COMENTANDO EN 5 PUNTOS LA CONFERENCIA “TODO EL MUNDO ES LOCO “ DE JAM,
por Angel Orbea
1-“LA MUJER NO EXISTE”: tal formulación aun concita el asombro. Pero además del asombro, concentra la enseñanza de Lacan sobre Freud, y lo pone en un más allá del retorno a Freud, haciendo paridad entre los dos sexos por cuanto estos ya no dan evidencia alguna, más bien escriben posiciones entre el significante y el goce. Semejante desarreglo solo tiene un par ordenado, y Miller lo supo tomar en el dicho de Lacan “todo el mundo es loco”, como tema del próximo congreso de la AMP.
2-“TODO EL MUNDO”: La conferencia de cierre que trabajamos hace prevalecer un breve y enigmático texto de Lacan que Miller le propuso a Lacan, y que él mismo supo destacar hace más de 10 años.
Por eso me interesa partir la frase de marras, para sostener que si la mujer no existe se termina el mundo, ese mundo de la representación que tanto apasiono a los fenomenólogos y al existencialismo.
Si ya es difícil hacer de estas dos doctrinas anudadas a la representación del mundo un objeto de enseñanza, y si para Lacan el mundo es “inmundo”, claro que no hay lugar para la enseñanza. Es la caída del matema que regulo toda su enseñanza hasta los 70’. A eso no hay que resistirlo, va de la mano de la caída de los semblantes que nos dice algo así como “todo el mundo es petit burócrata de sí mismo”.
Se trata de una burocracia sostenida desde el lugar de la verdad que da consistencia al significante amo en el discurso universitario. Potencia que reclama en democracia igualdad e inclusión, y que JAM considera como lo “deshonroso de la democracia”.
Digo inclusión, ya que es la nota azul de este tiempo de acentos progresistas, donde claramente escuchamos al personaje de turno y sus allegados recitar catecismos grupalistas, ignorando cualquier margen clínico, en función de hacer entrar los cuerpos en la asistencia y los cuidados. Lindando con la biopolitica, los más diversos programas de Salud Pública y Mental hacen esta oferta a lo largo y ancho de mi país.
Esto último está en plena sintonía con la interpretación de Miller acerca de la desaparición programada de la clínica. Se trata del intento de sostener el mundo ya no como voluntad, ni como representación, sino como grupo terapéutico de la relación sexual al servicio del narcisismo. Esto explica claramente la llamada despatologizacion: “Lo jurídico deslaza los principios de la clínica”.
Tomar esta conferencia como orientación es darle cuerpo a estos impases, donde no solo el DSM lo anuncio, pues ya la desaparición de la clínica tiene plena vigencia entre los practicantes, que en un mundo vacío de ley, como muy bien lo señalo Pierre Legendre, desde la locura de la ley pretenden darle ley a todo. Esto último es el fundamento del cognitivismo según JAM, y también de la enorme crisis que caracteriza a los poderes judiciales en distintos países.
3- “ES LOCO” Y POR ESO “EL PSICOANALISIS NO ES MATERIA DE ENSEÑANZA”: Es loco por cuanto el discurso del analista no domina ni es universal. También es loco por cierto valor performativo, que Miller señala en Lacan que al decirlo lo es. Además es el mejor ejemplo de un “Lacan contra Lacan” tantas veces señalado por Miller como clave de lectura.
En este punto de su comentario Miller echa mano a los discursos y por consiguiente al uso del semblante. El analista como semblante de a no domina, no dirige, ni se dirige. Su vacilación calculada lo lleva al yerro, solo allí podrá establecer algo en relación al inconsciente. En esto se diferencia el analista de un amo, que hay que decirlo, hoy cuesta encontrarlo.
La ultimísima enseñanza promovida por Miller lo recorre muy bien: sin amo, sin Otro, ya sin ley, el analista para Lacan es sinthome, y de esto no hay enseñanza posible, si siquiera trasmisión, solo resonancia e iteración.
Sin embargo entiendo que está pendiente un saldo de saber hacer a favor del psicoanálisis que el pase debería producir como transmisión sin comunicación, sin chamanismo, y sin universidad que enseña pero no transmite.
Tiene plena vigencia el señalamiento de Miller en su curso Piezas sueltas, cuando plantea que “la época de Lacan paso, pero no su enseñanza”. Una enseñanza, gracias a Miller con varias entradas, y sin salida. El ahorro es extraterritorial a ella, por cuanto el analizante pone y paga de su parte.
Así entiendo el nombre y el trabajo que da marco a estas reuniones, como una forma analítica de reducir el ser, y simultáneamente parodiar la “época del parletre”.
4- “ES DECIR DELIRANTE”: Como no podía ser de otra manera, en este punto aparece el sueño. Pero Freud no fue el primero en poner en serie sueño y delirio, al respecto el gran aporte de Freud fue encontrar la cuestión de la satisfacción.
Aquí la clínica hace su entrada a dos bandas, por cuanto como lo señalaron los clínicos de la psiquiatría en el siglo XIX, en especial Esquirol, “Delirare” es salirse del surco, y entonces la definición de este maestro es cuasi lacaniana: “un hombre está en delirio cuando sus sensaciones no están en relación con los objetos exteriores, cuando sus ideas no están en relación con sus sensaciones, y cuando sus juicios son independientes de su voluntad”. Por su parte el DSM toma a la idea delirante como un error de juicio frente a la realidad circundante.
Se advierte que en un caso la sensación funciona como el UNO de la verdad, y en otro ese UNO es la realidad. No hay encuentro en el delirio, ni tampoco en el sueño, la darwiniana idea de adaptación será el intento imposible de puentear ese margen. Solo en el dolor revelara el margen como el UNO de la fijeza, que Lacan relevo en el Seminario 7.
Según lo señala muy bien Jean-Claude Maleval en su La lógica de los delirios de 1998, se trata de la incidencia del sensualismo de Condillac. Estamos también en las nacientes de la psicología, que según Lacan es un postulado donde se trata de “la imagen confusa del cuerpo”. Imagen que no es una sensación pero está en la sensación, y tampoco es una imagen porque está hecha de carne, y por eso insiste él “se goza” que tiene en el cuerpo vivo su condición.
Decía que estas definiciones en bloque tienen algo de lacanianas por cuanto muestran la incompatibilidad entre el pensamiento y lo real, cuestión que atraviesa gran parte del Seminario 23, en el que de la mano de Joyce Lacan da el golpe definitivo, separando el sentido de lo real, levantando la señal para que pase el tren del “ultimísimo Lacan”.
Siguiendo con la continuidad entre delirio y sueño, Maleval insiste en un capítulo de su libro que se trata de una “identidad” que comenzó con Aristóteles, pasado por la ilustración y la fenomenología de Jaspers, hasta H. Hy, que en los dos inmensos tomos de su Tratado de las alucinaciones, dedicada a su esposa en el año 1973, en contra de los procesos psíquicos se vuelca por la “desestructuración de la conciencia” para apoyar su clínica, en la misma época de Lacan.
Siguiendo con el comentario de la conferencia, que pasa con lo real en el deliro y el sueño. En principio esto se esclarece con la clínica del parletre, donde la palabra es un parasito y el sentido un efecto. Parasito fuera de la creación, por eso no necesita al significante, según la primera clase del Seminario 23. Allí “las palabras nos son impuestas y eso es lo lacaniano”.
5- PARA CONCLUIR HOY: Reivindico este encuentro entre colegas con trayectorias disimiles sobre sobre la Ultimísima enseñanza.
Ni el espanto ni el amor nos reúne, el primero simbólico y el otro imaginario. Es la orientación de Miller la que nos reúne para estudiarla, conversarla, y llevarla al núcleo de la experiencia analítica, en un tiempo que digo Milleriano.


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