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miércoles, 21 de diciembre de 2022

Comentario sobre capítulos 9 y 10 "El ultimísimo Lacan", por Guido Matusevich

 

Clases 9 y 10 - El ultimísimo Lacan, 

por Guido Matusevich

 17 de diciembre 2022


En la clase 9 de “El ultimísimo lacan” que lleva por nombre “Inconsciente y sinthome”, Miller nos trae una frase desde el inicio, donde plantea que, si bien Lacan se había inspirado en Freud previamente, esto no es el caso para su ultimísima enseñanza. Por el contrario, Lacan se inspira en Joyce, es él quien lo despierta de su “sueño dogmático”. Esta expresión, no es inocente ni decorativa, sino que viene al hueso de lo que esta intentando plantear Miller en esta clase.

¿Que quiero decir con esto? Que la referencia aquí es a dos autores, a Kant, que es a quien pertenece la frase, y a Hume, que es a quien se refiere en la cita. Kant plantea en la crítica de la razón pura, que es Hume quien logra despertarlo de su “sueño dogmático”. El sueño dogmático, podemos decirlo sin temor a equivocarnos, es el racionalismo cartesiano. Es decir, que a partir de las meditaciones es posible construir una ciencia. ¡Meditaciones que como primer paso firme sostiene que hay un Otro, ni más ni menos que Dios! El sueño dogmático es entonces que efectivamente, no es necesario ir a la experiencia para fundamentar conocimiento alguno, y que el intelecto es mas que suficiente para lograr esto. Ahora bien, ¿por qué Kant rescata a Hume como contraparte?

Hacemos un breve paréntesis en el planteo de Hume y volvemos al texto. Hume se encuentra por así decirlo en las antípodas al racionalismo cartesiano. El planteo de Hume, en resumidas cuentas, es que el sujeto es un espectador en el teatro de la conciencia, y que a partir de lo que allí observa, crea nuevos conceptos. El típico ejemplo es que uno ve una manzana, uno ve el color dorado, y ¡pum! ¡Manzanas doradas!

Me adelanto un poco, para Hume, nada hay en el intelecto, que no haya pasado previamente por los sentidos. Esto crea un enorme problema para el pensamiento científico. Si todo saber nace de los sentidos… ¿cómo poder fundamentar el conocimiento teórico, la causalidad? Quiero decir, uno ve que el fuego da calor, intenta tocarlo, se quema. ¿Como sabe que siempre va a ocurrir esto? Uno ve que llueve, el piso termina mojado, de nuevo la misma pregunta, ¿cómo tener la certeza de lo ocurrido? La respuesta de Hume, es que en definitiva la causalidad, se debe a que hay una suerte de “inercia” en nuestro pensamiento, donde asociamos por proximidad espacial y temporal a A y B. Si se dio A y en las cercanías temporoespaciales se dio B, entonces debe haber una relación entre ambos, una causalidad. Es decir, Hume le da la pauta a Kant que no es suficiente el intelecto para poder decir algo acerca del mundo, ya que la noción de causalidad se debe al ámbito del pensamiento, y a cómo leamos el fenómeno, de modo que no resulta algo intrínseco a este.

Entonces, ¿de que manera podemos leer el efecto que ha tenido Joyce en Lacan y su ultimísima enseñanza? ¿Cuál era el sueño dogmático de Lacan? Por cierto, tanto en Lacan, como en Kant, hay que leer este dogmatismo, no como algo despectivo, como una posición fanática y acrítica. Muy por el contrario, el dogmático, es aquel que sigue unos dogmata, o principios. Al igual que Descartes, Lacan intenta llevar esos principios hasta sus ultimas consecuencias. En el caso de Lacan, a mi manera de ver, estas consecuencias lo llevan a dar con un quiebre en su pensamiento y dictar lo que conocemos como su “ultimísima enseñanza”.

Creo que el hueso al que apunta Miller, cosa que ya nos anticipa en el titulo de la clase “Inconsciente y sinthome”, es el problema del nexo en la cadena significante entre el S1 y el S2.

En la pagina 140 del curso, Miller explica lo siguiente:

“…el psicoanálisis se podría definir como el acceso a la identidad sinthomal, es decir, no conformarse con lo que quisieron los otros, no conformarse con ser hablado por la familia, sino por el contrario acceder a la consistencia absolutamente singular del sinthome”.

Y luego citando a Lacan:

““¿En qué consiste esta localización del análisis? ¿Seria o no seria identificarse con su síntoma?”

Le doy aquí al identificarse con su síntoma el valor de reconocer su identidad sinthomal. No significaría (…) que se llegaría simplemente a identificarse con su síntoma, sino que se es su sinthome. Identificarse con eso, ser su sinthome, es liberarse, después de habérselas recorrido, de las escorias heredadas del discurso del Otro.”

Esto se sigue de aquello que decíamos acerca del inconsciente real. Cuando se le presta atención, allí ya uno no se encuentra en aquel.

Rearmemos el argumento para llegar a esto nuevamente. Cuando nos encontramos en el inconsciente transferencial, nos encontramos en un segundo tiempo, lógicamente hablando, el S2, el saber que es siempre supuesto. ¿Por qué se supone el encadenamiento del S2? Aquí es en todo caso donde podemos sostenernos en el planteo kantiano. Kant intenta reducir la experiencia a sus condiciones necesarias, las categorías puras del entendimiento, me refiero al espacio y al tiempo. Kant desmenuza el fenómeno, de todos sus agregados hasta llegar al hueso de este, a través de sus efectos. Simplificándolo: a partir de la experiencia que tenemos del mundo, podemos entonces decir que la estructura mínima para que haya una experiencia, son las categorías puras del entendimiento.

Entonces, a partir de la experiencia analítica, leída desde el inconsciente transferencial, si encontramos el nombre del padre en funciones, la interpretación apunta a un nuevo sentido, pero sigue moviéndose en el mismo ámbito, ubicar cual es el deseo del sujeto. Sigue dando como saldo, un saber. Pero un saber que, leído desde lo real, siempre resulta un semblante, una mentira. Esto es lo que se traduce por el significante tachado del Otro, que al fin y al cabo, se trata de un engaño, se trata del delirio simbólico donde el sujeto se cree amo de su decir, un significante que no logra alcanzar a dar al Otro su consistencia.

Cuando nos encontramos en el ámbito de la lectura del síntoma, en tanto este se trata de una formación del inconsciente, estamos en el discurso del Otro, en lo común. Ahora bien, cuando se trata del sinthome dijimos que muy por el contrario se trata de algo singular de cada uno, de un modo de goce propio. Es aquí entonces donde encontramos a Joyce en el lugar clave que da la pauta para despertar a Lacan, vía la encarnación del sinthome.

Quiero decir con esto que, así como Kant lee en Hume el problema de

encontrar la causalidad como un dato originario y aplicarlo en el ámbito físico, Lacan lee en Joyce, el problema de ubicar el yo y su intencionalidad, y el sujeto y la cadena significante como lo originario de la experiencia. Quiero decir, que el Uno al que logro acceder Joyce, muestra en su escritura, que no hay destinatario alguno, que la cadena significante puede romperse y hacer algo con eso, o siendo todavía más extremos: pone en duda, pone en cuestión, el encadenamiento del S1 al S2.

Me queda poco espacio para exponer, con lo cual salto al capítulo X del curso y traigo dos frases que me parece condensan lo que quiero transmitirles hoy.

Miller cita a Lacan diciendo primero:

“La idea que solo es real lo que excluye todo tipo de sentido es exactamente lo contrario a nuestra practica”

Y luego de indicar que el psicoanálisis tiene un andar rengo, trae otra frase de Lacan:

“El psicoanálisis sería de algún modo lo que podríamos llamar del orden de la afectación, quiero decir, del orden del semblante”

Por un lado, resulta extraño pensar que hay un sentido en lo real, cuando veníamos diciendo que efectivamente, lo real no es del orden del semblante, no seria del orden del sentido en tanto que encadenamiento S1-S2. Entonces, ¿de qué sentido estamos hablando?

Por otro lado, resulta paradojal y chocante lo que plantea Lacan al decir que el psicoanálisis sería del orden del semblante.

Creo que la idea de paradoja, con la que introduce Miller esta clase, es propiamente a lo que se esta apuntando aquí. Plantea que la posibilidad de que haya una paradoja, requiere que haya una opinión verdadera. Esto se condice con lo que se concluiría en el dialogo del Menon de Platón respecto del conocimiento, que una definición apropiada de un concepto, sería una opinión verdadera, una doxa episteme. Por así decirlo, una opinión que tenga una fundamentación valida.

Creo que, así como lo plantea Miller en su conferencia “El inconsciente y el cuerpo hablante”, de lo que trata aquí es de poder pasar del delirio de lo simbólico, al embaucamiento de lo real. Entender que el psicoanálisis es del orden del semblante porque precisamente responde a la misma lógica que la paradoja del mentiroso. La frase “Esta frase es mentira”, se vuelve mentira en tanto es verdadera y viceversa, se vuelve verdadera en tanto es mentira. Creo que es de esta manera en la que se posibilita conjugar estas dos frases de Lacan. Efectivamente, hay un sentido en lo real, pero este es del orden del S1, por así decirlo, un sentido sin el Otro, un sentido del Uno solo, sin destinatario, sin entablar relación alguna, ya que no hay ninguna que lo soporte. Este seria entonces el sentido del sinthome, un sentido que puede ser encarnado, pero no dicho, en el sentido de que nos remitiríamos a un semblante. El psicoanálisis se mueve en ese filo, en el de la verdad mentirosa, sabiendo que cualquier tesis establecida erra con respecto al blanco de lo real. Pero, sin embargo, en su praxis no debe perder de vista esto mismo, que, al fin y al cabo, son solo palabras. Creo que podemos intentar condensar la articulación de estas dos clases de la siguiente manera.

El análisis que hace de Joyce Lacan, nos deja como saldo algo acerca del saber hacer de uno, uno que supo encarnar su sinthome, a sabiendas de que las palabras son siempre impuestas por el Otro en tanto tienen un sentido, se corre de ubicar a este como destinatario, logrando hablar solo (y esto se puede aplicar tanto a Joyce como a Lacan). El acceso que nos queda a esto, es el imponer a la fuerza un sentido acerca de lo que dice su obra, no digo encadenar porque me parece que no es posible, en todo caso, pegarlo con cinta scotch a un S2 para poder lograr algún sentido. Creo que con las dos frases de la clase X, Lacan lo que nos indica es que en un análisis y quizás en la vida de uno, es esto lo que hizo, no escuchar a los S1, por taparlos con S2, olvidarnos del embaucamiento de lo real, en favor del sostener el delirio y no caer en paradojas que habría que sostener, del mismo modo en que se sostiene un análisis.

Un punto mas antes de ceder la palabra, por este mismo planteo, es decir en hacer el esfuerzo de cambiar la escucha, es que Miller hace tanto hincapié en que seria necesario un nuevo neologismo para el termino “interpretación”, porque efectivamente en tanto estamos hablando de sinthome y de parlêtre, la interpretación en tanto que es el manejo de los semblantes, ya no puede llevar el mismo nombre, por lo pronto quizás deberíamos decir: “interpretación”, entre comillas.

 

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