La Práctica psicoanalítica y las nociones de inconsciente
Una Puntuación Milleriana
Por Gerardo Maeso
Freud el inventor del psicoanálisis, quien se abocó al descubrimiento de las leyes del inconsciente y sus formaciones, pretendía para aquel un lugar entre las ciencias. Así en el olvido de los sueños sostiene: ‘’Algunos subestiman el determinismo dentro de lo psíquico. No hay allí nada de arbitrario…. Yo pretendo por ejemplo que se me ocurra un número al azar, no es posible: el número que me aparece está comandado de una manera unívoca y necesaria por pensamientos que hay en mí, aunque estén alejados del designio del momento.
Sin embargo en el mismo trabajo afirma: ‘’Aun en los sueños mejor interpretados es preciso a menudo dejar un lugar en sombras, porque en la interpretación se observa que de ahí arranca una madeja de pensamientos oníricos que no se dejan desenredar, pero que tampoco han hecho otras contribuciones al contenido del sueño. Ese es el ombligo del sueño, el lugar en donde se asienta lo no conocido. Los pensamientos oníricos con que nos topamos a raíz de la interpretación tienen que permanecer sin clausura alguna y desbordar en todas las direcciones dentro de la enmarañada red de nuestro mundo de pensamientos. Y desde un lugar más espeso de ese tejido se eleva luego el deseo del sueño como el hongo de su micelio’’. (1)
Sin embargo ese lugar de sombras fue considerado parte de la enmarañada red de nuestros mundo de pensamientos Inconscientes, que como tales formaban parte de un mundo representado.
Esto constituyó un verdadero hito y llevó a Lacan a formular‘’el inconsciente está estructurado como un lenguaje”que siendo solidario del discurso del Otro, permitía sostener el saber.
Podemos decir siguiendo a J. A. Miller que Lacan se soltó de la mano de Freud para ligarse a Joyce, dando lugar a la ultimísima enseñanza a partir de su seminario XXIII ‘’El sinthome’’.
Habiendo partido de un nuevo concepto de inconsciente en el seminario XX ‘’Aún’’ donde sostiene ‘’el inconsciente es un saber hacer con lalengua’’ (2), desarrolla una novedosa teoría de las pulsiones. Refiriéndose a los filósofos ingleses sostiene: estos tienen una convicción inquebrantable que la palabra no tiene efecto. ‘’Se equivocan, piensan que hay pulsiones, y eso cuando tienen la amabilidad de no traducir Trieb por instinto. No piensan que las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir’’. (3)
Si consideramos que lalengua es la condición del lenguaje, podemos entender a Lacan quien observando a su nieto aprendiendo a hablar, se esforzaba en decir palabras que no comprendía, teniendo el sentimiento de inflar su cabeza. Esto ‘’le da el sentimiento de que hablar es parasitario. Entonces el lleva eso un poco más adelante hasta pensar que es por eso que tiene una gran cabeza. Es muy difícil no deslizarse en este caso a lo imaginario del cuerpo. Lo terrible es que esto es lógico, y la lógica, en este caso, no es un pequeño asunto, es el parasito del hombre’’ (4)
Por eso las palabras que no comprendía en aquel aprendizaje, tenía la esperanza de engancharlas, de aferrarlas en tanto constituyentes de lalengua. Concluye Lacan que lalengua cualquiera sea, es una obscenidad, es parte de la otra escena que el lenguaje ocupa por estructura y se liga al parentesco, porque en su seno el niño se adiestro en su uso.
Ahora sí, nuestra práctica análítica es una experiencia de saber articulada en
representaciones; lalengua en cambio (originada en el acuerdo entre la masa fónica y un cuerpo sensible a ellas), nos introduce a la resonancia adquiriendo ésta un carácter constituyente en el aprendizaje. Este carácter hace que hablar resulte imposible sin crear retoques o forzamientos que impliquen ligeramente otra cosa que lo que se suele significar.Esto llevó a Lacan a variar el sentido de la experiencia, ahora basada en el uno solo en su goce como surge en lalengua. De ahí su célebre enunciado en ‘’La rata en el laberinto’’ del seminario ‘’Aun’’: ‘’el Uno encarnado en lalengua es algo que queda indeciso entre el fonema, la palabra, la frase, y aun el pensamiento todo’’ propone un cambio de orientación de la experiencia analítica, no basada en las elucubraciones de saber solidarias de las neurosis, [que se sostienen en las relaciones sociales] sino por el contrario apoyarnos en aquello en ‘’lo que se está cautivo, ya que el inconsciente es eso, es la cara Real de eso en lo que se está enredado (empetré)’’. (5)
Desde esta mirada incluímos una puntuación de Miller en su curso “Piezas Sueltas”: “mientras vamos de la mano de Freud, hay formaciones del inconciente, pero cuando vamos de la mano de Joyce, adquirimos otra perspectiva desde la cual las formaciones del inconsciente no son más que un bordado en torno del cogollo de lo real, desde la cual la meta del análisis es aislar ese cogollo, y para hacerlo habrá que dejar caer el bordado. Dejar caer el bordado es diferente de descifrarlo, pués descifrar es enlazar”.
Referencias:
1) Freud, Sigmund. Libro V. A. El olvido de los sueños. Pág. 519. Ed. Amorrotu
2) Lacan, J. Aún. Libro XX. ‘’La rata en el laberinto’’. pág. 167. Ed Paidós, 1981
3) Lacan, J. El sinthome. Libro XXIII. pág. 18. Ed Paidós, 2006
4) Lacan, J. Seminario XXIV. 8 de Marzo de 1977, inéd
5) Lacan, J. ‘’El momento de concluir’’, 10 de enero de 1978, inédito.


0 comments:
Publicar un comentario