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martes, 21 de marzo de 2023

COMENTANDO EN 5 PUNTOS LA CONFERENCIA “TODO EL MUNDO ES LOCO “ DE JAM, por Angel Orbea

 

COMENTANDO EN 5 PUNTOS LA CONFERENCIA “TODO EL MUNDO ES LOCO “ DE JAM, 

por Angel Orbea      

1-“LA MUJER NO EXISTE”: tal formulación aun concita el asombro.  Pero además del asombro, concentra la enseñanza  de Lacan sobre Freud, y lo pone en un más allá del retorno a Freud, haciendo  paridad entre  los dos sexos por cuanto estos ya no dan evidencia  alguna, más bien escriben posiciones entre el significante y el goce. Semejante desarreglo solo tiene un par ordenado, y Miller lo supo tomar en el dicho de Lacan  “todo el mundo es loco”,   como tema  del próximo congreso de la AMP. 


2-“TODO EL MUNDO”: La conferencia de cierre  que trabajamos hace prevalecer un breve y enigmático texto de Lacan que Miller le propuso a Lacan,  y que él mismo supo destacar hace más de 10 años.

 Por eso me interesa partir la frase de marras, para sostener que si  la mujer no existe se termina el mundo, ese mundo de la representación que tanto apasiono a los fenomenólogos y al existencialismo. 

Si ya es difícil  hacer de estas dos doctrinas anudadas a la representación del mundo  un objeto de enseñanza,  y si para Lacan el mundo es “inmundo”,   claro que no hay lugar para la enseñanza. Es la caída del matema que regulo toda su  enseñanza hasta los 70’.  A eso no hay que resistirlo, va de la mano de la caída de los semblantes que nos dice algo así como “todo el mundo es petit burócrata de sí mismo”. 

Se trata de una burocracia sostenida desde el lugar de la verdad  que da  consistencia al  significante amo en el  discurso universitario. Potencia que reclama en democracia igualdad e inclusión, y que JAM considera como  lo “deshonroso de la democracia”. 

Digo inclusión, ya que es la nota azul de este  tiempo de acentos progresistas, donde claramente escuchamos al personaje  de turno y sus allegados recitar  catecismos grupalistas, ignorando cualquier margen clínico, en función de hacer entrar los  cuerpos en la asistencia y los cuidados. Lindando con  la biopolitica,  los más diversos programas de Salud Pública y Mental hacen esta oferta  a lo largo y ancho de mi  país. 

Esto último está en plena sintonía con la interpretación   de Miller acerca de la desaparición programada de la clínica. Se trata del intento de sostener el mundo ya no como voluntad,  ni como representación, sino como grupo terapéutico de la relación sexual al servicio del narcisismo. Esto explica claramente la llamada despatologizacion: “Lo jurídico deslaza los principios de la clínica”. 

Tomar esta conferencia como orientación es darle cuerpo a estos impases, donde no solo el DSM lo anuncio, pues  ya la desaparición de la clínica  tiene plena  vigencia entre los practicantes,  que en  un mundo vacío de  ley, como muy bien lo  señalo Pierre Legendre,  desde la locura de la ley  pretenden darle ley a todo. Esto último  es el fundamento del cognitivismo según JAM, y también  de la enorme crisis que caracteriza a los poderes judiciales en distintos países. 


3- “ES LOCO”  Y POR ESO  “EL PSICOANALISIS   NO ES MATERIA DE ENSEÑANZA”: Es loco por cuanto el discurso del analista no domina ni es universal. También es loco  por cierto valor performativo,  que Miller señala en Lacan que al decirlo lo es.  Además es el mejor ejemplo de un  “Lacan contra Lacan” tantas veces señalado por Miller como clave de lectura. 

En este punto de su comentario   Miller echa mano a los discursos y por consiguiente al  uso del semblante. El analista como semblante de a no domina, no dirige, ni se dirige. Su vacilación calculada lo lleva al yerro, solo allí podrá establecer algo  en relación al inconsciente. En esto  se diferencia  el analista de un amo, que hay que decirlo, hoy cuesta encontrarlo. 

La ultimísima enseñanza promovida por Miller lo recorre muy bien: sin amo, sin Otro, ya sin ley, el analista para Lacan  es sinthome,  y de esto no hay enseñanza posible, si siquiera trasmisión, solo resonancia e iteración. 

Sin embargo entiendo que  está  pendiente un saldo de saber hacer  a favor del psicoanálisis que el pase debería producir como transmisión sin comunicación, sin chamanismo, y sin universidad que enseña pero  no transmite.   

Tiene plena  vigencia el señalamiento de Miller en su curso Piezas sueltas,  cuando plantea que “la época de Lacan paso, pero no su enseñanza”. Una enseñanza,  gracias a Miller con varias entradas, y  sin salida. El ahorro es extraterritorial a ella,  por cuanto el analizante pone y paga  de su parte. 

Así  entiendo el nombre y el trabajo  que da marco a estas reuniones, como   una forma analítica de reducir el ser,  y simultáneamente  parodiar la  “época del parletre”. 


4- “ES DECIR DELIRANTE”: Como no podía ser de otra manera,  en este punto aparece el sueño. Pero  Freud  no fue el primero en poner en serie sueño y delirio, al respecto el gran aporte de Freud fue encontrar  la cuestión de la satisfacción. 

Aquí la  clínica hace su entrada a dos bandas, por cuanto como lo señalaron los clínicos  de la psiquiatría en el siglo XIX, en especial Esquirol, “Delirare” es salirse del surco, y entonces la definición  de este maestro es cuasi lacaniana: “un hombre está en delirio cuando sus sensaciones no están en relación con los objetos exteriores, cuando sus ideas no están en relación con sus sensaciones,  y cuando sus juicios son independientes de su voluntad”. Por su parte el  DSM  toma a la idea delirante como un error de juicio frente a la realidad circundante. 

Se advierte que en un caso  la sensación funciona como el UNO de la verdad, y en otro ese UNO es la realidad. No hay encuentro en el delirio, ni tampoco en el sueño, la darwiniana idea de adaptación será el intento imposible de puentear ese  margen. Solo en el dolor  revelara  el margen  como el UNO de la fijeza, que Lacan relevo en el Seminario 7.

Según lo señala muy bien Jean-Claude Maleval  en su  La lógica de los delirios de 1998, se trata de la incidencia del sensualismo de Condillac. Estamos también en las nacientes de la psicología, que según Lacan es un postulado donde se trata de  “la imagen confusa del cuerpo”. Imagen que no es una sensación pero está en la sensación, y tampoco es una imagen porque está hecha de carne, y por eso insiste él “se goza” que tiene en el cuerpo vivo su condición.  

Decía que estas definiciones en bloque tienen algo de lacanianas por cuanto muestran la incompatibilidad  entre el pensamiento y lo real, cuestión que atraviesa gran parte del Seminario 23, en el que de la mano de Joyce Lacan da el golpe definitivo,  separando el  sentido de lo  real,  levantando la señal para que pase el tren del  “ultimísimo Lacan”.

Siguiendo con la continuidad entre delirio y sueño, Maleval insiste en un capítulo de su libro  que se trata de una “identidad” que comenzó con Aristóteles, pasado por la ilustración y la fenomenología de Jaspers, hasta  H. Hy, que en los dos inmensos tomos de su  Tratado de las alucinaciones,  dedicada a su esposa en el año 1973,   en contra de los procesos psíquicos se vuelca por la “desestructuración de la conciencia” para apoyar su clínica,  en la misma época de Lacan. 

Siguiendo con el comentario de la conferencia, que pasa con lo real en el deliro y el sueño. En principio esto se esclarece con la clínica del parletre, donde la palabra es un parasito y el sentido un efecto. Parasito fuera de la creación,  por eso no necesita al significante, según la primera clase del Seminario 23. Allí  “las palabras nos son impuestas y eso es lo lacaniano”. 


5- PARA CONCLUIR HOY: Reivindico este encuentro entre colegas con trayectorias  disimiles sobre  sobre la Ultimísima enseñanza. 

Ni el espanto ni el amor nos reúne, el primero  simbólico y el otro imaginario. Es la orientación de Miller la que nos reúne para estudiarla, conversarla, y llevarla al núcleo de la experiencia analítica, en un tiempo que digo Milleriano.  


             


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