Entrada destacada

¿Qué son los Encuentros Millerianos?

Folleto informativo encuentros Millerianos Hora Argentina: Hora española: Primer y segundo Encuentros: 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Comentario sobre capítulos 11 y 12 "El ultimísimo Lacan", por Cecilia Fuentes.

 

Clases 11 y 12, por Cecilia Fuentes

17 de diciembre del 2022


Sentido y agujero y momento de concluir.

Buenas días, buenas tardes, trumanos y trumanas, ya nos encontramos en el segundo encuentro y el último de este curso de Miller.

Así que vamos a ello. En la clase 11, a Miller le interroga el doble efecto de la interpretación y para ello hace un seguimiento del seminario 24 a partir de forzamientos que quedarán a justificar. Es decir, se concretiza este doble efecto de la palabra interpretativa ya que tiene efectos de sentido pero también efectos de agujero. Y, agrega, ¿un agujero en el que caemos? (pp165).

La primera pregunta que me ha surgido es, ¿de qué se trata la interpretación en la ultimísima enseñanza?

Miller señala que la interpretación clásica supone al Otro y sólo es pensable con la intención como telón de fondo, por lo que necesitaríamos transcribirla en otro registro, en el registro del Uno.

La interpretación pensada desde lo simbólicamente real llama ¿un significante nuevo o un nuevo uso del significante que, como lo real, no tenga ningún tipo de sentido?. La dificultad se presenta al querer situarla como lugar, estatuto, función en la teoría borromea.

Su especificidad la ubicamos en no tener ningún sentido y se justifica si se coloca el inconsciente donde está lo real. El modo de operar con el sentido sería apuntando al fuera de sentido, pero que no sea cualquiera, sino que resuene en la singularidad y permita incidir en la economía del goce. ¿Habría un fuera de sentido más fuera de sentido que otro?

Lo real se desdibuja como el puro encuentro con lalengua y sus efectos de goce en el cuerpo. Entonces, podríamos pensarlo como un trozo, un fragmento, en tanto separado del saber ficcional que se producirá a partir de ese encuentro. Y ese encuentro entre lengua y cuerpo es contingente.

Refiere que la práctica analítica es sin valor porque los valores son semblantes. No se trata de intercambio, el valor de la interpretación se evapora apenas se la trae, se la menciona o se la cita, apenas se la saca de contexto. Como tal, una interpretación no tiene valor ni de intercambio ni de uso: es sin valor. De hecho Lacan dijo, acerca de Freud, que un caso no tiene valor para entender otro caso (pp 168).

Miller plantea su idea. La solución estaría por lo menos señalada mediante el doblete del efecto de sentido y el efecto de agujero, mediante esta conjunción que también es, si se quiere, el equívoco. Esta palabra "equívoco" es una palabra que tiene su lugar en la interpretación, y ello al punto de que al principio del seminario El sinthome, página 18, Lacan dice - y lo dice rápido porque ya lo desarrolló en "El atolondradicho"- que "la interpretación opera únicamente por el equívoco" (pp 169).

Ahora bien, al equívoco le asigna el término resonancia. Los efectos de sentido son resonancias (equivoco). En cambio, el efecto de agujero sería de un orden distinto al de la resonancia. La resonancia, que atraviesa la totalidad de su enseñanza desde sus comienzos, va en contra de la unión del efecto de sentido y el efecto de agujero.

La resonancia como eco del decir en el cuerpo, pone en función el cuerpo y el lenguaje, y el circuito del sentido pasa por estos dos polos. Ahora bien, con lo real, hace de este el tercero del par cuerpo-lenguaje, el tercero del par del sentido, el tercero que hace falta para que concuerden, para que se mantengan unidos el cuerpo y el lenguaje. Se ponen de relieve en el cuerpo los orificios, así como pone el agujero en lo simbólico, que forma un par con el sentido. El agujero en tanto está presente en el nudo borromeo, el agujero en tanto es, el principio del anillo o del redondel de cuerda. Y en tanto es especialmente adjudicado por Lacan al registro de lo simbólico (pp171)

Entonces, la interpretación no es tan solo un equívoco de sentido a sentido ya que la interpretación borromea es el forzamiento con el cuál puede resonar una significación que solo es vacío únicamente a condición de que no nos dediquemos a ella (como podríamos pensarlo desde el esp de un laps).

El esquema de la resonancia estaría soportado por lo real. (pag 171)

La interpretación pensada como actuando sobre el síntoma conserva sentido. Ahora bien, en el seminario El sinthome, el goce se distingue del sentido y se ubica del lado de lo real. Equiparar el inconsciente con lo real da lugar a la interpretación borromea.

Pero ¿cómo pensar esta interpretación? Lacan propone el modelo poético, para luego rechazarlo. La hazaña del poeta aludiría a producir un  equívoco con el sentido y "eliminar un sentido" (es una sustitución de sentido). La hazaña del poeta sería eliminar un sentido y reemplazar este sentido ausente por, dice Lacan, una significación.

Significación con la que el poeta vendría a duplicar el sentido- es el equivalente del agujero del que hablábamos, es decir, para especificarlo mejor, el agujero en lo real o la relación sexual -el agujero en lo real equivale a la relación sexual. La significación como una palabra vacía apunta a acercarse a lo que hemos ubicado como el efecto de agujero. ¿Por qué la significación es un vacío? (pp 176-178)

La interpretación sería aquí, dice Lacan un forzamiento por el que un psicoanalista puede venir para hacer sonar otra cosa que el sentido, otra cosa que la resonancia, es decir, agregar el vacío. Podríamos pensar el agujero como algo que se puede llenar y el vacío como donde no cabe nada. Es ahí donde se contextualiza el concepto lacaniano de la resonancia. El sentido resuena con la ayuda del significante pero no llega muy lejos, y es más bien blando, se aplasta. (pp180)

La resonancia del efecto de agujero, es decir, aquello que en los dichos se logifica a partir de la ausencia de relación sexual, y se extiende como una significación vacía.  La significación apunta al goce, el sentido apunta a la resonancia del decir en el cuerpo. Con el sentido se ponen en juego los afectos, y estos engañan.

Miller comienza la clase 12 aludiendo que estaba enredado en eso y que ahora está atolondrado, mareado.

En relación a la orientación de esta última enseñanza refiere que el nudo borromeo

y el toro son dos objetos matemáticos que Lacan asocia en su ultimísima enseñanza que son brújulas que no indican puntos cardinales. Y, como la dirección va de dar vueltas e incluso enredarnos, nos invita, junto con él, a subirnos al tío vivo o, como decimos en Argentina, a la calesita, para seguir las vueltas y los rodeos, los meandros de esta ultimísima enseñanza hasta transformarla en algo con lo que sueña a veces: una vía romana. Esta metáfora, que Lacan introduce en el seminario 3 respecto del NP le surgió a Miller mientras buscaba los títulos para la primera y última clase del seminario XXIV.

Ahora bien, el nudo borromeo no es una vía romana. El nudo borromeo y el toro son brújulas, la dirección es enredarse. Así ubica en el dar vueltas una estructura. El nudo borromeo muestra que este dar vueltas es capaz de una complejidad insospechada. Y, el toro, asocia el dar vueltas con el agujero. Ubica la dificultad principal, en redactar lo que queda de palabra. Si uno se deja llevar por el dar vueltas, termina sin duda atolondrado.

La estructura sería lo que permite salir del atolondramiento.

Lacan se preocupó por la relación entre la topología y el tiempo. Fijó los límites del mismo al llamar el seminario 25 El momento de concluir. Y en su escrito Radiofonía, donde había establecido el principio del "hace falta el tiempo", para el análisis. 

Así pues, el  tiempo de la vía romana, es el de la trayectoria, cuando uno espera que después haya algo más. Sin embargo, el tiempo asociado a la topología no es un tiempo lineal, sino primero un tiempo circular, un tiempo del dar vueltas. Cuidado con las vueltas, ¡¡¡¡¡no se vayan a marear!!!!

La dirección de la ultimísima enseñanza es el dar vueltas en círculo en torno al agujero.(pp. 182)

Ahora bien, este dar vueltas, ¿refiere a la repetición o a la iteración? ¿se trata de estar mareado por no poder parar en relación al goce?

En el tiempo borromeo no hay despertar, no hay liberación del sinthome. El saber en la TDE implica que se sabe que no hay despertar. El ser humano está condenado al sueño. Y aquí acentúa lo social y ubica que la topología es incesantemente duplicada por la sociología.

La propuesta de Lacan es un hombre tórico, hueco. De la mano de Eliot, con The hollow men refiere a que el mundo termina con un murmullo, o también con un quejido. Siendo, este murmullo o quejido, el ruido de la cámara de aire que se desinfla. Lacan no eligió terminar su seminario "El momento de concluir" con algo que llamaría el trueno. El trueno, la voz del trueno remitiendo a la voz humana, es el colmo del fantasma. Lacan no termina su seminario con el trueno, sino con el desinflado del toro psicoanalítico.

El fantasma de la estructura implica que el lenguaje ya está presente. Aprendemos a hablar, dice Lacan, y esto deja huellas (pp190). Aprender a hablar tiene consecuencias, y estas consecuencias son lo que llamamos el sinthome. El pârletre es les trumains porque se aprende a hablar con los más cercanos, el rostro del Otro, dirá Miller, y, así, surge una sociología inmediata.

Volverá a referirse al saber como lo legible. Se supone que se sabe leer de otro modo, que supone algo arbitrario y aleatorio. Esto significa que ese leer de otro modo no se lo hace recaer en nadie.

En esta TDE ya no se trata de una estructura lingüística, sino de una estructura cósica. Esto supone un saber comportarse, saber comportarse mejor de lo que nosotros mismos podemos saber. Las cosas saben comportarse precisamente por diferencia con los trumanos que no saben cómo comportarse, "a causa" entre comillas, de la estructura simbólica, de la lengua (Pp. 190).

Se plantea, entonces, el problema, que en el delirio lingüístico lacaniano no se podía formular, es la inadecuación de las palabras a las cosas, lo que significa, por abstracción, la inadecuación de lo simbólico a lo real. Lacan figura en su última clase lo que sería la adecuación con el enlace de los dos redondeles de lo simbólico y lo real. Este enlace demostraría que lo simbólico y lo real se mantienen juntos y que lo imaginario está en otra parte (Pp 193). Algo que rechaza en su ultimísima enseñanza al decir que la adecuación de lo simbólico a lo real sólo hace las cosas fantasmáticamente.

Justamente porque lo simbólico no es adecuado a lo real, porque lo simbólico solo está asociado a lo real por el fantasma en tanto sugestión imaginaria, hay que intentar asociar lo real y lo imaginario, intentar imaginar lo real. La clave de todas las manipulaciones de la ultimísima enseñanza.

Lo que está dicho aquí, dice Miller, es del orden de la precaución oratoria, para mostrar que hay cosas que saben comportarse y que corremos tras ellas, detrás de la manera en que ellas giran, se dan vuelta, se anudan, etc.

Ante esto, ¿el analista sabe cómo comportarse?

El analizante que habla, hace poesía, y a veces el analista también…. pero la poesía no esta del lado de la interpretación. El analizante hace poesía, el analista corta. El corte es un acto que no es débil, ya que actuar por intermedio del pensamiento roza la debilidad mental. El acto mayor de esta ultimísima enseñanza que eleva el psicoanálisis a la dignidad de la cirugía, es el gesto quirúrgico de cortar. No es la palabra la que hace la cosa sino que es el corte el que cambia la estructura de los objetos representados. "Se trata de que el analista se dé cuenta del alcance de las palabras para su analizante". se trataría de elevar la debilidad psicoanalítica a la seguridad soberana del gesto quirúrgico: cortar. Esto sería la salvaguarda del psicoanálisis.

 

0 comments:

Publicar un comentario