 7 lleva por título “Un-cuerpo” y el capítulo 8 se titula “Varidad”.

Jaques Alain Miller inicia el séptimo capítulo de este curso situando que cuando se está en el pasaje hacia el reverso de la enseñanza de Lacan “algunos fundamentos tiemblan”, ya no hay alcance de sentido y solo quedan trozos de real.

Los conceptos fundamentales, aquellos cuatro que Lacan trabaja en su Seminario 11, inconciente, transferencia, repetición y pulsión, son los que en este paso hacia el revés vacilan.

En este capítulo Miller postula un cambio de paradigma al ubicar lo que denomina el Un-cuerpo por encima del Otro. Queda destituida la primacía del Otro, piedra angular del psicoanálisis que podemos nombrar “clásico”, aquel psicoanálisis pensado a partir de lo simbólico, y Un-cuerpo pasa a ocupar el lugar predominante como dato primero.

¿Cuáles son las consecuencias que se desprenden de este cambio de paradigma que resulta de situar el Un-cuerpo como prioritario respecto al Otro? ¿Cómo pensar inconciente, repetición, pulsión, transferencia a partir de aquí?

Como primera aproximación esquemática, si trazamos línea divisoria, podemos ubicar de un lado el psicoanálisis pensado a partir de lo simbólico donde encontramos, la ´primacía del Otro, el inconciente transferencial (estructurado como un lenguaje), el sujeto y sus modos de identificación, la transferencia y el sujeto supuesto saber como su pivote, el análisis como una construcción de sentido. Del otro lado, en el reverso de esta enseñanza nos queda el Otro destituido y en su lugar el Un-cuerpo como única consistencia, el inconciente real, la urgencia, el parêltre, el sentido como opuesto a lo real, y como sinónimo de lo verdadero no siendo más que semblante al encontrarse entre lo imaginario y lo simbólico quedando entonces lo real excluido del sentido.

¿Qué le permite a Miller articular la hipótesis de Un-cuerpo como dato primero anterior a la aparición del Otro?

En el Seminario 20 Lacan elabora el concepto de lalengua la cual es definida como diferente y primera respecto del lenguaje que es precisado desde ahora como una elucubración de saber sobre lalengua no siendo ya originario sino secundario respecto de esta. Lalengua es la palabra antes de su ordenamiento gramatical y lexicográfico. Antes de la relación significante y la articulación que introduce el lenguaje, está lalengua, formada por S1 sueltos que no tienen relación entre sí. Los S1 de lalengua son significantes que no están articulados, no arman cadena, no hay en lalengua articulación entre S1-S2. Se trata significantes solos que no representan nada y que afectan al cuerpo. A diferencia del lenguaje que afecta al cuerpo vía el discurso, mortificándolo, lalengua afecta al cuerpo vía el S1 solo. Lo afecta bajo la forma de fenómenos de resonancia y eco. Los efectos de lalengua son del orden del afecto, precisa Lacan en el Seminario 20. Afectos que se sienten en el cuerpo.

Así, la introducción de lalengua cambia la idea de cuerpo.

Si nos situamos a partir de la primacía del Otro y su estructura de lenguaje, encontramos al sujeto y la identificación. Miller describe en el texto los tres modos de identificación elaborados por Freud, que son tres modos de alteridad.

Si partimos de Un-cuerpo como única consistencia, el principio de identidad es el cuerpo propio, como pertenencia, propiedad, algo que se tiene. Lacan en la página 122 del Seminario 23 dice: “Uno solamente se reconoce en lo que tiene. Uno nunca se reconoce en lo que es (…) El primer paso del psicoanálisis supone que uno no se reconoce nunca en lo que es…” No se trata del sujeto y sus identificaciones, sino del parlêtre que adora su cuerpo. De esta relación con el cuerpo propio hay una idea de sí mismo que trae Lacan con el concepto de ego. A diferencia de la identificación que es un significante del Otro, el ego como sí mismo no se constituye en el campo del Otro.

El cuerpo es para Lacan la única consistencia del parlêtre, consistencia imaginaria que en tanto tal no requiere del Otro para constituirse. Consistencia quiere decir “lo que mantiene junto”. Y solo tenemos idea de consistencia, esta es mental (y no física, aclara Miller). Por tanto el lazo más estrecho con este cuerpo es imaginario y no simbólico. Es un cuerpo que se tiene, que se cree tener. La única relación que el parlêtre tiene con su cuerpo es la adoración. Y esto es lo que Miller postula que viene al lugar de los 3 modos de identificación, no se trata de modos de alteridad sino de una única consistencia.

Retomo del inicio el concepto de trozos de real que Miller extrae de Lacan

menciona como aquello que queda del pasaje al reverso de la enseñanza de Lacan una vez vaciado el sentido. ¿Qué son los trozos de real? En la clase 8 del Seminario 23 Lacan dice que no hay un real sino que hay trozos de real, cito: “…solo podemos alcanzar fragmentos de real. Lo real es siempre un fragmento (…) Ciertamente es un cogollo en torno del cual el pensamiento teje historias, pero el estigma de este real como tal es no enlazarse con nada. Por lo menos así es como concibo lo real.” 1Tronchos de real, lo que nos queda cuando nos comimos toda la manzana, refiere Miller en el capítulo 4 su curso “El-Uno-todo-solo”. Esto que queda cuando no hay más alcance de sentido.

Si releemos la frase del Seminario 23 citada hace un instante, encontramos allí que lo real como tal no se enlaza con nada. El real sin ley es un real desunido de lo simbólico. Hay una imposibilidad de acceder a él vía lo simbólico.

En un principio de la enseñanza, la naturaleza era el nombre de lo real, y lo real era para Lacan aquello que volvía siempre al mismo lugar, lo real era la manifestación de un orden. Cuando Lacan definía la inconciente estructurado como un lenguaje -con las leyes de la palabra y del significante, la metáfora, la metonimia, la relación causa efecto entre el significante y el significado- enseñaba el inconciente como un saber en lo real.

Lo real definido como “real sin ley” da testimonio de una ruptura entre la naturaleza y lo real. El saber ya no está incluido en lo real. El saber es una elucubración sobre un real que está despojado de todo saber supuesto.

El concepto de lalengua abre a otra dimensión. Que lo real esté desprovisto de sentido equivale a que lo real no responde a ningún querer decir. Cuando se llega al fuera de sentido se ha salido de las ficciones producidas por un “querer decir”.

Entendido así lo real es un trozo separado del saber ficcional que se produce a partir del encuentro con la lalengua y sus efectos de goce en el cuerpo. La simbolización de lo real es una construcción secundaria producida luego del choque inicial del cuerpo con lalengua, encuentro contingente y que no responde a ninguna ley previa.

Todo lo que es relato, todo lo que es simbólico, surge a partir de lo real, en un intento de significar. Esta articulación de sentido es una estructura que se monta sobre elementos previos. Por el solo hecho de hablar se instituye una trama. Se trasforma la contingencia en articulación. Pero dar sentido a lo real es imposible y por eso la tarea del psicoanálisis es ir en contra de esa trama de sentido para que aparezcan los trozos de real.

Los trozos de real, real sin ley, también nos lleva a considerar que no se trata de un real universal, el mismo para todos como el real de la naturaleza, el real de la ciencia, sino que lo real es singular, uno por uno, existiendo distintos modos de goce de cada quien.

Lo real excluye el sentido, y Miller marca que la oposición binaria real – sentido domina esta ultimísima enseñanza de Lacan. Lo real ya no es lo verdadero. El sentido y lo verdadero son usados como sinónimos por Lacan.

En la primera enseñanza lo real puede llegar a tocarse con la verdad. En el reverso de la enseñanza lo real es la exclusión de todo sentido y no toca lo verdadero, sino que se encuentra en los embrollos de lo verdadero.

La verdad para Lacan es semblante. Acuña el neologismo “varidad” para hacer aparecer la dimensión de la verdad variable.

El inconciente real, exterior a la maquinaria significante productora de sentido, se opone a la verdad. En la clase del 11/1/77 del Seminario 24 Lacan define al inconciente de la siguiente manera: “El inconciente es que en suma uno habla –si es que hay hablaser (parlêtre)- solo. Uno habla solo porque no uno dice jamás sino una sola y misma cosa –salvo si uno se abre a dialogar con un psicoanalista.” El inconciente se reduce al hecho de hablar solo y a que se vuelve a decir siempre una y la misma cosa. Aquí la definición de inconciente se anuncia mediante el autismo de la palabra: cada cual habla solo.

Lo que permite forzar ese autismo es que lalengua es un asunto común, así nos recuerda Miller que lo afirma Lacan en su Seminario 24. Lalengua es la palabra en su aspecto fonemático, contraria a la gramática, y que abre a todos los equívocos.

Hay que entenderla en relación con el Un-cuerpo, cuerpo en el que ocurre lo que Lacan llama acontecimiento: un cuerpo marcado por un S1, que constituye el parlêtre. El sinsentido de lalengua hace resonar en el cuerpo un decir. Cuerpo que habla. Cuerpo que goza. Hay un cuerpo que goza en la resonancia del significante, y ese goce es un goce autista que comporta una satisfacción sin Otro.

De esta manera de definir el inconciente, Miller hace notar la consistencia del inconciente, que dice siempre una y la misma cosa. Tenemos Un-cuerpo y su consistencia como esencial en el ser humano, y la consistencia del inconciente. Y es desde aquí, nos dice Miller, que se establece una relación entre el Un-cuerpo y el inconciente. Relación que ya se encontraba desarrollada por Lacan en sus inicios en la articulación de la pulsión y el inconciente, articulación que denotaba la armonía del sistema de Lacan, resalta Miller. La ultimísima enseñanza cuestiona esta armonía entre el significante y el cuerpo.

Es la acción del significante sobre el cuerpo lo que se reevalúa en la ultimísima enseñanza, realzando el aspecto parasitario del significante.


1 Lacan J., El Seminario, libro XXIII, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2013, pág. 121.



¿Es el psicoanálisis el sinthome? Capítulos 5 y 6 "El ultimísimo Lacan", Por Rosa Bardisa.

 ¿Es el psicoanálisis el sinthome?

Por Rosa Bardisa.

26 de noviembre del 2022


CAPITULO V

Interrogaremos los capítulos 5 y 6 del texto de Miller “El ultimísimo Lacan”.

Llama la atención, la idea de lo real que se pregunta JAM, ¿es su Simpthome?

Real, simbólico, Imaginario ¿no tienen nada que ver entre sí? excepto cuando se anudan.

Me gustan los tres adjetivos que utiliza JAM sobre el lenguaje de Lacan, dificultoso, áspero, alusivo. Ejemplo de que Miller habla para si, para satisfacerse.

Miller introduce el término el reverso del lacanismo ¿qué es el reverso del lacanismo? Lacan ahora pasa de “el inconsciente es el discurso del Otro” a el inconsciente es el discurso del Uno, del uno solo. Todo esto lo elabora Lacan a partir del seminario 23 sobre Joyce y el Simpthome, sujeto que habla para sí. Todo lo que atañe al otro es fabricación, es un sujeto sin otro, añade Miller, la palabra pierde su función, ya no es comunicación, estamos ante un sujeto sin otro, no comunica, no informa, no transforma. Solo es la palpitación de un goce. Se pregunta JAM, si accede el psicoanalista a esta forma de trabajo y se pregunta JAM, si estos momentos de análisis tienen un valor pues no sabemos nada del analizante, estos momentos del análisis dejan al psicoanalista en suspenso.

Estos momentos del análisis en los que se podría decir “tú que vienes aquí, sabes que no puedo nada”, no lo decimos, claro, porque el psicoanálisis prospera.

Lacan propone permanecer en un cierto solipsismo del inconsciente.


   Extraño             Solipsismo

Extranjero         Precario


Cada uno tiene su inconsciente absolutamente particular no hay inconsciente colectivo. Esta posición de analista-analizante nos remite a cada uno a sí mismo.

Miller va dando vueltas sobre todo esto, hasta Joyce del que piensa no se puede interpretar.

La idea de que lo real hace traumatismo, o sea agujero (trou). JAM habla de forzamiento de una nueva escritura: lo real, síntesis, lejos de tesis. no es deducción no es proposición. Esta nueva escritura, es más del orden del real. no florece desde el imaginario, pero tiene un alcance simbólico.

Todo este pensamiento llevará a Lacan a escribir el capítulo 10 del Simpthome, “La escritura del ego”. Lacan dice que el cuerpo como imagen, la relación con él, es de extrañeza, tenemos cuerpo, no lo somos. (lo compara con un mueble, un tener), cuando el nudo se deshace, el cuerpo sigue su camino. Esto lo ve en “Retrato del artista adolescente” de Joyce, que le sirve a Lacan para afianzar, que simbólico y lo imaginario no se sostienen juntos, precisan de una tercera instancia, lo real, que anuda las tres.

S// I R♢S ♢ I el rombo, indica doble implicación entre los términos que une.

Lacan reniega de la concepción imaginaria del inconsciente, prefiere o adopta el inconsciente desde lo simbólico, hasta el seminario 23.

En el interesante “Prefacio a la edición inglesa del S11”, establece que el inconsciente freudiano supone un saber hablar; es simbólico, por tanto es interpretable. Elabora un cuadro 

S1✔ lazo↓lo real?

Lo real seria lo que anuda I⇢S. EL TERCER REDONDEL PERMITE A LOS OTROS HACER NUDO, separar, anudar. entre simbólico e imaginario hay un abismo. Para Lacan la realidad funciona. Lo real es lo que anuda y separa I....S.

S1 ....S2

¿Es el psicoanálisis el simpthome?, Lacan lo niega, pero a continuación afirma que el simpthome es el propio inconsciente o ¿quizá los síntomas o un síntoma?, para finalmente decir que es el propio analista.

En el prefacio al S11 en ingles JAM dice que Lacan sueña con un análisis sin analista, lo veo complicado.

En la página 133 de los 4 Conceptos, Lacan contrapone inconsciente y real

para posteriormente formular, que el inconsciente es real. introduce los conceptos de inconsciente transferencial e inconsciente real. El inconsciente freudiano tiene que ver con el cuerpo, por eso la teoría de las pulsiones. Lo real hace aquí de tercero.

En las primeras construcciones de Lacan sobre el simpthome, primero lo sitúa como cierto, pero luego como real.

En Lacan, su hipótesis sobre el inconsciente, tiene su soporte en el agujero del Otro que no existe.

Nos recuerda JAM que para Freud el inconsciente es su hipótesis, la hipótesis lacaniana seria ese agujero en lo real, este agujero constituido por la ausencia del Otro del Otro, soporte del inconsciente. Entre estas cuestiones, Miller nos recuerda el dicho de Lacan:

“Se puede prescindir del NP a condición de utilizarlo”.

Aquí el psicoanálisis está ubicado en el nivel de la realidad, es decir, en el nivel que las cosas funcionan y prosperan. Lacan objeta que el psicoanálisis sea un simpthome, lo que significa que el psicoanálisis no es del orden de lo real. Entiende JAM, que Lacan al situar al psicoanálisis, al nivel de realidad, lo rebaja un escalón, pero es donde lo sitúa Lacan al final de su enseñanza. Agujero soporte del inconsciente. Podemos prescindir de NP pero no del analista.


CAPITULO VI

EL REVERSO DEL PASE

JAM inicia este capítulo, reivindicando su derecho a la soledad, por la satisfacción que le procura, dice que la demanda de sus alumnos es incesante. Les recuerda la diferencia establecida entre inconsciente real e inconsciente transferencial, dice también, que hace esta diferencia de manera subjetiva, aunque reconoce llevar el peso de lo dicho.

Advierte que la idea de inconsciente real hay que manejarla con precaución. Miller suelta una frase misteriosa: “Uno solo se pone a su nivel a su propia costa”.

INCONSCIENTE TRANSFERENCIAL ⎮ INCONSCIENTE REAL

Son un par de opuestos.

Reanuda el comentario al “prefacio de la edición inglesa del S 11”,” Otros escritos” pg 599: cuando habla de “Espacio de un lapsus”, “del esp de un laps”, que no tiene ya ningún alcance de sentido (o de interpretación). solo entonces estamos seguros de estar en el inconsciente, pero ¿cómo lo sabemos?. Uno lo sabe, lo sabe uno mismo, si se le presta atención se sale de él rápidamente.

Es lo mismo que, no hay verdad que al pasar por la atención, no mienta, pero corremos detrás de la verdad.

Son dos solitarios Freud y Lacan, pero recordemos el Acto de fundación de la Escuela pag247 de Otros Escritos, sus palabras a mí me impresionan: ”...fundo tan solo⌈ como siempre lo estuve con la causa psicoanalítica”.

¿Son parásitos los psicoanalistas en relación a Lacan?

Tercer termino añadido al inconsciente transferencial e inconsciente real: el pase.

El Pase es la salida del inconsciente transferencial.

¿Qué es el pase bis? nueva transferencia con el análisis, hystorizacion del análisis propio. El pase bis es transferencia con el análisis, no con el analista y por lo tanto el reverso del pase, experiencia limitada y por tanto precaria.

Historyzacion, historia histerizada, pase bis, historizacion del propio análisis... Lacan lo escribe así, porque no se trata de objetivación, sino de teatro.

La historia histerizada, se sostiene en soledad, aunque estén los parásitos (los pasadores).

Son una especie de placa sensible, que el jurado interroga para saber que experimentaron con alguien que habría alcanzado el inconsciente real.

El pase bis, es una prueba de verdad, pero no esperemos un testimonio de lo verdadero, yo me pregunto siempre: ¿en que discurso habla el que testimonia? solo esperamos oír la forma en la que alguien supo arreglárselas en su análisis con el espejismo de la verdad.

El análisis en su demanda es el pedido de una urgencia.

En su último escrito el esp de un laps, es para avisarnos que hay que cuestionar la finalidad significante. El inconsciente real que Lacan aísla. ¿no hay represión en el inconsciente real?

Falla entre VERDADERO ⎮ REAL

El espacio de un lapsus, si no hay sentido ni explicación, ni interpretación, es pulsación temporal del inconsciente real; momento especial sin atención, ya está en el inconsciente real, desanudado de toda creencia.

Acaba JAM el capítulo VI prometiendo reordenar los principios fundamentales del psicoanálisis.


Reflexión sobre las clases III y IV “El Ultimísimo Lacan”, por Cecilia Fuentes.

Reflexión sobre las clases III y IV

“El Ultimísimo Lacan”, por Cecilia Fuentes.

26 de noviembre del 2022


Les diré lo que me interroga espontáneamente desde un principio. Si Freud agujerea el discurso universal con el descubrimiento del inconsciente a lo que Lacan que le responde con un sinthome de él, al que llama lo Real, yo me pregunto ¿qué es lo real?, ¿una invención, o un descubrimiento?

Bien, en la clase 3 vemos que Miller superpone textos del principio de laenseñanza de Lacan, “Escritos”, los superpone al último de ellos “El prefacio a la edición inglesa de…

De los primeros, retoma “Respuesta al comentario de Jean Hippolite sobre la Verneinung de Freud” y “Función y Campo de la palabra”.

En Función y campo de la palabra, Lacan nos presenta un inconsciente épico, sí, sí, no me miren así, épico, caballeresco, quijotesco… perdónenme los españoles que decían que el Quijote estaba loco, pues bien, el inconsciente en “Función y campo de la palabra”, de loco no tiene nada.

Con voluntad de orden, va rellenado los vacíos de la historia del sujeto (barrado), que le proporciona la cantinela freudiana de la represión y el retorno de lo reprimido. Ahí ubica Lacan el inconsciente freudiano y el nuestro, bueno al nuestro posteriormente le agregara la pulsión, pero bajo las mismas reglas de subordinación al lenguaje, acompañadísimo del Discurso del Otro.

El inconsciente del primer Lacan está pensado a partir de la historia, de la hysteria, del lenguaje, del discurso del Otro; y, a lo Real, no se olviden que ya está ahí, lo pone del lado de la verdad; y al psicoanalista, a deshacer el trauma.

Pero como decía Teresa, el Dios de los filósofos se calla y la ciencia hace de las suyas con lo que, todo este orden tan delirantemente organizado, se cae.

Es lo que ustedes conocen como “la era del padre ya ha pasado” y JAM recoge del último texto de Lacan la respuesta: un inconsciente que ni comunica, que le da igual el Otro, que si se le presta atención se escapa y para el cuál, el analista es una presencia indebida e intrusa, como demostraron las soledades de Freud y Lacan. Este último inconsciente que Guido ha desvelado, no se elabora desde la histeria sino desde la forclusión, que Lacan retoma del fenómeno de la alucinación del dedo cortado del hombre de los lobos.

Es un inconsciente sin el Otro. Y la verdad , dónde acomodadamente escondido estaba lo Real, al quedarse sin el Otro, destapa el caos que hay: un Real sin ley que supera lo verdadero, un real surgiendo de la verdad. Un real que no espera nada de la palabra, que le importa muy poco la Historia, cortado del lenguaje y con el que, inexplicablemente, hacemos lazo social.

Y para complicarlo más, JAM, haciendo en esta clase el comentario del s-23, el Sinthome, lo embrolla con el murmullo, con un sonido sin sentido, antes de que se levanten o no, las construcciones que él, lo Real, autorizará.

Si el inconsciente, el simbólico ordenadito del principio, estaba del lado de la continuidad temporal , este Real hace del inconsciente una propia discontinuidad temporal. Un extratiempo, una interrupción del flujo temporal. No hay lugar para la historia y es un cambalache de anécdotas, acontecimientos de un simbólico derrumbado sobre lo real. Ante él, ni la verdad ni la mentira pueden.

Y con esto les envío a la página 52 dónde en un cuadro Miller escribe, lo que se tambalea, lo que no, o lo que se va a tambalear, cito: “Por un lado historia, represión, histeria, mundo, tiempo, rememoración, resistencia y síntoma; y por otro lado Real Ics, forclusión, psicosis, ser, extratiempo, reminiscencia, defensa y pulsión”.

Y con eso llegamos a la clase cuarta que Lacan titula “Invención de lo real”, lo cual parecería que contesta mi pregunta de si ¿un descubrimiento o una invención? Esta clase señalará JAM la va a dedicar a seguir y concluir el capítulo IX del seminario del Sinthome, que llama “De lo inconsciente a lo real”. Capítulo del cual dirá “no ha revelado aun todos sus secretos. Estoy fascinado por sus fórmulas y al tiempo que me esfuerzo por ordenarlas, me doy cuenta de que exige cierto forzamiento…”.

Significa una inflexión a partir de la cual se abren todos los últimos Seminarios de Lacan.

¿Qué quiere decir “inventar lo real”? No es evidente y es Miller quien se esfuerza en desentrañar una parte de esa enseñanza que quedó oscura, y de la que ni el mismo Lacan apenas vislumbró los linderos que trazaba.

El propio Lacan calificaba su invención de lo real como respuesta sintomática a Freud. El “descubrimiento freudiano” supone, por un lado, que un sujeto puede querer decir algo, ser escuchado, comunicarse, ser comprendido; pero a la vez, en tanto analizante, no sabe lo que dice. Está implícito en la regla de la asociación libre, y también, en la hipótesis del inconsciente.

En la primera parte del capítulo 9 del Seminario 23, dice Lacan, esta clase se trata de una excepción, pues intenta verificar, con los otros, si sabe lo que dice. ¡Como yo con ustedes! Ya ustedes dirán… Así, opone el hablar para sí, y pese a todo, apunta a ser escuchado. ¡Muy freudiano!… Que uno viene aquí a ver si lo escuchan, ¡sino no vengo!; pero…

Pues ante esto, Lacan invoca su deseo: “Me hubiera gustado que alguno escribiera algo, que alguien invente algo que pueda servirme a mí” (p. 60-61). ¡la verdad es que es una suerte haber dado con Miller!!!

Hablamos, decimos, queremos que nos escuchen, hablamos para nosotros, no sabemos qué decimos… ¡qué lío! Pero, y para no enredarnos más, se trata del acto de hablar, un tercer régimen, distinto del decir. Más bien del orden de inventar un escrito que pueda servir, del cual se puede hablar. Aquí, Lacan sitúa su “invención de lo real” como escritura, distinta de una escritura verdadera, en tanto depende del conjunto que llama cadena borromea, y que consiste, en el acto, en nombrar como real uno de los tres redondeles. ¡Vamos, que estamos en un bautizo! Pero añade, sobre lo real, que “no es nada más, por supuesto, que metáfora de la cadena”. Entonces, el concepto de lo real, su invención, remitiría en última instancia a algo que ocurre en la cadena ¿Cuál? ¿La borromea, de la que es metáfora?

Si Lacan se esfuerza en distinguir la cifra del número, me parece, es para abordar la energética freudiana, que como saben, se apoya en las escrituras de la física de su época. Freud aportaba la mecánica de una suma constante en un sistema cerrado; a partir de la diferencia entre energía libre y energía ligada. Pero Lacan, detecta un problema: la formación de los sueños concierne a la elaboración secundaria, y el registro imaginario aparece para nublar, es decir, como defensa.

La energía ligada es secundaria, no es libre sino acumulativa. Y ahí sitúa Lacan, que su pequeño objeto a, condensador de goce, resulta insuficiente para abordar este asunto. Por eso, me parece, se ve empujado a sustituir la energética freudiana por una concepción de lo real que permitiría poner las cosas en su lugar. La apuesta de Lacan es fundar, nos dice Miller, un nuevo tipo de idea, no fácilmente de pensar ni escribir; idea que no se sostiene, transitoria, fugaz.

“Una idea que no florece espontáneamente por el solo efecto de lo que produce sentido, es decir, lo imaginario” (p. 65). Más bien, una idea que hace agujero a lo imaginario.

Con lo real, inventa un imaginario agujereado, una idea que es traumatismo; y con la escritura borromea, intenta dar cuenta de la disyunción del sentido, que precisamente por esto, resulta incomprensible mediante el pensamiento. ¡Por eso los nudos nos enredan tanto! ¿Allí donde el sentido y la realidad pueden pensarse como producto de la conjunción entre simbólico e imaginario, lo real opera como corte? O más bien, ¿es por el corte que se produce en lo imaginario, (p. 66) que la función de las neuronas esté forcluida, al igual que lo concerniente al goce?, nos dice Miller, de la reflexión freudiana. No basta entonces ocuparse únicamente en suponer una relación directa entre las neuronas investidas y el inconsciente. Es necesario inventar lo real.

Ya para terminar, una última arista: la diferencia entre reminiscencia y recuerdo. La reminiscencia supone que algo ya está allí, una idea presente desde siempre, que únicamente habría que traer a lo consciente. Es la idea del inconsciente como instancia, depósito, etc. ¡Vamos, que es el mito de la caverna por otra vía! Y aunque suene tentadoramente romántico, la perspectiva de Lacan es el inconsciente en acto, inconsciente que se inventa en el acto de hablar. Tampoco corresponde a la rememoración, como algo que se imprimió y que se recuerda (esto es la idea clásica del trauma como reprimido). De la memoria nos dirá Miller, “se la imagina que se la tiene” (P. 71). Por tanto, lo real implica una ruptura del inconsciente en tanto historia, y también del inconsciente como saber, del inconsciente en tanto memoria.

El real lacaniano, su invención, está del lado de lo que condiciona la realidad y el sentido; lo real como suposición precaria que vuelve posible el clivaje entre imaginario y simbólico, pero que en tanto tal, es más bien, un abismo que el delirio del NP taponaba, y no lo hace más.

Suponer una memoria de la lengua propiamente dicha, el inconsciente como rememoración, implicaría la noción de inconsciente colectivo. Pero para Lacan, se trata del acto de hablar, y con ello, de un inconsciente real.

Y un Real del que me preguntaba ¿descubrimiento o invención? Y… pareciendo decantarse por la bonita invención… está impregnado del “descubrimiento del caos que nos habita”.

Espero que, si no me han entendido, al menos algo se pueda ir escribiendo de a poco, con estos “Encuentros Millerianos” que apenas comienzan. Al menos así ha sido para mí…


lunes, 28 de noviembre de 2022

Encuentros Millerianos – Clases 1 y 2 El ultimísimo Lacan, por Guido Matusevich.

Encuentros Millerianos – Clases 1 y 2 El ultimísimo Lacan, 

por Guido Matusevich

26 de noviembre del 2022



En estas primeras dos clases del ultimísimo Lacan, nos encontramos ya de entrada con las 
bases de lo que Miller desarrollara a lo largo del todo el seminario. Sitúo aquí como brújula en la lectura, tomándolo de Miller, una lectura a la letra, que nos resguarde de la disancia, y nos permita abordar el síntoma de Lacan, lo real. La disancia podría entenderse como una jerga, una forma de hablar, un saber establecido, un sentido común, un idioma.

Decia, Miller nos lo trae así, como “el síntoma de Lacan”; quiero decir, es su respuesta, su formulación, su creación, ante el traumatismo del invento freudiano del inconsciente. Ante el agujero abierto por Freud en el discurso universal del saber, Lacan responde con lo real.

¿Qué quiere decir esto? En el ultimo escrito de Lacan, el esp de un laps, es el nombre que le dio al prefacio a la edición inglesa del seminario 11, escrito inmediatamente después al dictado del seminario 23, el seminario el sinthome, Lacan introduce lo que leemos como el inconsciente real.

¿En que consiste el inconsciente real?

Diferenciémoslo del aquello que es el inconsciente transferencial.

El inconsciente transferencial, es aquel que se sitúa en relación a un saber, a un saber no sabido, a un saber que tiene el Otro y que pone en cuestión al sujeto. Pone en cuestión al sujeto, porque la aparición de este, depende de la articulación de aquel. La aparición del sujeto, y hablo del sujeto barrado, del deseo, del inconsciente, del lenguaje, el sujeto psicoanalítico, depende única y exclusivamente de que se produzca una articulación significante. ¿Y dónde aparece este sujeto? Ubicado en el lugar de la verdad. Pongamos esto en orden entonces. El sujeto es un efecto de verdad de la cadena significante. Estamos aquí obviando el lugar del objeto a dentro de la estructura del discurso, pero lo dejo para otro momento.

Entonces, el inconsciente freudiano o transferencial, se encuentra allí donde encontramos una articulación significante. ¿Cuál es esta articulación significante? Ni mas ni menos que la interpretación. El inconsciente transferencial es aquel que resulta interpretable, y como efecto de verdad de esta interpretación, produce un sujeto, dividido, pero sujetado con uñas y dientes a este efecto de verdad.

Aquí el inconsciente freudiano, es decir, aquel que produce a nuestro sujeto barrado. Por otra parte, tenemos entonces, al inconsciente real. Real, S1, parlêtre, Uno todo solo, inconsciente real, diferentes maneras de referirse a esto mismo que intentamos ubicar, incluso, según como se lo lea, también el objeto a en su calidad de limite y agujero en el lenguaje, si bien luego Lacan dira que no es otra cosa que un semblante.

Entonces el inconsciente real, ¿Qué es? es el paso anterior, lógicamente necesario, al inconsciente transferencial.

En la segunda clase del seminario, Miller introduce que la relación entre lo real, y la verdad, consta de lo imposible. Lo imposible es el nombre de aquella articulación posible entre real y verdad.

Ya lo adelanté un poco más arriba, ¿en qué consiste la verdad? en un efecto de la articulación significante. Es decir, que en tanto sigue habiendo articulación significante, esta verdad, o este efecto de verdad, varía, cambia. En tanto la cadena significante sigue su marcha, la verdad entonces se vuelve cada vez más variable, cada vez más mentirosa. Lacan lo designa con el termino varidad. En realidad, es una traducción del término, pero afortunadamente allí se entienden las implicancias que este trae. No solo respecto a la verdad, sino respecto a la verdad del sujeto. Éste, solo toma su lugar, en tanto que habla. Cuando la cadena no se articula… pierde consistencia.

¿Qué quiere decir entonces que la relación entre la verdad y lo real es lo imposible?

Digamos lo siguiente. Hablar, el blablá, el enunciar un discurso, implica emitir un juicio. Un juicio de existencia. Hablar es decir que hay algo, y es decir acerca de ese algo, que es o no es.

Ya desde el vamos, cosa que plantea y critica Heidegger en su conferencia sobre el habla, el lenguaje resulta reificador, entificador, resulta metafísico. El lenguaje articulado, crea, multiplica los entes, dándoles un ser, un ser de palabra. Si uno refiere a cualquier objeto, una mesa, ya uno le da una cierta existencia a esa mesa, esa mesa se torna discursiva, porque fuera del discurso, no existe, no existe fuera del sentido.

De esta manera Miller retoma el tratamiento del dedo cortado del hombre de los lobos. Leo la cita de la página 32-33:

“Bajo las formas de un mecanismo (hablamos de la forclusión) Lacan apunta


precisamente a 
una abolición simbólica, una ausencia significante que, según Freud, recae sobre la castración en el caso del “hombre de los lobos”. La castración no existiría para el “hombre de los lobos”,

en la medida en que este sujeto estaría fijado en un estadio anterior al estadio genital. Lo simbólico, la articulación significante, es para Lacan condición de existencia en la realidad:

(aquí cita a Lacan) “Con ello no puede decirse que fuese propiamente formulado ningún juicio de existencia”. Este término respecto a lo simbólico, no existe, es un término forcluido”.

Es decir, allí donde no alcanza la palabra, donde el S2 no logra enlazar y producir un sentido, nos encontramos en el inconsciente real.

¿Que implica esto? Por un lado, que en cuanto hablamos de inconsciente real, no podemos hablar de verdad alguna, siquiera de varidad. Quiero decir, no hablamos de ningún sentido.

Estamos hablando de un S1 carente de sentido porque no hay S2 al que llame, no estamos hablando de la dimensión del Otro. Nos referimos en todo caso a la resonancia del fonema en el cuerpo real. Nos referimos a lalangue.

El inconsciente real, también implica algo más. Creo que Miller ya lo anticipa en su primera frase de apertura del seminario “Hoy les traeré una perspectiva a partir de un punto a posteriori”.

Me adelanto un poco en el seminario en esto, pero va de la mano de la idea de que lo real es sin ley, y de la respuesta que Lacan da en la página 133 del Seminario 23:

“La hipótesis del inconsciente, como subraya Freud, solo puede sostenerse si se supone el Nombre del Padre. Suponer el Nombre del Padre, ciertamente, es Dios. Por eso si el psicoanálisis prospera, prueba además que se puede prescindir del Nombre del Padre. Se puede prescindir de él con la condición de utilizarlo”.

¿Por qué traigo estas dos citas? El que hablemos de un S1, o incluso de un paso lógicamente previo, es decir necesario, es ya estar ubicados en el uso del nombre del padre. No podemos designar nada de esto, no se puede hablar con sentido, si no es al poner en funcionamiento el nombre del padre. Por lo tanto, en tanto establecemos algo en el lugar de un saber, la maquinaria significante ya se encuentra funcionando.

De alguna manera, si conocen las meditaciones metafísicas de Descartes, podemos leer allí también al inconsciente real, escondido entre líneas. ¿Recuerdan el recorrido? Descartes vía la duda metódica logra dudar de los sentidos, de su pensamiento, de la lógica, de todo aquello que ya conocía, y se encuentra completamente solo. El solipsismo cartesiano consta entonces en la existencia reducida a un puro pensamiento sin contenido. No se trata del “pienso luego existo” que introduce el discurso del método, y donde ya nos encontramos hablando de causalidad, sino de un instante que no entra en la dialéctica, es una unidad un “pienso-soy” sin sentido alguno. No conforme con esto, Descartes trae la hipótesis auxiliar del genio maligno.

Un ser tan poderoso que no importa en la tarea que me embarque, sea un razonamiento sencillo como “dos más dos igual a 4”, siempre me equivoque. No tengo manera de saber si efectivamente el paso que di, ciertamente lo di, o acaso me estoy equivocando al creer que ya lo di. El genio maligno ataca entonces aquello que, para Descartes, me permite afirmarme como “yo mismo”, es decir, la memoria.

En este sentido, en tanto el genio maligno nos empuja a dudar de todo saber que se produzca, incluso el yo, podemos acercarnos a la idea de que el inconsciente real es sin ley, es sin regularidad alguna, siempre completamente original. Allí donde puedo encontrar que hay un sujeto hablando, o siendo hablado en todo caso, allí ya podemos estar seguros de que no estamos en el inconsciente real.

Entonces, para poder ubicar a la cadena significante, debemos primero disponer del Nombre del Padre en funciones, entendemos de qué manera el Lenguaje se sigue de esta resonancia fonética en el cuerpo que es lalangue. Y aquí un punto más, si hablamos de inconsciente real, no podemos hablar de medida alguna, de ningún tipo de saber, de cuantificación. Es central que no confundamos el cuerpo en tanto que real, con cualquier otro cuerpo que podríamos encontrar, no solo en el mundo, sino en el discurso.

Para cerrar este comentario, quería traer el termino con el que cierra Miller la segunda clase.

La apalabra. La apalabra es la palabra en tanto que no se encuentra dirigida a un otro. El lugar de la apalabra es la de una distancia cero con la cosa, no habría diferencia en este nivel entre el objeto y aquello que denomina. Pero no estamos hablando de ninguna esencia al modo del nombre de la rosa, es decir que no hablamos del ser del objeto, sino en todo caso, hablamos de su existencia. Esta existencia del objeto, podría ser dicha vía la apalabra, y si a esto sumamos que no habría diferencia entre la cosa y su nombre, lo que nos queda es un S1 desarticulado, el nombre propio del objeto en tanto que fonema.

Solo por dar una idea, en la epístola de San Juan dice: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios”. No es por dar un tono místico, ni nada por el estilo, pero sí quiero rescatar que aquí se encuentra el germen de la idea de Spinoza acerca de Dios ligada a una única substancia, necesariamente existente, involuntario, necesariamente indiviso, por ello uno y único, resulta inarticulable dialécticamente.

Con esto quiero decir que la apalabra, es del orden prediscursivo, no encarna saber alguno, y en tanto tal, no se encuentra ligada a sujeto alguno, sino que es del orden del parlêtre.

Introducción primer Encuentro Milleriano, por Teresa Ferrer


Introducción primer Encuentro Milleriano, 


por Teresa Ferrer


26 de noviembre del 2022



Buenos días, buenas tardes y por si no nos vemos luego buenas noches… tal como el simpático Truman saluda en el reality show de su vida.

Bienvenidos troumanos, a los Encuentros Millerianos.

Es una gran ilusión inaugurarlos, pues al concretarse para la próxima Gran

Conversación de la AMP, el título de “Todo el mundo es loco”, pensé en ellos y si no se han puesto en marcha antes, se debe al simpático lapsus entre la ELP y la AMP.

Solucionado, me puse al trabajo, junto con mi colega y amigo de la ELP y NEL, JoséG regorio Domínguez, del que surgió la idea de llamar a José Matusevich.

Acompañada de Laia Gil, nos dimos cuenta, desde el primer instante, ya por Zoom, de las profundas coincidencias, que dieron comienzo a una gran colaboración, y me atrevo a decir, contrariando al Sr. Lacan del Prefacio, una “amistad a primera vista”, ¡de la que me siento muy orgullosa! Hola Gerardo, hola Lito.

En el espacio, tertulia, encuentro o como lo quieran llamar, haremos un apasionante recorrido por los Cursos de JAM dedicados a la ultimísima enseñanza de Lacan, TDE, por sus siglas en francés. “El ultimísimo Lacan”, “Todo el mundo es loco”, “Sutilezas analíticas” y “L’Uno-tutto-solo”.

En ellos hay una nueva brújula, diferente a la del NP que guiaba el “estado anterior” de las cosas. Ya no será la antigua “Vía romana”, sino “Todo el mundo es loco”. Con esta brújula habrá que apañarse.

La frase, “Todo el mundo es loco, es decir delirante” la pronunció Lacan, en un texto que le pidió Miller, ante una dificultad en el departamento de psicoanálisis de Paris VIII, texto que tituló “Lacan por Vincennes”, dónde, paradójicamente, ¿? define la enseñanza separada y rescatada, ¡otra vez! del saber universitario.

Me encantaría contarles mi trayectoria, ya que vivimos en tiempos de testimonios, pero hay cuatro excelente personas, mucho más jóvenes y chispis que yo, que testimoniarán de lo que Jacques Lacan, junto a Jacques Alain Miller, llamaron “¿cómo enseñar lo que no se enseña?”.

En los 8 encuentros que realizaremos para los cuatro cursos citados, hoy comenzamos con el “Ultimísimo Lacan”, en el que intervendrán, por favor saludar:

Guido Matusevich, que recorrerá las clases 1 y 2 del Curso.

El inconsciente. El inconsciente, ni más ni menos, está tocado. Tras el cambio de paradigma que produce el silencio del Dios de los filósofos. Tras el cambio de paradigma que introduce la ciencia, que, manipulando la Naturaleza, destapa lo Real, que ella, la Naturaleza y la palabra de Dios velaban, el inconsciente freudiano y el nuestro, están tocados. Tocado, desvelando lo oculto: que “Todo el mundo es loco”.

Cecilia Fuentes,  que hablará tras Guido, seguirá las consecuencias de asumir que el NP no sirve en el mundo actual, lo cual… tal vez… quizás… entonces… ¡veremos!

En la tarde, Rosa Bardisa y Valeria Martínez, continuarán el cuestionamiento de conceptos fundamentales del psicoanálisis, tras la sacudida de los “pilares del templo” que realizó Lacan y de cuyas consecuencias se hará cargo, sin ambages, Jacques Alain Miller.

Estamos pues ante la obra propia de Jacques Alain Miller, quien retrasó considerablemente el establecimiento de la TDE, que conocía desde muchísimo antes del 2011. Y del ¿Por qué este retraso? Lo leerán al final de “Sutilezas analíticas”, que a mí me gusta más llamar “Finura” para… no voy a decir comprender.

Afirmo, con ello, que hay una obra propia de Miller, distinta de la de Lacan.

Y si hay una obra propia, ¿no habrá un estilo propio?... Voy a contestarme, con un sí. El estilo propio es “¿Cómo enseñar lo que no se enseña?” y lo encuentran en el primer capítulo del primer Curso de los Encuentros: “Enseñar lo que no se enseña, sin Disancia”.

Y si bien aquí, a ustedes, no les enseñaremos nada… sí quisiera “contagiarles”, “trasmitirles”, “comunicarles”… infectarles, la gran “alegría”, entusiasmo, jouissance que ha supuesto para mí, la lectura continuada “a la letra” de los Cursos de JAM, y que inesperadamente encontró eco en la experiencia vivida por José Matusevich y su equipo.

Soy Teresa Ferrer, psicoanalista Milleriana.

Filisteos, israelitas, estamos en el Templo. Pero no se preca-ocupen, las columnas van a temblar. Se verá lo que las sostiene y como JAM lalangueará el derrumbe .

¡Bienvenidos! Les dejo con José Matusevich, con suerte, un poco más cuerdo que yo.