Grabación Tercer Encuentro Milleriano
Sobre la Conferencia de Jacques-Alain Miller en la clausura de la Gran Conversación 2022
"Todo el mundo es loco"
Folleto informativo encuentros Millerianos Hora Argentina: Hora española: Primer y segundo Encuentros:
Tras desplegar en dos puntos, “Lo que no se enseña”, por qué la
práctica del psicoanálisis no se enseña, JAM nos transmite lo que Lacan
advierte a sus alumnos: “Sepan bien y
háganlo saber que nada de lo que les será enseñado sobre el psicoanálisis en la
Universidad les permitirá ahorrarse el hacer un psicoanálisis. Será necesario
poner de su parte, pagar con su persona, a saber cómo analizante”.
En de “Lo imposible a lo
necesario”.
Se plantea ¿cómo hacer para enseñar lo que no se enseña? imposible y sin embargo necesario. Nos transmite que Lacan deja entender que este pasaje no es para todos. “En esto precisamente Freud se abrió camino. En la Traumdeutung, entrega sueños propios y no retrocede en ahondar en sus formaciones del ic. para hacer avanzar el psicoanálisis. Ahora bien, lo que vale para él no vale para todos.”
“Nada es más que sueño”.
JAM cita unas frases atribuidas
por Lacan a Freud:
“El (Freud) pensó que nada es más que sueño y que todo el mundo-…-todo
el mundo es loco, es decir delirante”. Y se propone esclarecer estas
frases.
Comienza por esta proposición, y
nos dice que esta frase corta el aliento, y se pregunta si Lacan pudo escribir
eso, puesto que en un Seminario se refiere a la obra de Calderón, “La vida es sueño”, diciendo: “Si todo es sueño, qué pasa con lo real”
¿Habría que enunciar que nada es real?
JAM cita a Lacan en la primera clase del Seminario Le Sinthome, en
la pag.19:
Pag. 19: “Lo imaginario muestra aquí su homogeneidad con lo real y que esta
homogeneidad solo depende del número…” Esta frase se me hace absolutamente
incomprensible, la dejo para seguir investigando y espero aprender algo en el
Encuentro al respecto.
Otra cita:
Pag.37: “El carácter fundamental de esta utilización del nudo es ilustrar la
triplicidad que resulta de una consistencia que solo está afectada por lo
imaginario, de un agujero fundamental que proviene de lo simbólico y de una ex
sistencia cuyo carácter fundamental es que pertenece a lo real”.
Retomo lo que dice JAM en el
final de este párrafo, en el que nos deja preguntas…bien difíciles:
“¿No es acaso necesario que se funde la afirmación que “nada es más que
sueño”? Esta supremacía de lo imaginario es la condición sine qua non para que
pueda decirse “nada es más que sueño”. ¿No sería la promoción de lo imaginario
también lo que aseguraría Lacan al final de la trayectoria de su discurso?
En Invención de lo real, JAM nos remite a la lección IX del mismo
Seminario: “La instancia del saber que
Freud innova, con la forma de inc., no supone en absoluto obligatoriamente lo
real del que me sirvo”.
“Lo real
aporta el elemento que puede mantener juntos Imaginario y Simbólico, es decir,
cosas que son muy diferentes entre sí”. (Pg. 130)
“Esto es algo que puedo decir que considero como nada más que mi síntoma”
(Pg. 132)
En este apartado, JAM, vuelve
sobre la idea que la teoría de Freud no supone lo real.
“Sustituir
sin revocar”.
En él, desmenuza el texto de
Freud: “Los dos principios del acaecer psíquico” (1911). En este texto Freud
nos deja claro que el “Principio de realidad” no viene a sustituir nunca
al “Principio del placer”. Freud dice
que la instauración del “Principio de realidad, permite la preservación, la
salvaguarda del “Principio del placer”.
“Lo que se trata de obtener vía el principio del placer, luego, vía el
principio de realidad, es siempre el Lustgewing (placer), y que traduciremos
con esta expresión de Lacan el plus de gozar, imposible de negativizar por el principio
de realidad”. (JAM)
En “Sueño
y locura”, JAM nos dice, que el estado del soñador es indestructible, que
el sueño no es sólo ilusión. Citando a Freud en el prefacio de la 1ª edición de
la Traumdeutung, relaciona el sueño como primer eslabón de una serie de
fenómenos psíquicos anormales. Añade que Freud en este capítulo: “Freud trata en pie de igualdad sueño y
locura”.
Y nos deja con la pregunta: “¿Es necesario distinguir rígidamente el
sueño como fenómeno universal y la locura que solo alcanza a algunos?
He seguido al pie de la letra el
texto de J.A.Miller, y me he dado cuenta de que me he encontrado con dos
obstáculos:
1)-El primero, es la idea, a modo de pregunta, que se hace si para
Lacan, o para él mismo, la teoría de
Freud no supone lo real, y más en concreto respecto de los sueños.
De ahí, entiendo la referencia a
“La vida es sueño” de C.de la B.
2)- El segundo, es mi incomodidad cuando me encuentro citando y
citando, sobre todo respecto a las referencias al Seminario de Lacan “El
Sinthome” y me doy cuenta que, tiene que ver con mi dificultad de comprender.
Respecto al punto 1:
-Una pequeña elaboración propia sobre la función del sueño:
Este texto que hoy comentamos, me
ha producido un efecto de despertar. Despertar que señalaba para Freud el punto
de fallo de la función del sueño, cómo guardián del dormir.
Freud a lo largo de toda su obra se interrogó por el punto de fallo de esta función, de la que nunca se desdijo. Trabajó en los diferentes momentos de su obra lo que ponía en cuestión este principio: los sueños de angustia y los punitivos, así como “El ombligo del sueño” cómo límite a la interpretación, ya presente desde la Traumdeutung. Y más tarde, los sueños de repetición y los sueños traumáticos o de guerra, a los que dedicó un capítulo de “Más allá del principio del placer” 1920 y en las “Nuevas Conferencias de introducción al Psicoanálisis”-(Conferencia 29) 1932.
Y respecto al ombligo del sueño:
“Aun en los sueños mejor interpretados es preciso a menudo dejar un
lugar en sombras, porque en la interpretación se observa que de ahí arranca una
madeja de pensamientos oníricos que no se dejan desenredar.
Ese es el ombligo del sueño, el lugar
en el que se asienta lo no conocido (Unnerkant). (…)Y desde un lugar más espeso
de ese tejido se eleva luego el deseo del sueño como el hongo de su micelio.”
capítulo VII de la I. de los s.
Freud utiliza el término “ombligo del sueño”, ya mencionado en el capítulo II,
cuando analiza su sueño “La inyección de Irma”: “Todo sueño tiene por lo menos un lugar en el cual es insondable, un
ombligo por el que se conecta con lo [Unerkannt]”.
y añado puntos de un texto publicado en las Lettres de l’Ecole freudienne. 1976, Nº18,
en el que se publicó la transcripción de “las Jornada de carteles, abril 1975.
Marcel Ritter, pregunta por lo
Unerkannt:
“La pregunta que me planteo es si este Unerkannt, (…) si no podemos ver allí el real, un real no
simbolizado, algo ante lo que finalmente el sueño se detiene, o no puede ir más
lejos. Me planteo también la pregunta, de qué real se trata? Es el real
pulsional?
J. LACAN.- “Doy mi respuesta actual. Es todo lo que puedo decir, hasta donde yo he
llegado. No pienso que sea el real pulsional. (…) Estoy felizmente
impresionado, porque es verdadero que hay un real pulsional. Pero hay un real
pulsional únicamente en tanto que lo real es eso que en la pulsión yo reduzco a
la función de agujero. Es decir, eso que en la pulsión esté ligada a los
orificios corporales.
Creo que eso frente a lo que Freud se detiene como ombligo del sueño,
puesto que es con ese propósito que el utiliza el término Unnerkant , creo que
de lo que se trata, es de aquello que se llama, (…) lo Urverdrängt, lo reprimido
primario. A saber de algo que se especifica por no poder ser dicho en ningún caso,
de estar si se puede decir en la raíz del lenguaje.
La relación de este Urverdrängt, creo que es a esto a lo que Freud
vuelve a propósito de lo que se ha traducido muy literalmente por ombligo del
sueño. Es un agujero, es algo que está en el límite del análisis.
Es por el hecho de haber nacido de ese vientre y (…) lo que designo con el nombre de Parlêtre, lo que resulta ser otra designación de lo inconsciente, es por haber nacido de un ser que lo deseó o que no lo deseó, que un Parlêtre se encuentra excluido de su propio origen, y la audacia de Freud en su momento fue simplemente decir que en algún lugar se tiene la marca en el sueño mismo.
Hay algo que no por nada se reduce a una cicatriz, a una parte del
cuerpo que hace nudo y que ese nudo es señalable, tampoco en su lugar por
supuesto, ya que hay ahí el mismo desplazamiento que está ligado a la función y
al campo de la palabra.
En el campo de la palabra hay algo que es imposible reconocer, de modo
que el Uno tiene ahí otro valor que el que le dimos esta mañana. El Uno designa
propiamente hablando la imposibilidad, el límite.
Cuando hablamos de lo Unerkannt, no es simplemente una cuestión de
hecho, es una cuestión de imposibilidad.(…) Freud no lo subraya en el pasaje sobre
el ombligo del sueño. Es solamente por otro lado que tenemos la noción de reprimido
primordial. Pero incluso la noción de reprimido primordial, en la forma en que
es dada, no pone el acento en la función de la imposibilidad. Es el sentido del
Uno en el término que en alemán designa lo imposible, es el Unmöglich de lo que
se trata, eso no puede decirse ni escribirse. Eso no cesa de no escribirse.
Es lo que Freud señala cuando habla del ombligo del sueño. Es ahí que
ya no se entiende ni jota. No hay ninguna posibilidad de tirar más del cordel,
salvo para romperlo. De modo que esto señala una analogía, por entero análoga a
eso que usted acaba de designar como real pulsional.
Me planteaba la importancia en la orientación de un análisis del límite de
lo interpretable, que está en el origen mismo del lenguaje. Y ¿No seguimos
corriendo el riesgo de seguir soñando con decir lo indecible?
COMENTANDO EN 5 PUNTOS LA CONFERENCIA “TODO EL MUNDO ES LOCO “ DE JAM,
por Angel Orbea
1-“LA MUJER NO EXISTE”: tal formulación aun concita el asombro. Pero además del asombro, concentra la enseñanza de Lacan sobre Freud, y lo pone en un más allá del retorno a Freud, haciendo paridad entre los dos sexos por cuanto estos ya no dan evidencia alguna, más bien escriben posiciones entre el significante y el goce. Semejante desarreglo solo tiene un par ordenado, y Miller lo supo tomar en el dicho de Lacan “todo el mundo es loco”, como tema del próximo congreso de la AMP.
Por eso me interesa partir la frase de marras, para sostener que si la mujer no existe se termina el mundo, ese mundo de la representación que tanto apasiono a los fenomenólogos y al existencialismo.
Si ya es difícil hacer de estas dos doctrinas anudadas a la representación del mundo un objeto de enseñanza, y si para Lacan el mundo es “inmundo”, claro que no hay lugar para la enseñanza. Es la caída del matema que regulo toda su enseñanza hasta los 70’. A eso no hay que resistirlo, va de la mano de la caída de los semblantes que nos dice algo así como “todo el mundo es petit burócrata de sí mismo”.
Se trata de una burocracia sostenida desde el lugar de la verdad que da consistencia al significante amo en el discurso universitario. Potencia que reclama en democracia igualdad e inclusión, y que JAM considera como lo “deshonroso de la democracia”.
Digo inclusión, ya que es la nota azul de este tiempo de acentos progresistas, donde claramente escuchamos al personaje de turno y sus allegados recitar catecismos grupalistas, ignorando cualquier margen clínico, en función de hacer entrar los cuerpos en la asistencia y los cuidados. Lindando con la biopolitica, los más diversos programas de Salud Pública y Mental hacen esta oferta a lo largo y ancho de mi país.
Esto último está en plena sintonía con la interpretación de Miller acerca de la desaparición programada de la clínica. Se trata del intento de sostener el mundo ya no como voluntad, ni como representación, sino como grupo terapéutico de la relación sexual al servicio del narcisismo. Esto explica claramente la llamada despatologizacion: “Lo jurídico deslaza los principios de la clínica”.
Tomar esta conferencia como orientación es darle cuerpo a estos impases, donde no solo el DSM lo anuncio, pues ya la desaparición de la clínica tiene plena vigencia entre los practicantes, que en un mundo vacío de ley, como muy bien lo señalo Pierre Legendre, desde la locura de la ley pretenden darle ley a todo. Esto último es el fundamento del cognitivismo según JAM, y también de la enorme crisis que caracteriza a los poderes judiciales en distintos países.
3- “ES LOCO” Y POR ESO “EL PSICOANALISIS NO ES MATERIA DE ENSEÑANZA”: Es loco por cuanto el discurso del analista no domina ni es universal. También es loco por cierto valor performativo, que Miller señala en Lacan que al decirlo lo es. Además es el mejor ejemplo de un “Lacan contra Lacan” tantas veces señalado por Miller como clave de lectura.
En este punto de su comentario Miller echa mano a los discursos y por consiguiente al uso del semblante. El analista como semblante de a no domina, no dirige, ni se dirige. Su vacilación calculada lo lleva al yerro, solo allí podrá establecer algo en relación al inconsciente. En esto se diferencia el analista de un amo, que hay que decirlo, hoy cuesta encontrarlo.
La ultimísima enseñanza promovida por Miller lo recorre muy bien: sin amo, sin Otro, ya sin ley, el analista para Lacan es sinthome, y de esto no hay enseñanza posible, si siquiera trasmisión, solo resonancia e iteración.
Sin embargo entiendo que está pendiente un saldo de saber hacer a favor del psicoanálisis que el pase debería producir como transmisión sin comunicación, sin chamanismo, y sin universidad que enseña pero no transmite.
Tiene plena vigencia el señalamiento de Miller en su curso Piezas sueltas, cuando plantea que “la época de Lacan paso, pero no su enseñanza”. Una enseñanza, gracias a Miller con varias entradas, y sin salida. El ahorro es extraterritorial a ella, por cuanto el analizante pone y paga de su parte.
Así entiendo el nombre y el trabajo que da marco a estas reuniones, como una forma analítica de reducir el ser, y simultáneamente parodiar la “época del parletre”.
4- “ES DECIR DELIRANTE”: Como no podía ser de otra manera, en este punto aparece el sueño. Pero Freud no fue el primero en poner en serie sueño y delirio, al respecto el gran aporte de Freud fue encontrar la cuestión de la satisfacción.
Aquí la clínica hace su entrada a dos bandas, por cuanto como lo señalaron los clínicos de la psiquiatría en el siglo XIX, en especial Esquirol, “Delirare” es salirse del surco, y entonces la definición de este maestro es cuasi lacaniana: “un hombre está en delirio cuando sus sensaciones no están en relación con los objetos exteriores, cuando sus ideas no están en relación con sus sensaciones, y cuando sus juicios son independientes de su voluntad”. Por su parte el DSM toma a la idea delirante como un error de juicio frente a la realidad circundante.
Se advierte que en un caso la sensación funciona como el UNO de la verdad, y en otro ese UNO es la realidad. No hay encuentro en el delirio, ni tampoco en el sueño, la darwiniana idea de adaptación será el intento imposible de puentear ese margen. Solo en el dolor revelara el margen como el UNO de la fijeza, que Lacan relevo en el Seminario 7.
Según lo señala muy bien Jean-Claude Maleval en su La lógica de los delirios de 1998, se trata de la incidencia del sensualismo de Condillac. Estamos también en las nacientes de la psicología, que según Lacan es un postulado donde se trata de “la imagen confusa del cuerpo”. Imagen que no es una sensación pero está en la sensación, y tampoco es una imagen porque está hecha de carne, y por eso insiste él “se goza” que tiene en el cuerpo vivo su condición.
Decía que estas definiciones en bloque tienen algo de lacanianas por cuanto muestran la incompatibilidad entre el pensamiento y lo real, cuestión que atraviesa gran parte del Seminario 23, en el que de la mano de Joyce Lacan da el golpe definitivo, separando el sentido de lo real, levantando la señal para que pase el tren del “ultimísimo Lacan”.
Siguiendo con la continuidad entre delirio y sueño, Maleval insiste en un capítulo de su libro que se trata de una “identidad” que comenzó con Aristóteles, pasado por la ilustración y la fenomenología de Jaspers, hasta H. Hy, que en los dos inmensos tomos de su Tratado de las alucinaciones, dedicada a su esposa en el año 1973, en contra de los procesos psíquicos se vuelca por la “desestructuración de la conciencia” para apoyar su clínica, en la misma época de Lacan.
Siguiendo con el comentario de la conferencia, que pasa con lo real en el deliro y el sueño. En principio esto se esclarece con la clínica del parletre, donde la palabra es un parasito y el sentido un efecto. Parasito fuera de la creación, por eso no necesita al significante, según la primera clase del Seminario 23. Allí “las palabras nos son impuestas y eso es lo lacaniano”.
5- PARA CONCLUIR HOY: Reivindico este encuentro entre colegas con trayectorias disimiles sobre sobre la Ultimísima enseñanza.
Ni el espanto ni el amor nos reúne, el primero simbólico y el otro imaginario. Es la orientación de Miller la que nos reúne para estudiarla, conversarla, y llevarla al núcleo de la experiencia analítica, en un tiempo que digo Milleriano.